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Crítica / A la tercera va la vencida (Filarmónica de Gran Canaria)

Las Palmas de Gran Canaria - 15/10/2020

Hubo que esperar al tercer concierto de abono de la actual temporada de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria para que se pudieran mantener los intérpretes y el programa inicialmente previstos, salvo la sustitución de Gidon Kremer por Aylen Pritchin, anunciada desde mediados de septiembre. 

La velada se inició con el estreno en España de 5 piezas del francés Philippe Hersant. Escritas para orquesta de cámara en un lenguaje ecléctico que valora la consonancia y la melodía e incluye sutiles homenajes a Schoenberg y la Segunda Escuela de Viena, incorpora abundantes solos, especialmente de la viola a cargo de una impecable Adriana Ilieva, obteniendo una cuidada interpretación por parte de los músicos comandados por Emelyanychev, que debutaba con nuestra orquesta.

Estreno en la isla fue el Segundo Concierto para violín y orquesta de Schnittke. Se trata de una obra de gran complejidad, que integra la estructura del concierto romántico y barroco con un lenguaje serial tratado libremente, propiciando numerosos ecos tonales e insertando amplios pasajes aleatorios.

Su interpretación exige un alto grado de virtuosismo tanto de la batuta como del solista y del pequeño conjunto, del que se destacan varios instrumentos que dialogan con el solista, sobresaliendo el contrabajo al que Schnittke atribuye la función de “anti-solista”. Admirable Aylen Pritchin, de sonido no muy amplio, pero interprete entregado y en posesión de los amplios recursos virtuosísticos que demanda la pieza y excelente la siempre atenta dirección de Emelyanychev, espoleando a una orquesta de solistas de la que es de justicia destacar al contrabajo Christian Paul Thiel.

La Tercera Sinfonía “Escocesa” de Mendelssohn no tuvo tanta suerte. El director ruso utilizó tempi poco contrastados y un mínimo rubato, en una lectura rígida y cuadriculada, que le impidió recrearse en los hermosísimos pasajes lentos por los que casi siempre paso de puntillas. Por otro lado, a la visión historicista habitual hoy en día para el primer romanticismo: mínimo vibrato, tempi ligeros, trompetas y timbales de época, se unió una cuerda aún más reducida que en la Sinfonía Italiana brindada por Chichon la semana pasada, lo que redundó en un sonido seco y falto de cuerpo, además de propiciar desequilibrios con los vientos y los timbales.

Detalles aislados bien expuestos como la transición a la coda del último movimiento, no alteran la impresión global claramente insuficiente.

Juan Francisco Román Rodríguez 

Aylen Pritchin, violín. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria / Maxim Emelyanychev

Obras de Hersant, Schnittke y Mendelssohn

Auditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria

Foto: La Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y Maxim Emelyanychev en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria.

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