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Ana Guijarro

Una vida por la música

marzo 2016

El piano es su vida, es una prolongación de su cuerpo. Ana Guijarro, catedrática y directora del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM), lleva dedicando toda su vida a la música. Como docente, cumple una labor apasionante, compartiendo y transmitiendo conocimientos y, como intérprete, cuando sus manos recaen sobre el piano, su brillante melodía suscita toda una experiencia estética musical.

Me gustaría que compartieras tu primer recuerdo musical…

Era muy pequeña, tan solo seis años, cuando mi madre me preguntó si quería estudiar música en el colegio. Recuerdo mi respuesta, y me pregunto qué habría hecho ella si le hubiera dicho que no. Mi madre era una gran apasionada de la música y muy melómana. Recuerdo ir con ella desde muy niña a muchos conciertos al Teatro Real. Me vienen a la memoria los 24 Preludios de Chopin, por Rafael Orozco. Debía tener yo 11 o 12 años…

¿Qué te llevó a enamorarte del piano y por qué este instrumento? ¿Cómo lo definirías?

No me planteé ningún otro instrumento. A los 7 años mis padres me compraron mi primer piano vertical. Me gustaba mucho estudiar las Fugas de Bach, imaginándome un coro, y de esa forma estudiaba las voces separadas. Para mí era como un juego, para mis hermanos, que me oían repetir hasta la saciedad, un castigo. Ahora definiría al piano como un amigo irreemplazable.

Te formas en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM), con la influencia de los maestros Antonio Lucas Moreno y Carmen Díez Martín. Háblame de lo importante que fueron ambas presencias en el aprendizaje…

Lucas Moreno era un gran pianista. Con él aprendí por imitación, y se me quedaron grabados muchos consejos que he sabido concretar. Él fue muy importante en mi carrera, pues fue quien me aconsejó estudiar con Carmen Díez, tras su jubilación. Carmen ha sido mi gran referente hasta hace unos meses. Falleció con 103 años y aprendí de ella hasta el último momento. Carmen Díez era extraordinaria en todos los aspectos. Tenía un amplísimo repertorio, manejaba desde el siglo XVIII hasta la música contemporánea, no solo a través del repertorio para piano sino a través de la música de cámara. Ella contagiaba su entusiasmo por la música, era tremendamente exigente con el texto musical, que escudriñaba hasta límites insospechados. Tenía un gusto exquisito y una gracia inigualable. Lo mejor ha sido disfrutar de su música hasta los últimos momentos de su vida. He aprendido de muchos maestros a lo largo de los años, pero Carmen ha sido realmente imprescindible en mi formación y un auténtico regalo en mi vida. 

¿Cuál fue el momento culmen de tu carrera?

(Entre risas) Dicho así creo que no ha llegado todavía… Desde mi punto de vista, la clave del éxito reside realmente en el trabajo bien hecho cada día.

En alguna ocasión has mencionado que ganar un concurso no asegura hoy en día una carrera artística. ¿Por qué piensas eso? ¿Quizás no sean los premios tan importantes?

Es muy importante ganar un concurso, pues brinda muchas oportunidades, abre muchas puertas, pero efectivamente a largo plazo no asegura una carrera. Actualmente es casi imprescindible trabajar con una buena agencia de conciertos, a la que hay que responder con responsabilidad y exigencia personal. Hoy en día encontramos intérpretes de renombre que ni siquiera han pasado por concursos internacionales. En nuestra profesión lo difícil no es estar reconocido sino mantenerse, para ello el trabajo es imprescindible.

Presentas una doble faceta, como intérprete y como docente. ¿Cómo compenetras estas dos actividades? ¿Resulta difícil?

Ser intérprete es sinónimo de aprender constantemente, lo cual me enriquece como docente. Como profesora aprendo continuamente con y de mis alumnos, quienes me enriquecen como intérprete. Ambas facetas se compenetran. Nunca me ha resultado difícil compaginarlas. Me considero una afortunada de poder transmitir y compartir conocimientos. He tenido, y tengo, magníficos alumnos. ¡Algunos de ellos me han superado! Es apasionante ser testigo de su crecimiento profesional…

¿Cuáles son tus pilares fundamentales como intérprete?

Ante todo un respeto profundo al texto musical en todos los aspectos, que no es sino un respeto hacia el compositor. Lo que más valoro en un intérprete es la honestidad y la sinceridad, cualidades que yo intento aplicarme a mí misma.

Continuando con la interpretación, ¿te consideras músico para tocar solo o en conjunto?

Más bien lo segundo. Disfruto mucho con la música de cámara. He interpretado mucho repertorio para toda clase de agrupaciones, desde dúo hasta quinteto. Para la formación de un pianista es fundamental tocar en grupo. Ahora bien, no siempre es fácil acordar ensayos y encontrar un grupo con el que uno se compenetre, no solo en el plano profesional, sino también en el plano humano. Cuando se dan ambas circunstancias, se produce un fenómeno sublime.

Y como pedagoga, ¿cuáles son los métodos empleados para desarrollar la estrategia del aprendizaje?

