Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Cuarteto Cosmos: Contraposición de épocas inglesas - por José M. Morate Moyano

Valladolid - 10/03/2026

El 7º concierto del Ciclo Recitales y Música de Cámara que la OSCyL organiza en el CCMD de Valladolid, nos trajo al Cuarteto Cosmos, fundado en 2014, Premios en los Irene Steels-Wilsing de Heildelberg, M. Alavedra, J. Joachim de Weimar y C. Nielsen de Copenhagen y hoy ya en las mejores Salas y Festivales de su especialidad.

Compuesto por Helena Satué (Barcelona, h. 1985), toca un David Bagué 2014 y un A. Criscolberti 1740, Profª. en la SMUC, formada en la “Reina Sofía”, Lituania y París; y Bernat Prat (Capellades, 1992), toca un D. Bagué, formado en ESMUC y Basilea, violines; Lara Fernández (Soria, 1990), viola formada en el CSMA, del que ahora es Profª., y Berlín, toca un D. Bagué 2018; y Oriol Prat (Capellades, 1989), cello formado en la ESMUC y Stuttgart, Prof. en el Conservatorio de Lyon, toca un Jaume Bosser 2020; todos miembros fundadores del Cuarteto Cosmos.

Entre sus objetivos como Grupo, está seguir defendiendo y difundiendo el repertorio histórico de Cuarteto, sin dejar de lado la incorporación de los últimamente escritos y los nuevos encargos, que lo mantengan como género musical con la importancia que siempre ha tenido, haciendo ver diferencias y similitudes entre las diferentes obras confrontadas. En esta línea se movió el Programa aquí presentado, con las parejas: Haydn y su Cuarteto en Sol m., op. 74/3, “El jinete” (1793) y Thomas Adès con su The four Quartes, op. 28 (2010); y Purcell y su Fantasía nº 4 en Sol m., Z 735 (1680) con Britten y su Cuarteto de cuerda nº 3 en Sol M., op. 94 (1975).

Haydn compuso “El jinete” (así lo apodó el propio público vienés al escuchar su estreno), y otros 5 compañeros de opus y del anterior oo. 71 para el Conde Appony y su interpretación en las grandes Salas de Conciertos de Londres, confiriéndoles ya un carácter orquestal que le sirvió de campo de pruebas para sus Sinfonías, otorgando ya un papel preponderante a cada instrumento, lo que hace a este “Jinete” particularmente bello, grato, brillante y de construcción sinfónica. Su contenido allegro inicial arrancó con energía en su introducción, tuvo en la violín I una lírica intérprete para la melodía principal y un aire juguetón y saltarín que sus colegas tomaron por igual, mostrando ya el Cosmos su homogeneidad en sonido esmaltado, afinado y capaz de amplias dinámicas, que hacen vivas y frescas sus versiones. El curioso Mi M. del Largo fue refinado y cobró un tinte intimista y distante, rematado con cierta solemnidad. El minueto tuvo su apropiado aire de danza elegante en su brevedad. Y el brioso final, justificó el apodo popular por su ritmo de “trote sincopado” pero con el control que un “jinete” experto sabe ejercer sobre él. La interpretación fue acogida con mucho calor por quienes ocuparon un 75% de la Sala de cámara.

La pieza de Adès fue una grata caja de sorpresas. Encargo del Carnegie Hall de Nueva York, muestra los cuatro cuartos en que puede dividirse el día: Anochecer, Rocío matutino, Días, La hora 25 y prueba el dominio e imaginación con que el autor trata el sonido, exigiendo de los intérpretes un gran dominio técnico y expresividad. Así, escuchamos campanas nocturnas en violines que sonaban a cielo y los graves a tierra; pizzicati como disparos que sonaban a frescas gotas de agua como matinal serenata revitalizante que, acabados, precisan afinación general por su violencia; rutina diaria plasmada en el ostinato que cursan distintas parejas; y un compás inédito 25/16 en dos mitades desiguales de 4+4+3 / 4+4+3+3, prueba de fuego para la precisión métrica de los intérpretes, de una gran emotividad en su final solemne, para esa hora especial creada para despedir el día en la noche. Rotundo acierto del Cuarteto.

Purcell fue un breve oásis de paz, con el coro de 4 violas S, A, T y B, escrito en esta Fantasía, quizá como despedida al instrumento tradicional; sonó en arreglo para cuarteto editado por Bärenreiter, con versión historicista. Breves imitaciones para las también breves 15 secciones, en 3 tiempos principales: andante, lento y vivo, donde los bellos momentos coparon toda la pieza que, en puro diálogo, se encadenó con la de Britten, escrita poco antes de morir, que conecta con su ópera “Muerte en Venecia”, op. 88, de la que hace citas literales en el movimiento V, en aceptación de su muerte al igual que lo hace el protagonista. El dúo Vi II-Vl abre Duetos, al que se suman las demás parejas variadas. El irónico Ostinato es vivo y enérgico, con melodía para el Vi I sobre pianísimos alternantes de los otros 3 instrumentos. Un Solo de Vi I es meditativo centro de un todo calmado, y un Burlesco es, incluso pesada broma por su furia y rapidez.

El final con Recitativo y Pasacalle se constituye en eje central del Cuarteto. Adjetivado “La Serenísima” por situarse en la tal “República de Venecia”, cada instrumento introduce su motivo de la ópera. En el Recitativo el Vi I en pizzicato hace el “aria de Fedri”, donde Aschenbach reflexiona sobre el deseo y su irracional descontrol; el Ce toca el oscuro y dudoso “viaje a Venecia”; y Vi II y Vl, la belleza frente a la dual decadencia-fascinación que ejerce “Tadzio”. En la Pasacalle el cello hace su bajo continuo repetidamente, con alguna leve variación al final en nota o número de notas, mientras el resto toca los temas de “las campanas de Venecia” (cercanas al hotel de residencia de Purcell) y el “motivo de Tadzio” ideal soñado de belleza; para acabar en el mismo Mi M. que ya introdujo Haydn en su “Jinete”.

La versión fue soberbia en todos los aspectos: unión, expresión, colores, técnica, dinámicas y acentos, logrando un éxito total, repetido en salidas y ovaciones. Buen trabajo.

José Mª Morate Moyano

 

Cuarteto Cosmos: H. Satué y Bernat Prat, violines; L. Fernández, viola; O. Prat, cello

Obras de J. Haydn, Th. Adès, E. Purcell y B. Britten

Sala de Cámara del CCMD de Valladolid

1
Anterior Crítica / Jesús Rueda entre eslovacos - por Jerónimo Marín