El pasado jueves se dio el primero de los dos conciertos del programa B20 de la actual temporada de la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE con los que se despidió Christoph König como titular de la formación mediática. Si bien el resultado del paso del director sajón por el Monumental ha sido irregular, bien merece reconocerle ciertos aciertos, tanto en conciertos notables -ahí queda un reciente Anillo sin palabras, sin ir más lejos- como en una equilibrada e interesante programación.
Es el caso de este último concierto para el que se recuperó una selección de diversos números que preparase Rafael Frühbeck de Burgos de la muy infrecuente y mística Atlántida de Manuel de Falla junto con la primera interpretación por la orquesta de la tensa suite que el director austriaco Manfred Honneck y el compositor checo Tomáš Ille crearon a partir de Elektra de Richard Strauss. Además, para la obra de Falla comparecieron también un notable elenco de cantantes que contaba con la soprano Sonia De Munck, en su rol de Reina Isabel, la mezzo-soprano Maite Beaumont como Pirene y el barítono Adam Kutny como Corifeo junto al Coro de Niños de la Comunidad de Madrid.
Concebida como ambiciosa cantata escénica La Atlántida se basa en el poema homónimo que Jacint Verdaguer escribió y publicó en 1877, siendo galardonado en los Juegos Florales de Barcelona del mismo año y representando así, uno de los grandes jalones de la Renaixença catalana. Con gran admiración hacia el poeta catalán, Manuel de Falla comenzó la cantata en 1926 y, con intención de concluirla para la Exposición Universal de 1928, la deja inconclusa a su muerte, en el exilio, veinte años más tarde. Revisada y terminada por su discípulo Ernesto Halffter en 1961, quien volviera a redefinir de manera más concisa la partitura en 1976, la música entrelaza tanto la visión de la Atlántida desde la mitología clásica -al ser hundida por Hércules- como la cultura cristiana que presenta el descubrimiento de América y a Cristóbal Colón como protagonistas de un plan divino.
En términos musicales, La Atlántida, mediante una plantilla sinfónica enorme, representa, posiblemente, al Falla más místico, pero también al más internacional evidenciando un neoclasicismo polifónico despojado de cualquier tipo de pátina nacionalista. A medio camino entre un discurso asertivo, de regusto épico y una narrativa más inspirada en el detalle, firmó König una versión que, posiblemente, podría haber dado más. Es cierto que el hecho de que los sobretítulos proyectados no salieran bien o que saltara la alarma de incendios y se interrumpiera la interpretación no ayudaba a mantener la concentración pero, habida cuenta de la naturaleza de la obra y de su escasísima presentación en concierto, la lectura sinfónica fue correcta, el Coro RTVE se mantuvo en muy buena forma, con precisión, buen empaste vocal y proyección adecuada, y la Pirene de Maite Beaumont y la Reina Isabel de Sonia De Munck resultaron convincentes, sin estridencias y mostrando cierta comodidad en sus tesituras al igual que el Corifeo de Adam Kutny. Por último, cabe comentar también que el Coro de Niños de la Comunidad de Madrid resolvió con soltura las complejidades de sus partes vocales.
La segunda parte contaba con otra obra única, la Suite de Elektra en versión de Manfred Honeck y Tomáš Ille cuya música proviene de la ópera homónima, a su vez inspirada en la tragedia griega, que fechara en 1909 Richard Strauss con libreto de Hugo von Hofmannsthal. Notable obra de opulenta escritura romántica, Elektra somatiza el drama psicológico de la trama en un viaje a la disonancia concentrada y, en cierta manera, a una muy expresiva e impactante (cuasi) disolución tonal que conforma una muy virtuosística barbarie sonora. Aunque bien defendida por la Orquesta Sinfónica RTVE al mostrar manifiesta soltura y mordacidad en las secciones más exaltadas, agrestes y violentas, la interpretación careció de relieve e intenso lirismo por parte de König tanto en el encuentro de Orestes y Elektra como en la grotesca escalada a la locura que representan los valses finales. Correcta versión, en definitiva, aunque se haya echado de menos más expresividad e incandescencia.
No quisiera cerrar esta reseña sin hacer un pequeño balance general. Si antes hablaba del buen criterio programador de König y, también, de sus altibajos como intérprete, quisiera reincidir en otros aspectos como, por ejemplo y ya que una alternativa al Monumental parece imposible, la manera en la que los cambios cosméticos del teatro madrileño han incidido -y no para bien- en las condiciones acústicas de la sala. Por otro lado, cabe solicitarse un mejor trato de la Orquesta y Coro RTVE por parte de la misma RTVE ya que, no siempre, las emisiones son de la calidad y los estándares esperables y, también y por favor, que se cuiden los detalles de la proyección de los sobretítulos o aspectos como la relación entre quienes ejercen la crítica musical y la escritura de notas al programa de los conciertos. Tomando como símil la conocida teoría de las ventanas rotas, no se debería permitir que problemas fácilmente resolubles nos llevasen a peores condiciones...
Confiemos en que la llegada de Alexandre Bloch como nuevo titular traiga, cuanto menos, renovada expectación. Pero eso será, como ya saben ustedes, otra historia…
Justino Losada
Sonia De Munck, soprano
Maite Beaumont, mezzosoprano
Adam Kutny, barítono
Coro de Niños de la Comunidad de Madrid
Obras de Falla y Strauss
Orquesta Sinfónica y Coro RTVE / Christoph König
Temporada de la Orquesta Sinfónica y Coro RTVE 2025/2026
Teatro Monumental, Madrid