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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - A la medida de Paul Goodwin (Orquesta Sinfónica de Galicia)

A Coruña - 04/06/2019

Arreglos bachianos al  buen entender de Paul Goodwin, como el Allegro del Oratorio de Pascua, Komm, eilet und laufet, Ihr flüchtigen füsse BVW 249, obra sometida de frecuente revisiones, y que aquí abría con dos partes, un Allegro de concierto y el Adagio, sobrantes de otro concierto revisado. Dicho movimiento lento, presenta la característica de los típicos conciertos a la italiana: para el caso, un solo de oboe, que discurre de manera cantable, con apoyo de acordes spiccato  de la cuerda. En definitiva, es la tercera de las obras en la que el maestro se decide por esa denominación de oratorio, por su talante dramático.  

Otro préstamo de la obra coral para el Domingo primero después de Pascual Am abend  aber desselbigen Sabbats, con la Sinfonía inicial, pieza arrebatada y de actitud decidida aunque sin entregarse a ningún exceso, manteniendo en todo momento su esplendor.  La orquesta, opta por un estilo muy aproximado a la forma de concerto grosso, dividida en dos grupos, un trío de instrumentos de viento (dos oboes y fagot) y la cuerda, siempre con el añadido del continuo.

Para el domingo de Pascua, la cantata Der Himmel lacht, die Erde Jubiliert BWV 31, de la que se tomaba la Sinfonía Allegro, esa  denominada  forma Sinfonía, Concierto o Sonata, sin que implique una forma determinada, es una función de Obertura o Preludio. A Goodwin le salen las cuentas, al articular un programa en el que el influjo bachiano, repercute profundamente en el resto de compositores, a la postre, los años con The Accademy of Ancient Music, impregnan estas ideas que parecen encandilar al oyente.

Cambio de tema con Dunbarton Oaks de Igor Stravinski, del  que tuvimos el primer movimiento, obra que suscitó ataques y polémicas, en opiniones enfrentadas a favor y en contra, como las de Schaeffner y René Leibowitz, aunque más por el asunto de la temática que por la obra en sí misma. La obra que resulta está pensada para orquesta de cuerdas y para el compositor, en la opinión de André Schaeffer, es un pequeño concierto dentro del estilo de los brandenburgueses de J. S. Bach.  Heitor Villalobos con  la Bachiana brasileira nº 2.  La mayor parte de los movimientos llevan títulos sugestivos de una concepción barroca, en el estilo de Preludio, Aria, Fantasía y un subtítulo sugestivo de un tipo de música popular brasileña Chorinho, Embolada o Modinha.   

Ralph Vaughan Williams y Arnold Foster, se las ingeniaron con la Fuga y la Giga en Sol M. Wir glauben all an ainen Gott BWV 577, piezas que arrastran inevitables dudas en cuanto a su autoría.    Anton Weber no se resistió a probar en su imaginario con el venerado maestro, y así nos encontraremos con la Fuga (Ricercata),  a seis voces de La ofrenda musical BWB 1079, consecuencia de su viaje a Postdam para visitar a su hijo Karl P. Emmanuel clavecinista de rey Federico El Grande. John Corigliano, con la pieza Fancy  on a Bach Air, en sus trasiegos entre la viola y el chelo, obra curiosa del ganador de tantos Grammy y autor de una de las óperas de gran cartel The Ghost of Versailles.

Ramón García Balado

Orquesta Sinfónica de Galicia / Paul Goodwin.
Obras de J.S. Bach, I. Stravinski, J. Corigliano, A. Webern, Vaughan Williams y H. Villalobos.
Palacio de la Ópera, A Coruña.

Foto: Paul Goodwin / © Carmel Bach Festival

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