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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - Abvlensis 18, protagonizado por la figura de la mujer

Avila - 03/10/2018

Agosto vio la VII edición del Festival Internacional de Música Abvlensis, dedicado a la mujer en sus aspectos de escritora, poetisa, compositora e intérprete, bajo el nombre general de Silva de Sirenas. Se dispuso así: Preambulum inicial de puesta en común; 4 conciertos; el Studium que acogió alumnos de Interpretación vocal, que hicieron también su concierto final, guiados por el grupo residente invitado y una feliz iniciativa añadida, taller de Coro infantil (entre 9 y 12 años) apodado Seises.    

Concierto inaugural y de clausura tuvieron como escenario el Auditorio Municipal “San Francisco” de la ciudad de Ávila, que patrocina el Festival junto con la JCyL, ambos con sendos llenos totales.

Tiburtina Ensemble hizo el 1º, y como conjunto residente dictó las clases magistrales del Studium. Se trata de un conjunto de 9 solistas femeninas que incluye a su Directora Barbora Kabátková, también tañedora de arpa medieval, y la virtuosa instrumentista Margit Übellaker con 2 dulcimeres o cítaras germánicas. Establecido en Praga en 2008 y su amplio reconocimiento, le ha llevado a grabar ya 3 compactos de éxito, de los que el último Ego sum Homo,dio base y título al programa presentado. Su gran mérito nace en su Directora, capaz de convertir voces con colores diferentes, en un timbre y color único que hace unísonos homogéneos y exactos, como si fuera una sola voz con capacidad dinámica y expresiva; ella misma pasa los originales musicales al tetragrama con sus neumas correspondientes, en auténtico trabajo de orfebrería de la mejor ley, haciendo vivos los textos latinos; su brazo derecho dibuja líneas amplísimas y su mano abre y cierra melodías y temas con exactitud y afinación absolutas, basadas en apabullante técnica respiratoria, vocalización y total dominio de un ritmo natural y flexible.

La abadesa benedictina Hildegard von Bingen, física, filósofa, naturalista, poetisa, visionaria, lingüista y compositora del Medievo, es decir, una mujer fantástica, protagonizó todo el concierto, incluyendo el fragmento de Virtutes O, Deus,qui es tu y el procesional In principio omnes, de su drama litúrgico Ordo virtutum, de los primeros en la Historia, debate del alma humana entre las virtudes y el diablo. Desde la inicial Secuencia O, Jerusalem, iniciado fuera de sala, con un sonido que fue creciendo hasta aparecer en escena, hasta el Salmo 8 final Domine, Dominus noster, todo fue un modelo expresivo e interpretativo tanto en los soli o el Conductus y Antífona instrumentales interludiados sumadas dos flautas de pico tenor o alto, a cappella o en cuarteto o tutti. Puestos a elegir, especiales el Himno Cum vox sanguinis, el Conductus Flos in monte con dúo de soli a cappella, tutti y trío instrumental de sabor a Codex Calistinus y la Antífona lírica y preciosa a solo de Havliková y flauta. Mucha belleza.

 Paul McCreesh y su Gabrieli Consort, aquí como coro mixto a 4 cantores por voz que hicieron memorable la clausura, en la misma línea de respeto a música de todo tiempo y textos que mantienen desde su creación en 1982, aportando savia joven en las voces que empasta igual de bien con las maduras, como prueban la limpieza y nitidez de todos los ataques y el brillo de las cadencias de cierre en admirables pianísimos. Su programa ininterrumpido, intitulado De una Rosa procede todo mi canto, tomado de una de las piezas del S. XX ofrecidas, cuyo autor, el inglés K. Leighton, asemeja las virtudes de la flor con las de la Virgen María (protagonista de todo el repertorio) y exhibe a la 1ª soprano como solista, voz capaz de abordar cualquier género por timbre, técnica y volumen, tanto a solo como en las partes con coro femenino o masculino o el tutti, y con el Consort mostrando que se puede cantar fff sin perder empaste ni expresividad, sino ganando vida y emotividad al contraste.

Como en Caná, la obra final Vox Patris Caelestis de W. Mundy en el tiempo de María Tudor, que glosa durante al menos 15 minutos los méritos de la Virgen para su Asunción y proclamación como Reina del Cielo, fue el mejor vino abulense de despedida, pues la tensión vocal, afinación exquisita, concentración y variedad de grupos vocales incluídos (altos, 2 tenores y 2 bajos; sopranos, 2 T y 2 B; féminas; hombres solos y con 2 B menos y altos; soprano solista y con 2 A y 2 B; y el tutti final y en interludios), probaron la solidez artística de Gabrieli y el trabajo minucioso y efectivo, a la mano, de su Director.

Homenaje inicial a Victoria con su Ave María a doble coro, el auténtico, hecho con mucha solemnidad y pureza de líneas. A destacar también el delicado por tonalidades y efectos Adam Lay Ybouden de M. Martin (n. 1976) y el anónimo estrófico medieval para féminas, sin Director, There is no Rose con tres dúos S-A y soprano sola de hermoso color. Ovaciones repetidas, hicieron regresar al Consort a escena y regalar un delicioso Britten con Coro y cuarteto en of, que reiteró el gran éxito.

José Mª Morate Moyano

ABVULENSIS, Festival Internacional de Música. Tiburtina Ensemble, Directora B. Kabátková. Gabrieli Consort. Director P. McCreesh. Medievo vocal y Ss. XVI, XX y XXI.
Auditorio Municipal San Francisco de Ávila.

Foto: Tiburtina Ensemble en el Auditorio M. San Francisco de Ávila.

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