Con motivo del regreso de Il trovatore al Teatro Real de Madrid y de su estreno en el interior del Palacio de la Aljafería en Zaragoza, el escenario que Verdi pensó para su ópera, se presenta ahora “El imaginario de la Aljafería en Il trovatore: Verdi, Wagner y Meyerbeer” de Marta Vela (Pregunta, 2026), donde se cuenta la historia de tres operistas extranjeros en París y las vicisitudes de sus obras (Le prophète, Lohengrin, Il trovatore) en la sangrienta oleada revolucionaria de 1848.
Así, mientras se suceden los elencos nutridos por las grandes voces de la actualidad en Madrid (Beczała, Hernández, Rachvelishvili o Rodríguez) y se reivindica la Aljafería como un escenario de ópera natural, durante tanto tiempo olvidado, el lector puede acceder a los entresijos de la obra que triunfase por primera vez en forma de drama, el de García Gutiérrez, que inspirase la ópera de Verdi, en el convulso Madrid de 1836, narrado por Galdós: “El trovador esconde una médula revolucionaria dentro de la vestidura caballeresca; en él se enaltece al pueblo, al hombre desamparado, de obscuro abolengo, formado y robustecido en la soledad: hijo, en fin, de sus obras; y salen mal libradas las clases superiores, presentadas como egoístas, tiránicas, sin ley ni humanidad” (De Oñate a La Granja).
El libro recupera también la primera escenografía original conservada en la actualidad (dado el hundimiento del Teatro Apolo de Roma) que nos remite al estreno en Venecia en 1853, con la exótica imagen de la España medieval proyectada bajo el tamiz neogótico de las óperas de Meyerbeer.
Excelente ocasión para disfrutar de Il trovatore desde distintas perspectivas artísticas, en presente y pasado, en España y en Europa.
Prólogo de Sergio Castillo Espinosa
Traducción de textos italianos de Luis Miguel Escolano Yoldi