Como #lecturasdeverano proseguimos publicando en abierto la sección #LasMusas, hasta ahora solo en papel, donde las mujeres escriben sobre mujeres, una tribuna libre mensual donde rescatar la figura de compositoras, cantantes, instrumentistas, profesoras, musicólogas, directoras, etc.
En esta ocasión publicamos la realizada para la revista de febrero de 2026 por Cecilia Capdepón Pérez.
Caterina Cavalieri (1755-1801)
Una soprano en la Viena de Mozart y Salieri
por Cecilia Capdepón Pérez *
Caterina Cavalieri, cuyo nombre de nacimiento fue Katharina Magdalena Josepha Cavalier, fue una destacada soprano austriaca que floreció en la vibrante escena musical de Viena durante la segunda mitad del siglo XVIII. Nacida en Lichtental, Viena, el 11 de marzo de 1755, aunque algunas fuentes sugieren otras fechas e incluso otro nombre de nacimiento, Cavalieri se convirtió en una de las primedonne más admiradas de su tiempo, estrechamente ligada a las carreras de compositores de la talla de Salieri y Mozart.
Desde temprana edad, el talento vocal de Cavalieri fue evidente, lo que la llevó a recibir instrucción de Salieri, figura influyente en la ópera italiana en Viena y maestro de muchos músicos destacados, Teniendo un papel crucial en el desarrollo artístico de Cavalieri. La llamó para interpretar roles en sus propias óperas, reconociendo sus habilidades virtuosas y su gracia escénica.
El debut de Cavalieri tuvo lugar en 1775 en la ópera cómica La finta giardiniera de Pasquale Anfossi. Este fue el inicio de una carrera dedicada casi exclusivamente a los teatros vieneses. En 1778, cantó en el Singspiel Die Bergknappen de Ignaz Umlauf, una producción inaugural del Singspiel nacional. Posteriormente se unió al Teatro de la Ópera Alemana, donde cantó desde 1778 hasta su retiro de la escena en 1793. Un papel particularmente escrito para ella fue el de Fräulein Nannette en la ópera bufa Der Rauchfangkehrer (El deshollinador) de Salieri, estrenada el 30 de abril de 1781, diseñado para exhibir su virtuosismo vocal.
La colaboración entre Cavalieri y Salieri fue profunda y duradera. Se dice que existió una estrecha relación personal entre ellos, evidenciada por el hecho de que Cavalieri fue madrina de dos de los hijos de Salieri, y él fue uno de los testigos de su testamento. Artísticamente, Cavalieri interpretó roles principales en varias óperas de Salieri, incluyendo La finta scema y La scuola de’ gelosi, esta última junto a Nancy Storace.
Sin embargo, Caterina Cavalieri es quizás más recordada por su asociación con Mozart, que admiraba profundamente su talento y que escribió para ella varios papeles significativos. Uno de los más destacados es el de Konstanze en Die Entführung aus dem Serail (El rapto del serrallo), que se estrenó el 16 de julio de 1782 con un gran éxito. Mozart ajustó la exigente aria de Konstanze para adaptarse a la flexibilidad vocal de Cavalieri. Además, en la edición vienesa de Don Giovanni, estrenada el 7 de mayo de 1788, Cavalieri interpretó el papel de Donna Elvira, para quien Mozart añadió el aria “Mi tradì quell'alma ingrata”. Otras obras de Mozart escritas para ella incluyen el papel de Mademoiselle Silberklang en Der Schauspieldirektor (1786) y la parte de soprano en Davide penitente (1785). También colaboraron en la reposición de Le nozze di Figaro en Viena en 1789, donde Cavalieri asumió el papel de la Condesa, y Mozart incluso reescribió el aria “Dove sono” para acomodar su voz.
A lo largo de su carrera, Cavalieri interpretó una amplia gama de roles, tanto cómicos como serios, en repertorios italiano y alemán. Su voz se describía como poderosa, clara y extraordinariamente flexible, con un impresionante registro superior que alcanzaba el Re sobreagudo. Se destacaba su resistencia y agilidad en las arias de bravura. Aunque algunos contemporáneos señalaron ciertas carencias en su animación escénica y precisión actoral, su talento vocal era innegable y la convirtió en la primadonna indiscutible de la Ópera de la Corte en Viena desde la década de 1770 hasta la de 1790.
Es importante señalar que el repertorio completo de Catarina Cavalieri es un área que aún necesita más investigaciones. Sin embargo, basándose en las partes que interpretó, especialmente en las obras de Mozart, se puede deducir que poseía una voz poderosa, clara y extraordinariamente flexible, con un impresionante registro superior. Su habilidad para cantar pasajes difíciles también fue destacada. Además de su repertorio operístico, Cavalieri también participó en actuaciones de conciertos, incluyendo arias sagradas y oratorios de compositores como Salieri, Mozart, Wagenseil, Traetta y Dittersdorf.
Alrededor de 1790, Cavalieri comenzó a reducir gradualmente sus actuaciones y finalmente se retiró por completo de los escenarios el 1 de marzo de 1793. No se casó y murió en Viena en 1801 a la edad de 46 años. Se cree que su precoz pérdida de voz y su temprana muerte pudieron estar relacionadas con sus precarias condiciones físicas. Su testamento reveló que había sido una cantante exitosa financieramente y había logrado asegurar su futuro.
La figura de Caterina Cavalieri perdura en la historia de la música, principalmente por su estrecha colaboración con Mozart y Salieri. Su vida también ha sido llevada a la ficción, siendo un personaje en la obra Amadeus, de Peter Shaffer, y en la posterior película homónima ganadora del Oscar, donde fue interpretada por la actriz Christine Ebersole, sugiriéndose incluso una relación sentimental con Mozart. A pesar de las controversias y los rumores de la época, la indiscutible calidad vocal de Caterina Cavalieri la consagró como una de las grandes sopranos de su tiempo, dejando una huella imborrable en la historia de la ópera vienesa.
* Cecilia Capdepón Pérez
Graduada en Musicología por la Universidad Complutense de Madrid. Título profesional de piano.
Foto: Caterina Cavalieri, soprano ligada a las carreras de compositores como Salieri y Mozart.