Música clásica desde 1929

Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Mayo 2026 - Núm. 1005

MENDELSSOHN: Oratorios y Sinfonías

Kleiter, Schultz, Karg, Benoit, Lehmkuhl, Güra, Zeppenfeld, Schuen.
Coro de la Radio de la MDR.
Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig / Andris Nelsons.
DG 4868178 (7 CD)



La crítica

Un universo de magia y poesía

Hace tan sólo un par de meses recibíamos la noticia de la no renovación de contrato a Andris Nelsons por parte del Consejo de Dirección de la Sinfónica de Boston. Entre las razones que esgrimió Chad Smith (el Presidente y Director ejecutivo de la parte administrativa de la orquesta) para justificar tal decisión, tomada de forma estrictamente unilateral, sorprende bastante que pusiera el acento en la falta de implicación del letón y la no consecución de los objetivos artísticos previstos. Nos sorprende a nosotros y a los propios profesores, los atriles de la orquesta que no han tardado en salir en defensa del director. Nelsons, por su parte, aseguró a los integrantes de la formación que “mi compromiso con ustedes y con el trabajo que realizamos juntos se mantendrá inquebrantable”. Esto será hasta la culminación de la temporada de verano de 2027, al finalizar el Festival anual de Tanglewood, cuando se extinga su actual contrato.

Una vez más, comprobamos cómo la ceguera de la sección burocrática de una gran orquesta interviene en el devenir artístico de la misma. Quizás sea porque se hayan dejado asesorar por algún crítico malintencionado, además de bastante duro de oído, o por cuestiones que no han sido abiertamente contadas..., que de todo hay. En fin, ellos se lo pierden, como bien podrá comprobar quien se acerque al contenido del álbum al que dedicamos las siguientes líneas.

Y es que, en este álbum se dan cita todas las características que han ido definiendo la labor del letón desde que empuñó por primera vez la batuta, hace ya más de dos décadas. Un perfecto dominio de las diferentes texturas orquestales, de la agógica, del ritmo, del aspecto polifónico, un pronunciado e inequívoco sentido del melos, una capacidad extrema para situar cada parte de la obra que interpreta en su contexto (algo que sólo puede derivar de una correcta y adecuada visión de conjunto de la misma), creatividad e imaginación ilimitadas, que le permiten considerar la partitura como algo vivo, susceptible de admitir lecturas diferentes en momentos y estados de ánimo diferentes, formando así parte crucial del proceso interpretativo… Además, de lo más importante, una facultad personalísima (casi gráfica, podríamos decir) para comunicarse con los diferentes atriles de la orquesta, desde el más profundo respeto hacia cada uno de ellos.

Oratorios

Este Mendelssohn que nos propone Nelsons es, ante todo, eso: Mendelssohn, algo que no es nada fácil de conseguir para la mayor parte de las batutas que se acercan a su música. Lo más curioso es que, lo que para otros ofrece tanta dificultad, al letón parece fluirle desde dentro con la mayor naturalidad. Las versiones de los oratorios aquí contenidas son un claro ejemplo de esto. Creemos que, salvo los “milagros” que Frühbeck de Burgos regaló al mundo con sus grabaciones de ambos para Emi (hoy Warner), no hay nadie que se acerque a lo que aquí ofrece un Nelsons completamente abducido por esta increíble música. Diferenciando bien, además, entre las dos obras: Un Paulus aún algo rudimentario, más cercano a Bach, y un Elías magistral, absoluto portador del lenguaje del compositor. Si Frühbeck contó con un irrepetible reparto vocal, el del letón no desmerece para nada, con un Werner Güra totalmente protagonista, tanto aquí como en la Segunda Sinfonía, y unos Zeppenfeld y Andrè Schuen impecables. En cuanto a las mujeres, destaca sobre todo Wiebke Lehmkuhl, muy metida en sus diferentes papeles; muy adecuadas también las sopranos Julia Kleiter y Golda Schultz en cada uno de los oratorios.

Sinfonías

En lo que se refiere al ciclo sinfónico, como integral, no se nos ocurre ninguna que le haga sombra, a pesar de que las haya muy buenas, pero siempre con algún punto que las oscurece, lo que no ocurre en Nelsons. Sí, efectivamente, por separado encontramos versiones de las tres últimas Sinfonías que pueden comparársele. Ahí están los Klemperer, Bernstein, Muti, Colin Davis, Karajan o la extraordinaria última Escocesa de Lahav Shani (Warner), que parece haber pasado desapercibida, entre otras. Para las dos primeras, dudamos mucho que se le acerque ninguna otra versión, ni siquiera la primera grabación de la Lobgesang, firmada por Chailly con el concurso de unos grandísimos Margaret Price y Siegfried Jerusalem. Nelsons aventaja al italiano, precisamente, en una creatividad sin límites que eleva la obra a una dimensión desconocida hasta ahora. Obsérvese la recreación que hace de la sección Allegretto un poco agitato de la primera parte de la obra; imprime un tempo lentísimo que nos parece adecuadísimo (quizá para algunos sea un disparate), pues le permite diseccionar hasta el límite las diferentes voces contenidas en la pieza, conectando con el mundo de las Canciones sin palabras, es decir, con lo más profundo de la poética mendelssohniana. Lo mismo cabe decir del Adagio religioso que le sigue, que prepara la última sección de la obra; quizás de esta manera sí se encuentre cierta lógica a la cantata que constituye todo el cuarto movimiento de esta Segunda Sinfonía.

En pocas palabras, la versión de la Primera Sinfonía recoge toda la impronta fogosidad juvenil que contiene, de gran personalidad, pero sin disimular de dónde procede (Mozart, Beethoven y Schubert) y hacia dónde va (Schumann). La Escocesa es todo un compendio de poesía y pintura, que penetra profundamente en el alma del compositor; estamos de suerte, en poco tiempo se han dado dos extraordinarias versiones de una obra nada fácil como esta: la mencionada de Shani y la que aquí comentamos.

Difícil expresar con palabras lo que el letón transmite en una Italiana totalmente exuberante en los movimientos extremos, y de gran lirismo en los centrales. De la Quinta, destacar su construcción casi arquitectónica; magia pura en la preparación que antecede a la cita del Amén de Dresde a cargo de las cuerdas en el primer movimiento. En fin, recomendación absoluta.

Rafael-Juan Poveda Jabonero

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