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Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Octubre 2020 - Núm. 943

SELIGE STUNDE. Lieder de SCHUBERT, BEETHOVEN, SILCHER, etc.

Jonas Kaufmann, tenor. Helmut Deutsch, piano.
Sony Classical 19439783262 (CD)



La crítica

CALIDEZ, INTIMIDAD, SINCERIDAD

Si esta grabación perdura y en unas décadas la escucha alguien sin contexto, la selección (veintisiete Lieder, diecisiete compositores) podría dejarle perplejo. Pero si recordara que los intérpretes suelen describir sus programas como una conversación o como la fotografía de un momento vital, le encontraría un sentido hemeroteca mediante. Nosotros, que tenemos en las manos un disco grabado en un abril de pandemia, compartimos con Jonas Kaufmann y Helmut Deutsch el momento; la conversación de ambos con Thomas Voigt que leemos en el booklet nos da pistas del diálogo privado que es el disco, en el que no falta la nostalgia, con recuerdos de infancia que hace mucho sonaron en las voces de Wunderlich y Prey y antes en las de Tauber o Schumann.

En el booklet se mencionan los treinta años que llevan colaborando los dos músicos; Deutsch explica que este año cumple 75 y le ha pedido a Kaufmann que piense en buscarle un sucesor, a lo que el cantante se niega. A pesar de que en algunos de los Lieder del disco se echa algo de menos su finura, la sabiduría y la conexión con el cantante pesan mucho más, así que sólo podemos decir, y valga como comentario general, que le queremos en activo mucho tiempo. Los años también han pasado para Kaufmann; su carrera está centrada en la ópera y eso suele pasar factura en el Lied, especialmente con un repertorio como el suyo. La voz no es la de aquel primer disco estupendo de Lieder de Strauss que grabaron hace quince años, ha perdido frescura, pero el cantante es un liederista nato y eso no se pierde; felizmente, fraseo, dicción, matices, colores y personalidad siguen ahí.

El disco se abre con Der Musensohn (Schubert y Goethe sabían que necesitamos la música) y continua con una íntima versión de Adelaide; con este Lied comienza una serie de canciones de amor en las que se repite sobre todo la idea que expresa Rückert en Widmung: Du bist die Ruh, du bist die Friede (“Tú eres el sosiego, tú eres la paz"). No hay espacio para mencionarlas una a una, pero al menos destaquemos las interpretaciones de Lieder tan diferentes como el soberbio Der Jüngling an der Quelle (una de las propinas favoritas de Kaufmann durante años), Widmung, Selige Stunde o la gran versión de una de las canciones de moda antaño, Still wie die Nacht.

El conjunto de las canciones peca de un exceso de dulzura que Kaufmann mantiene a raya, no hay más que escuchar su preciosa Es muss ein Wunderbares sein u otra de las recuperaciones, In mir klingt ein Lied, que el tenor salva con sobriedad. Esta canción abre otro grupo en el que predomina la nostalgia, con preciosas interpretaciones de Allerseelen (ya incluida en aquel primer CD), Da unten im Thale, Verschwiegene Liebe o Sehnsucht nach Frühling, parte de un mini-ciclo dedicado a las violetas.

Un magnífico Mondnacht, otra propina clásica del dúo, nos introduce en la noche; situada entre dos obras maestras como el Lied de Schumann y Wandrers Nachtlied II, el célebre Wiegenlied de Brahms queda eclipsado, pero Kaufmann saca lo mejor de esta pieza, con una segunda estrofa soberbia. 

Finalmente, dos canciones unidas por el deseo de la voz poética de ocultarse del mundo, Verborgenheit e Ich bin der Welt abhanden gekommen, cantada con un recogimiento y una sinceridad que emocionan, como emociona el piano de Deutsch. Siendo un disco tan bien interpretado, lo mejor es eso, la calidez, intimidad y sinceridad que transmite, haciéndonos partícipes de esa hora de íntima felicidad que anuncia su título.

Sílvia Pujalte Piñán

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