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Crítica / Distinguidas compositoras de los siglos XVII y XVIII - por José Antonio Cantón

Alicante - 25/04/2026

Dentro del ciclo de música antigua y barroca que con el título Almantiga programa cada temporada el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), la actuación del muy valorado grupo francés en el ámbito de la pretérita música europea a partir del renacimiento, Le Concert de l´Hostel Dieu, ha significado para gran parte del público asistente el descubrimiento de algunas relevantes compositoras del siglo XVII cuyo ingenio musical ha quedado más que probado en una selección de obras que han dado contenido a la dos partes de su actuación tituladas, Amore divino y Juegos y dramas a la francesa, respectivamente. Abría el programa una obra de Barbara Strozzi, Oleum 0ffusum, perteneciente a su conjunto de piezas Op. 5 compuesto el año 1655 para voz y bajo continuo, que fue dedicada a la archiduquesa Ana de Medici, última gran representante de tan famosa familia de la nobleza toscana. La joven cantante francesa Adèle Huber, que sustituía a la soprano canadiense Heather Newhouse, frecuente y habitual colaboradora de este conjunto instrumental, mostró su exquisita voz perfectamente adecuada para, desde la música, realzar la fonética del italiano en su máxima expresividad. Lástima que no se dispusiera de la traducción del texto para poder apreciar toda la emocionalidad que se desprendía de su canto.

El violinista cubano Reynier Guerreo, destacado miembro de este ensemble que ofrecía curiosos comentarios sobre las obras a interpretar, mostró una clara capacidad de articulación en la Sonata dodecima Op. 16 de Anna Isabella Leonarda, una monja de Novara que está considerada como una de las primeras compositoras de las que se tiene sólida referencia de la valía de su repertorio. Le siguió Canzonetta Spirituale sopra alla nanna de Tarquinio Merula, junto a Charpentier, una de las dos excepciones masculinas del programa en cuanto a autores se refiere, y el Lamento della Vergine de la veneciana Antonia Bembo, cantante y compositora que terminaría siendo una de  las creadoras musicales favoritas de Luis XIV, con la que Huber ofreció su mejor estilo arioso surgido como resultado del marcado dominio del recitativo que le antecede. Por su delicado canto fue uno de los momentos destacados del concierto, dadas la profunda pena y tristeza que transmitió prefigurando con su voz la soledad de la Virgen ante la muerte de su hijo en la cruz.

Entrando ya en el repertorio francés, causó gran efecto la actuación de Adèle Huber en dos arias de corte, On dit qu’Amour vient surprendre y Aux lois d’Amour, compuestas por la clavecinista gala Françoise-Charlotte de Saint-Nectaire en la que resaltó la intervención del clavecinista y director Gwenaël Dubois, que se presentaba en el ADDA sustituyendo a Franck-Emmanuel Comte, fundador de este prestigioso grupo el año 1992 en Lyon, haciendo bueno el mensaje musical y la destreza al teclado de esta compositora que llegó a ser objeto de atención de su contemporáneo el gran François Couperin, sublime maestro del clave que le llegó a dedicar una obra, destacando el sentido galante con que el clavecinista tocó la segunda favorecido por la dulce sonoridad que refleja la afinación en temperamento a cuatrocientos quince ciclos.

Otros dos destacados componentes de Le Concert de l´Hostel Dieu que intervinieron en este concierto fueron la violonchelista Aude Walker-Viry y el tiorbista Nicolás Muzy que generaron una sensación constante de sólida musicalidad convirtiéndose en dos pilares del cuidado sentir barroco de este ensemble. Así se pudo percibir en la conocida chanson sérieux de Marc-Antoine Charpentier titulada Sans frayeur dans le bois acompañando de tal modo a la cantante que le permitían acentuar el carácter pastoral de esta obra que fue muy popular en el Siglo de Oro de Francia de la que la recordada Montserrat Figueras llegó a realizar una versión de referencia.

Para terminar el concierto escogieron un Passepied extraído de la tragedia lírica Céphale et Prócris, el recitativo Mais quel bruit étonnant se répand así como otro perteneciente a la cantata Semélé de Élisabeth-Claude Jacquet de la Guerre, importante clavecinista y compositora parisina que vivió entre los siglos XVII y XVIII, piezas con las que se pudo apreciar el influjo de la música italiana en la francesa en el inicio del periodo barroco declinante, atestiguando todo el grupo instrumental la vena melódica y el dominio del lenguaje armónico que atesoraba De la Guerre, especialmente desde el muy cuidado desarrollo polifónico que, a cargo del clavecinista Gwenaël Dubois impulsaba también una impecable dirección vocal, dejando un punto de relajada expresión a la cantante en el recitativo Je vois ce palais s’enflammer, donde se percibía cómo implementaba la dicción en aras a lograr un destacado sentido descriptivo de la muerte de Sémele fulminada por los rayos de Júpiter, según la explicación dada por el concertino del grupo antes de su interpretación, en su intención de que se comprendieran las tensiones dinámicas en el que consideraba el pasaje más significativo de esta obra.

Con este concierto se completaba el ciclo Almantiga de cinco conciertos de música antigua y barroca con el que el ADDA quiere poner atención a esta parte de la historia de la música culta como complemento de su programación cada vez más rica y variada.

José Antonio Cantón

 

LE CONCERT DE L’HOSTEL DIEU

Músicas de compositoras del s. XVII

Solista: Adèle Huber, soprano

Reynier Guerrero (violín), Aude Walker-Viry (violonchelo), Nicolas Muzy (tiorba y guitarra) y Gwenaël Dubois (clave y dirección).

Obras de Barbara Strozzi, Isabella Leonarda, Tarquinio Merula, Isabella Leonarda, Antonia Bembo, Françoise-Charlotte de Saint-Nectaire, Marc-Antoine Charpentier y Elisabeth-Claude Jacquet de la Guerre.

Sala de cámara del Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA). 14-IV-2026

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