Desde que debutó profesionalmente como Reina de la Noche (La flauta mágica) en la Royal Opera House Muscat, la soprano Marigona Qerkezi ha cantado en escenarios de renombre internacional como la Royal Opera House de Londres, la Deutsche Oper Berlin, La Fenice, la Oper Frankfurt, la Royal Danish Opera, el New National Theatre Tokyo, el Carlo Felice de Génova, el Festival Verdi de Parma, el ROF o el Savonlinna Opera Festival, entre otros. Aclamada por su poderosa voz, excelente técnica y gran presencia escénica, la soprano de Kosovo debuta este mes en el Teatro de la Maestranza como protagonista de la nueva producción de Aida.
¿Qué retos plantea para una soprano el rol de Aida, desde el punto de vista vocal y dramático?
Aida es un rol extraordinario y complejo. Vocalmente, Verdi le escribe una parte muy extensa, con páginas de gran lirismo e introspección, pero también estallidos dramáticos. Y desde el punto de vista interpretativo, lo que más me fascina es la profundidad humana del personaje; Aida está en un continuo conflicto interno, ya que es una mujer dividida entre el amor, la identidad, el deber y el sacrificio… Es uno de los roles más icónicos y fascinantes del repertorio, pero no es fácil, en absoluto.
También ha interpretado a Lady Macbeth, Abigaille (Nabucco), Leonora (Il Trovatore), Elvira (Ernani)… ¿Qué cualidades tiene que tener una soprano verdiana? ¿Qué importancia tiene la parola scenica en Verdi?
Verdi exige todo: potencia, técnica, resistencia, legato, agilità, pero, sobre todo, verdad expresiva. Sus heroínas requieren una gran voz, pero también una fuerte intensidad teatral. Cada rol tiene exigencias diferentes, que van de la tensión dramática y vocal de Lady Macbeth, a la fuerza y el ímpetu de Abigaille, de la elegancia y nobleza de Elvira al fervor heroico de Giovanna d’Arco y al lirismo y la complejidad de Lucrezia Contarini y Leonora. Incluso la gran Messa da Requiem, aunque no sea una ópera, exige una enorme intensidad emocional y espiritual. Pero en todos es fundamental la parola scenica, ya que en Verdi cada palabra tiene un peso concreto, y el intérprete tiene que conseguir transformar la música y el texto en pura emoción.
Comenzó su carrera cantando Mozart y Belcanto, ¿recuerda su debut profesional con La flauta mágica? ¿Cuándo decidió que quería decantarse por el repertorio verdiano y pucciniano?
Sí, recuerdo ese debut con gran emoción… Era jovencísima, y cantar la Königin der Nacht en la Royal Opera House Muscat, gracias al éxito obtenido en el concurso AsLiCo de Como, fue una gran experiencia para mí. Del repertorio mozartiano, interpreté también Donna Anna y la Contessa (Le nozze di Figaro)… Luego llegaron también roles belcantistas como Lucia, Adina, Anna Bolena y, actualmente, también Norma… Para mí, el Belcanto sigue siendo una base y una escuela indispensable… El acercamiento a Verdi y Puccini se produjo de forma muy natural, cantando inicialmente roles como Gilda, Violetta, Leonora y Mimì, hasta llegar ahora a personajes más dramáticos del repertorio verdiano y pucciniano… Creo que la formación mozartiana y belcantista me ayuda todavía hoy a abordar este repertorio con mayor libertad, técnica y expresividad.
¿Qué ha significado para usted crecer en una familia tan operística?
El hecho de crecer en una familia ligada a la ópera ha tenido una influencia enorme en mi trayectoria artística, ya que, enseguida, me sentí atraída por este mundo, y he vivido el teatro y la música como parte natural de la vida cotidiana desde niña, aprendiendo desde muy temprano el valor del compromiso y el amor por el arte… Mi madre, la mezzosoprano Merita Juniku, fue mi primera profesora y sigue siéndolo, además de ser una constante guía para mis decisiones artísticas… Mi padre también trabajaba en el ámbito del vestuario de ópera, y ha aportado mucho a mi sensibilidad teatral y musical; canté incluso mis primeros conciertos llevando vestidos realizados por él, que todavía conservo como recuerdo.
Ha ganado importantes concursos líricos, ¿son una buena plataforma para los jóvenes cantantes?
Creo que los concursos líricos son muy útiles para los jóvenes cantantes, sobre todo al inicio de su carrera, porque ofrecen experiencia, visibilidad e importantes oportunidades para reunirse con profesionales del sector; para mí, concursos como el AsLiCo, Leyla Gencer Voice Competition, CLIP Portofino, Magda Olivero International Competition, etc., son etapas importantes de mi trayectoria artística. Un concurso por sí solo no construye una carrera, pero puede, sin duda, abrir puertas y crear contactos con managers y teatros.
¿Sus próximos compromisos?
Volveré a España, un país con el que tengo un vínculo muy especial desde mi debut en el Liceu, para cantar Lady Macbeth en mi regreso al Teatro Campoamor de Oviedo, y cantaré también este rol en el Det Kongelige Teater de Copenhague. Además, debutaré en la Staatsoper de Stuttgart con Tosca y cantaré Anna Bolena en concierto en los Tiroler Festspiele Erl.
por Mario González
www.marigonaqerkezi.com
Foto: La soprano Marigona Qerkezi debuta este mes en el Teatro de la Maestranza como protagonista de la nueva producción de Aida.