Como #lecturasdeverano proseguimos publicando en abierto la sección #LasMusas, hasta ahora solo en papel, donde las mujeres escriben sobre mujeres, una tribuna libre mensual donde rescatar la figura de compositoras, cantantes, instrumentistas, profesoras, musicólogas, directoras, etc.
En esta ocasión publicamos la realizada para la revista de noviembre de 2025 por Silvia Nogales Barrios.
Liliana Pérez Corey (1917-1990): La gran pionera
por Silvia Nogales Barrios *
En la historia de la guitarra en Chile pocos nombres han dejado una huella pedagógica tan relevante como Liliana Pérez Corey. Su labor consolidó la cátedra de guitarra y profesionalizó un instrumento que dejó de verse como vocacional, para convertirse en una salida profesional respetable.
La guitarrista nace en el año 1917 en el seno de una familia ilustre. Sus padres fueron reconocidos médicos que inculcaron su amor por la música a sus siete hijos e hijas. Liliana fue la tercera y destacó pronto por sus dotes musicales entre sus hermanos y hermanas. Recibió sus primeras enseñanzas del maestro Antonio de Alba y, desde muy joven, dejó claro que su camino sería la guitarra, aun cuando la elección “chocara” con prejuicios de época.
Su determinación y personalidad marcarían el devenir de su carrera profesional, ya que no dudó en anunciar a sus padres su deseo de viajar a Buenos Aires para continuar sus estudios con Consuelo Mallo López. Su decisión no fue del agrado familiar por tener que viajar y marcharse a otro país soltera. Sin embargo, tal y como expresa su hija Liliana Medina en una entrevista distribuida por arcoiris.tv, su padre siempre estuvo muy orgulloso de ella e intentó acompañarla a los diversos viajes, apoyándola en todo lo que estuvo en su mano.
En Argentina obtuvo el título de concertista y regresó a Chile para hacerse cargo de la Cátedra de Guitarra en la Universidad. Poco después, su inquietud artística la llevó a España, donde recibió clases de Daniel Fortea, Emilio Pujol y Regino Sáinz de la Maza. Fue Pujol, sobre todo, quien marcó su visión de la técnica guitarrística, heredera de Francisco Tárrega. Al llegar a Chile y proseguir con la docencia en la Cátedra de Guitarra de la Universidad, transmite a sus alumnos los conocimientos de la Escuela de Tárrega adquiridos junto a su maestro.
Liliana Pérez se convirtió en una pionera de la pedagogía y se consolidó como referente para cursar estudios de guitarra en Chile. Entre sus alumnos y alumnas podemos encontrar grandes guitarristas como Óscar Ohlsen, Eugenia Rodríguez, Jorge Rojas-Zegers, Roberto Pérez o Isolde Pfennings.
La personalidad de la guitarrista combinaba su lado afable y cariñoso, con una perfección y rigurosidad a la hora de dar clases. Su nieta Sofía Valdivia expresa para arcoiris.tv como “se transformaba” a la hora de enseñar la guitarra: “los domingos iba a la casa nos traía muchos regalos y después del almuerzo nos daba clase de guitarra. Ahí era otra persona… no era la abuelita, era la maestra”. Uno de sus alumnos, Pablo Delano, detalla cómo Liliana combinaba un trato cálido, con los alumnos que se “agolpaban” en sus clases, con su permanente perfeccionismo. Lo anterior hacía que sus indicaciones fueran certeras y el avance de los estudiantes significativo. Por otra parte, Óscar Ohlsen, recuerda su excepcional trémolo en Recuerdos de la Alhambra, así como su técnica depurada y nítida “especialmente en los ligados”. Cuando Andrés Segovia tuvo oportunidad de escucharla, quedó sorprendido de la belleza y proyección de su sonido, diciéndole: “Liliana le compro su mano derecha”.
Como intérprete ofreció conciertos en Chile, España, Argentina, Estados Unidos y Paraguay, y fue en repetidas ocasiones solista de la Orquesta Sinfónica de Chile. Pero su mayor legado está en el aula, por haber dignificado una profesión que en la época estaba “mal vista”.
Desde 1993, el Concurso Nacional de Guitarra “Liliana Pérez Corey” mantiene vivo su legado. Aun así, resulta paradójico que, habiendo sido una mujer quien marcó el punto de inflexión en la profesionalización de la guitarra en Chile, hoy en día, el número de niñas y adolescentes que la estudian este instrumento siga siendo muy reducido. Para revertirlo, diversas asociaciones impulsan programas de fomento (donación y préstamo de instrumentos, talleres) que facilitan el acceso. De ahí la necesidad de seguir difundiendo y poniendo en valor la labor de guitarristas como Liliana, que con perseverancia pudo estudiar y crear un importante camino en el mundo de la guitarra, en una época poco propicia para las mujeres. Además, trabajó incansablemente por la profesionalización del instrumento sin distinción de género.
* Silvia Nogales Barrios
Guitarrista, fusiona el repertorio de la guitarra con nuevas formas de expresión, buscando con sus actuaciones “llegar al público y despertar su sensibilidad”.
www.silvianogales.com
Foto: “En la historia de la guitarra en Chile pocos nombres han dejado una huella pedagógica tan relevante como Liliana Pérez Corey”.