Con claro interés en acercar la música a un público más joven y familiar, el conjunto de conciertos En Familia de la Orquesta y Coro Nacionales de España apuesta siempre por una experiencia sensorial en la que lo visual y lo auditivo se conjuntan en más que interesantes producciones artísticas. Buen ejemplo de ello fue el concierto ofrecido el pasado domingo y que, en el marco del sesquicentenario del nacimiento de Manuel de Falla durante este 2026, trajo al escenario de la sala sinfónica del Auditorio Nacional, una de sus principales obras neoclásicas, la ópera de cámara con títeres El retablo de maese Pedro. Para ello, un conjunto instrumental de profesores de la ONE, se unió a la Compañía de Títeres Per Poc, a la soprano Margarita Rodríguez, el barítono Enrique Sánchez-Ramos y el tenor Diego Blázquez, integrantes, todos ellos, del Coro Nacional de España junto al joven y laureado director Daniel Huertas, actual asistente de David Afkham en la Nacional. El concierto vino además con una interesante introducción que llevó a cabo Ana Hernández Sanchiz.
Bajo la advocación de Winnaretta Singer, Princesa Edmond de Polignac, conocida mecenas de Ravel, Stravinsky, Poulenc, o Satie—, Manuel de Falla cristaliza en el Retablo una devoción cervantina que va más allá del propio Quijote. De este modo, la obra, que nace en 1918 y se finaliza en 1923 como encargo de cámara para dieciséis instrumentos, se transmuta en las manos de Falla en una asimilación orgánica, tanto de la intrahistoria –el drama de Melisendra- como de los nobles valores de la locura de Don Quijote, suerte de Deus ex machina que rompe la cuarta pared al creer real la historia. Para ello Falla invoca, musicalmente, el sonido de la danzas y la músicas del Siglo de Oro, el villancico catalán El desembre congelat, y referencias algo posteriores como la Gallarda de Gaspar Sanz o, incluso, la autocita como el caso de la Canción del fuego fatuo de El amor brujo alejándose del andalucismo presente en su música. Y lo hace en un estilo despojado de adorno, buscando un diáfano ascetismo de recursos, en la línea de La historia del soldado y Renard de Stravinski, para lograr una de sus partituras más bellas, sobre todo en sus partes instrumentales.
A ello concurrió la algo dilatada presentación –pensada con muy buen criterio para todos los públicos-de Ana Hernández Sanchiz quien con agilidad y don de palabra, acercó los instrumentos al público, la trama del Retablo e incluso, los recovecos del encargo, al caracterizarse con elegancia como la misma Princesa de Polignac. Los títeres de Per Poc, con libre circulación por el escenario, aportaron lógica y expresividad junto a una Margarita Rodríguez como ligero y convincente, nada lírico, Trujamán, un rotundo y bien proyectado Diego Blázquez como Maese Pedro y un muy versátil y expresivo Enrique Sánchez-Ramos como Don Quijote. Por último, la gestualidad clara de la dirección de Daniel Huertas, que debutaba en concierto público con la orquesta, aportó cohesión, sentido teatral, color, acento y un diáfano equilibrio textural que permitió el lucimiento de todas las partes instrumentales implicadas, en una tan interesante como fantástica interpretación que, confiemos, sirva para que retorne con programas de más calado.
Justino Losada
Margarita Rodríguez, soprano; Enrique Sánchez Ramos, barítono; Diego Blázquez, tenor
Ana Hernández Sanchiz, narradora
Compañía de Títeres Per Poc
Orquesta Nacional de España / Daniel Huertas
Música de Falla.
Ciclo En Familia - Orquesta y Coro Nacionales de España.
Temporada 2025/2026 Auditorio Nacional, Madrid
Foto © Jose Luis Pindado