Cada alumno requiere un método, por llamarlo de alguna manera, diferente. En una enseñanza individualizada un buen pedagogo es aquel que es capaz de sacar de cada alumno los mejores resultados. Cada intérprete es un mundo. Es absolutamente necesario enseñar una buena base técnica, que proporcione al intérprete las herramientas necesarias para abordar todo tipo de dificultades del repertorio pianístico. Sin olvidar un “método” esencial que es la PACIENCIA, para que el alumno aprenda a escucharse, quizás esto es lo más difícil. Cuando se logra este paso, se desarrolla el espíritu crítico, imprescindible para el crecimiento y desarrollo personal.

Actualmente eres directora del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Anteriormente, también lo fuiste hasta el año 2013. ¿Cómo llevaste estos cambios bajo el nombramiento? ¿Fue una época complicada para el Conservatorio?

El primer nombramiento supuso un cambio drástico en mi vida. Además, el Conservatorio atravesaba un momento complicado. Realmente, cuando dejé el cargo en el año 2013, jamás pensé que podría volver a la dirección. Pero no era eso lo que el destino me tenía deparado, al parecer. En 2012, cuando fui nombrada por primera vez, era esencial crear un clima de convivencia y un buen clima de trabajo en toda la comunidad educativa, y personal de administración y servicios del Centro. He tenido la suerte de contar en ambas ocasiones con equipos directivos dispuestos a darlo todo, y a trabajar con auténtica profesionalidad, sin tener en cuenta las horas de dedicación.

Como directora, ¿cuál consideras que podría ser tu aportación más importante?

Considero esencial dar visibilidad al Conservatorio. Tenemos un altísimo nivel entre nuestros alumnos, como se puede observar en las actuaciones que se realizan fuera del marco de la propia Institución: Auditorio Nacional, Fundación Juan March, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Residencia de Estudiantes, Sala 400 del Centro Nacional de Arte Reina Sofía, etc. El nivel artístico de las agrupaciones es cada vez más alto. Y un número muy elevado de alumnos son aceptados en todas las pruebas de admisión de posgrado en instituciones europeas o americanas. Somos, sin duda, una institución de referencia por la calidad de nuestros docentes y de nuestros alumnos. Además, estamos dando importantes pasos en el ámbito de la investigación, que serán importantes para el futuro.

¿Hacia qué lugar crees que se dirige el Conservatorio como institución y sus enseñanzas en Europa?

Mi opinión es que, tarde o temprano, estaremos en el lugar que nos corresponde como centro superior. Un número importante del claustro de profesores son doctores y esto, para la Administración, puede tener un valor muy significativo a la hora de un cambio de ubicación de nuestras enseñanzas.

A lo largo de tu carrera profesional como intérprete, ¿te has encontrado con alguna obra que te haya marcado?

Me ha marcado mucho el estudio realizado recientemente de las 6 Partitas de Johann Sebastian Bach. Ellas me han conducido a otra esfera en el pensamiento musical.

Respecto al repertorio, ¿con qué género te encuentras más cómoda?

Cómoda, cómoda, lo que se dice cómoda, con aquel al que he dedicado miles de horas de mucho trabajo y estudio. Aunque, si tuviera que decantarme por una época, elegiría, sin duda, el repertorio romántico.

¿En qué época o periodo musical crees que se puede situar el apogeo musical en España? Si piensas que en algún momento llegó a estarlo…

Desde mediados del siglo XIX, con la aparición de las figuras más relevantes de la zarzuela, la música española adquiere una importancia muy significativa con figuras ligadas al Conservatorio de Madrid, fundado en 1830, como Arrieta, Barbieri, Chapí, Chueca o Sarasate; y especialmente el creador del nacionalismo junto a los dos grandes nombres de la música española y universal: Albéniz, que revoluciona la técnica pianística, abriendo una estética nueva a partir de la Suite Iberia, y Granados. Por supuesto hay que citar a la Generación del 27, también con  grandes nombres como Manuel de Falla, Adolfo Salazar y Robert Gerhard. La generación de entreguerras y cómo no los compositores españoles a partir de la generación del 51, con el resurgir de las vanguardias. Me gustaría citar la importancia que ha tenido para la música de nuestro país la creación de red de auditorios en todas las comunidades autónomas, a raíz de la creación del estado de las autonomías. Hay que reconocer que, gracias a la afluencia de salas de concierto, hoy en día se puede escuchar música en vivo en la mayoría de las ciudades españolas, cuando hace unas décadas estaba restringido a Madrid y Barcelona.

Vivimos tiempos complicados, por eso, me gustaría preguntarte, ¿en qué lugar sitúas o crees que se encuentra la música en España?

Soy optimista y, precisamente por los momentos complicados que vivimos, la música se hace más necesaria que nunca, por lo que instaría a los políticos a invertir en la enseñanza musical, lo cual llevaría a invertir en valores, en desarrollo y en una sociedad más humanizada.

Háblame sobre los futuros proyectos como intérprete…

Tengo en proyecto una serie de grabaciones, entre ellas las 6 Partitas de Bach, y una serie de conciertos a partir del 2017, participando, junto a otros pianistas de renombre internacional, en la integral de obras del repertorio pianístico de Robert Schumann y Frederic Chopin.

Gracias, estimada amiga, por tu tiempo.

Por: Virginia Camarena Parrondo

http://www.anaguijarro.com/index.php

Foto: La pianista es la directora del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Acred: José María Ortega Pérez “Sitoh”

 

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