Música clásica desde 1929

Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
Haciendo "clic" en el título de cada disco o sobre la foto, accederá a su ficha y a la crítica publicada en Ritmo y, cuando es posible, a las diferentes tiendas donde podrá adquirir el disco físico, o a las plataformas digitales desde donde podrá escucharlo en "streaming" o descargarlo online.

Ritmo ABRIL 2017 - Núm. 906

THE CELLIST OF THE CENTURY.

Caja Deluxe (40 CD + 3 DVD + libro). Mstislav Rostropovich, violonchelo. Diversos intérpretes.
Warner, 0190295892302 (CD/DVD/Libro) 



La crítica

Revolución rusa

Abrazaba a su violonchelo con la misma intensidad con que estrecharía en su vida privada a su querida esposa Galina. Amante de la libertad y de la belleza, símbolo de la Rusia que lo parió, lo crió, lo educó, lo expulsó y lo acogió, en este 2017 se cumplen diez años de la muerte de Mstislav Rostropovich, además de los noventa de su nacimiento, que suman 100, los años que se cumplen de la Revolución Rusa, la misma que provocaba “Slava” con su música. Una revolución sin precedentes, ya que cerca de 240 compositores le escribieron obras, algunos nombres tan importantes y ligados a su figura como Prokofiev, Shostakovich o Britten.

Del mismo modo que a Callas, Perlman o Menuhin, Warner Classics edita una lujosa caja con el dibujo de Dalí del chelista como portada, con un libro de 200 páginas (artículos, fotografías, cartas y testimonios), 40 discos con sus grabaciones para Emi y Warner (Erato y Teldec) y 3 DVD, los Conciertos de Dvorák y Saint-Säens (el n. 1) con Giulini y las míticas Suites para cello solo de Bach, grabación que se hizo esperar y que supuso la llegada a meta de un corredor de fondo (ya en 1965 pensaba grabarlas íntegras). “El Libro”, simplemente así las llamaba el chelista, que en 1989, visitando la serena abadía de Vézelay (en la Borgoña francesa), telefoneó a Claude Samuel, entonces director de música de Radio France, preguntándole cuánto podría costarle grabar las Suites de Bach. Samuel le contestó que naturalmente los gastos correrían a cargo de la discográfica (que además estaría frotándose las manos con la idea…), pero Slava, que sabía que “El Libro” no perdona, le dijo: “No, no quiero a ningún sello involucrado; primero quiero hacer la grabación, y si no estoy contento con ella, ¡la haré pedazos!”. Finalmente fue la Emi quien se llevó el gato al agua, editando primero la grabación en audio y posteriormente la versión en DVD, con comentarios amplios a cada Suite por el propio Slava, un tesoro de elocuencia, ironía y, por supuesto, sabiduría.

Pero Rostropovich no fue solo chelista (ni solo el chelista que nos muestra Warner, puesto que sus interpretaciones también se grabaron en Sony, DG y Decca), el genio de este señor abarcaba la interpretación muy musical del piano (especialmente como acompañante de cantantes) y la dirección de orquesta, labor que desarrolló con profundidad en sus últimos veinte años, siendo, en mi opinión, un sensacional maestro que supo leer entre líneas y dibujar interpretaciones tan personales (Romeo y Julieta de Prokofiev, por ejemplo) que sobrepasaban el criterio habitual de “respeto” a la partitura.

Amigo de sus amigos, confraternizó profundamente con Bernstein (se adoraban y bebían vodka hasta vaciar las botellas), con el que compartió la humanidad y el amor a sus semejantes; Shostakovich (su profesor de composición y orquestación), con quien sintonizó en un aspecto esencial para entender su música: la ironía; o Britten, con quien gustaba pasar horas de paseo, intercambiando las parejas, unas veces Peter caminaba con Galina, otras Galina con Benjamin y otras los cuatro juntos, pero fomentaron una amistad que propició creaciones maestras del inglés con destino Rusia…

El hombre de las “cinco F”, como lo llamó la revista Time: Fiddles, Food, Females, Friends and “Fodka” (violines, comida, mujeres, amigos, vodka), fue además un inteligente conversador, como se muestra en una entrevista como bonus CD grabada por Jon Tolansky (solo en inglés), dedicada especialmente a Shostakovich, contando anécdotas, detalles de su música y cómo interpretarla.

La misma Rusia que le retiró la nacionalidad soviética a él y a su mujer Galina Vishnevskaya, al defender públicamente a Alexander Solzhenitsyn en una carta enviada al diario Pravda en 1970 (tuvieron literalmente que huir de la Unión Soviética en 1974), cuando regresó a Rusia en 1990 tras 16 años de exilio le devolvió el tremendo disgusto del que nunca se recuperó con la entrega múltiple de reconocimientos (etapa Gorbachov y después Putin), en especial en su 80 cumpleaños, donde fue agasajado por las calles y por las instituciones.

Esta edición viene a ser como el regreso del chelista a su patria, un merecido homenaje. “Cuando comencé a estudiar el chelo, me enamoré de él porque parecía una voz. Mi voz”.

Gonzalo Pérez Chamorro

 

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