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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Cuatro cuartetos (+1) - por Luis Mazorra Incera

Madrid - 11/05/2022

Con la figura central del compositor residente del CNDM al que se dedica este último concierto, Mauricio Sotelo, escuchamos sus cuatro cuartetos escoltando al célebre de Ravel, interpretados sobre las tablas del Auditorio 400 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, por el destacado Cuarteto Diotima (cuyos miembros se citan al final de estas líneas).

El Tercero de aquéllos, subtitulado "La mémoire incendiée: La guitare", presumió de resonancias flamencas, explícitas desde su título y su característico arranque. Carácter y rítmica que se compaginan con la técnica de escritura para cuerda y cuarteto, junto con secciones deudoras de la tradición que trabajaban tesituras extremas.

Un arranque de concierto con momentos de atril o de brillante concertación como los dos estimulantes crescendi a poco de rematar la partitura, al margen de técnicas que no siempre se incardinaron en la obra con naturalidad pero que se manejaron con sentido.

El Primer cuarteto de cuerda subtitulado "Degli eroici furori" nos devolvió a una sonoridad de base inarmónica con misteriosas texturas y, de nuevo, juegos extremos. Obra inquietante donde se escuchó la larga sombra de Luigi Nono.

Maurice Ravel y su Cuarteto de cuerda en fa mayor de principios del siglo XX, no precisan presentación. Un caudal de afortunado melodismo y hábil manejo del cuarteto, puesto al servicio de la forma y gusto de la época, y aún actuales.

Una versión ajustada como un guante, encarnada en sus propios músicos, los del Cuarteto Diotima, que la sirvieron con resolución y poderoso sonido para culminar la primera parte de su programa.

Me quedo con la fuerza de sus pizzicati hoy, que fluyeron con continuidad con el resto de la página en un brillante y memorable tercer movimiento a modo de scherzo: Assez vif – Très rythmé (un movimiento tras el que, por cierto, tuvieron que, acertadamente, afinar de nuevo).

Un Ravel siempre tradicional y moderno a un tiempo, doble virtud que podríamos llamar (impropiamente) ecléctica y que pocos pueden defender a este nivel de (impropiamente, también) vanguardia (?). Ser tonal y de vanguardia, aún hoy, todo un logro, casi una cotradictio in terminis

El Segundo cuarteto de cuerda de Sotelo "Artemis" apostó de principio (final abreviado en simetría) por el misterio de sonoridades inarmónicas en el grave y glissandi, para encenderse con amplias secciones de texturas uniformes en clave rítmica y obstinados pizzicatti de relativa agresividad y melodismo extenuante.

El Cuarto y último cuarteto de cuerda "Quasals vB-131" se inspira en el tardío y encumbrado (por su autor mismo, en primer lugar) Cuarteto op. 131 de Beethoven. Pieza de más breve dimensión y lógica mayor compacidad, hasta alcanzar un final en anticlímax.

 

Luis Mazorra Incera

Cuarteto Diotima: Yun-Peng Zhao y Léo Marillier violines; Franck Chevalier, viola; y Pierre Morlet, violonchelo.

Obras de Ravel y Sotelo.

CNDM, Series 20/21.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.

 

Foto © Rafa Martín

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