Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Diálogos cruzados - por Blanca Gutiérrez Cardona

Madrid - 06/11/2026

2026 es año Falla, y el pasado lunes 2 de noviembre el Círculo de Cámara del Círculo de Bellas Artes de Madrid se sumó a las celebraciones del 150 aniversario del centenario de su nacimiento (1876), con la programación de un concierto de cámara que giró en torno a su Concierto para clavicémbalo, flauta, oboe, clarinete, violín y violonchelo, escrito entre 1923 y 1926; además, por cercanía en el calendario, también se celebraban los 100 años del estreno de dicha obra, que tuvo lugar un 5 de noviembre de 1926 en el Palau de la Música Catalana en Barcelona.

En torno a este concierto, pudimos escuchar también obras que dialogaron juntas desde el pasado y desde la creación actual: cuatro sonatas de Domenico Scarlatti —K 159, K 461, K 208 y K 118— y el Concierto italiano BWV 971, de Johann Sebastian Bach. Y tres obras de José Mª Sánchez-Verdú: dos arreglos de maestros antiguos:  Tantum ergo (2024), sobre una pieza de Tomás Luis de Victoria, y De los álamos vengo, madre, sobre otra de Juan Vásquez (citada expresamente por Falla en su Concierto), además de Las ínsulas extrañas (2024), obra original escrita para teclado, flauta, oboe, clarinete, violín y violonchelo. El concierto se llevó a cabo sin pausas, culminando con la interpretación del Concierto de Falla.

Los intérpretes fueron un ensemble bautizado Benjamin Alard & Friends, liderado por el dotado clavecinista francés junto a un brillante conjunto de solistas españoles: el violinista Miguel Colom, el violonchelista Fernando Arias, el flautista Álvaro Octavio, el oboísta Ángel Luis Sánchez y el clarinetista Eduardo Raimundo. Para la ocasión, Sánchez-Verdú dirigió su obra Las ínsulas extrañas.

Como queda reflejado por esta descripción del recital, asistimos a una velada de diálogos cruzados entre pasado, presente y vanguardia actual (futuro), entre influencias, homenajes e inspiraciones. Un bello ejemplo de cómo a lo largo de la música no ha sido siempre necesario ‘matar al padre’ para seguir un nuevo camino estético. El neoclasicismo europeo de los años 20 y 30 del siglo pasado (ejemplificado en el Concierto para clave de Falla) encontró en los ecos de la música antigua una vía para rebelarse contra la senda quizá demasiado trillada del romanticismo decimonónico, mientras que los arreglos de Sánchez-Verdú sobre Victoria y Vázquez reviven formas y estilos pretéritos con un lenguaje de ahora.

Del Concierto de Falla poco podemos escribir que no se haya dicho ya, puesto que es una de las obras más importantes, no solo del catálogo del músico andaluz, sino de la música española en su conjunto. Su escucha nos permite corroborar la verdadera trascendencia vanguardista de Falla, en una obra donde, incluso a través de referencias a obras concretas, se aleja en la forma y el lenguaje de costumbrismos melódicos ‘fáciles’. No hay concesiones al oyente, a través de una música verdaderamente pensada como reacción a lo antiguo, con la genialidad de emplear algunos de sus recursos. El clave no es más protagonista que el resto de instrumentos, pero se erige en el centro de la obra por la reivindicación de un papel hasta el momento casi olvidado, y se vuelve radicalmente moderno frente a la música evocada.

Si los arreglos de Sánchez-Verdú nos acercaron a la música que sirvió de inspiración a Falla (Victoria y Vázquez), su obra original, Las ínsulas extrañas, dialogó en este recital muy bien tanto con Falla como con los maestros renacentistas aludidos. El propio autor dirigió su partitura guiando a los músicos por unos pentagramas que convierten la música en una expresión artística decididamente matérica, evocando en ocasiones una naturaleza pedregosa o metálica (como muchas otras obras del autor), y viajando en otros momentos a dimensiones aéreas algo elusivas.

Alard empleó en este concierto un clave Pleyel «Grand Modèle» de dos teclados y pedales, construido en París hacia 1950 y cedido para la ocasión por la Fundación Archivo Manuel de Falla. El instrumento fue donado a la institución por el clavecinista colombiano Rafael Puyana (1931-2013). De aspecto muy alejado de los claves que solemos ver y escuchar en recitales de música antigua, éste posee características semejantes al que tocaba Wanda Landowska. Alard goza de una bien merecida reputación como intérprete de música antigua, que refrendó en sus versiones de las Sonatas de Scarlatti y en el Concierto italiano de Bach. En ambos casos brilló su respeto a las intenciones de los autores, siendo fiel a las evocaciones españolas de Scarlatti y al aire ‘moderno’ de la obra de Bach. Un gran artista, para un gran instrumento. Del resto de músicos del concierto, no podemos ni deseamos destacar a ninguno por encima de los demás, porque en todas las obras interpretadas la cohesión entre todos funcionó milimétricamente, como secciones de una orquesta bien engranada. Excelentes cada uno de ellos en su instrumento, elevaron la altura artística del recital con una perfecta sintonía.

Blanca Gutiérrez Cardona

VIII Círculo de Cámara. Círculo de Bellas Artes, Madrid. 0211-10-2026.
Obras de Falla y Sánchez-Verdú.
Benjamin Alard & Friends:
Benjamin Alard, clave
Miguel Colom, violín
Fernando Arias, violonchelo
Álvaro Octavio, flauta
Ángel Luis Sánchez, oboe
Eduardo Raimundo, clarinete

Foto © Nacho Martín

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