Obras de BACH, DEBUSSY, SCHUBERT, A. LIEBERMANN, F. MOLINER.
David Moliner, marimba.
Accentus Music ACC30666 (CD)
La marimba de David Moliner como investigación sonora
Marimba de David Moliner se presenta como una propuesta artística ambiciosa que sitúa a la marimba en el centro del discurso musical. Uno de los pilares del disco lo constituyen las Suites para violonchelo de Bach, aquí transcritas para el instrumento de percusión. Lejos de ser un mero ejercicio de adaptación, David Moliner logra recrear la polifonía implícita de estas obras. La idea, tantas veces defendida, de un Bach universal y adaptable, se confirma plenamente en este disco: la música trasciende el instrumento y época original, para encontrar en la marimba una nueva dimensión tímbrica sin perder su esencia.
El tránsito hacia otros lenguajes se sitúa entre las suites con gran inteligencia, por ejemplo, al incluir la Arabesque n. 1 de Debussy, originalmente para piano. El carácter “exótico” asociado a Debussy (marcado por influencias del gamelán) se ve reforzado por el propio sonido de la marimba, que a oídos occidentales posee ya un matiz diferente. El resultado es una versión original, delicada y casi pictórica. Otro “interludio” entre las suites es el Impromptu en la bemol mayor de Schubert. La marimba, con su timbre aterciopelado y su ataque preciso, elimina la resonancia del pedal pianístico (que en exceso confunde al sonido) y deja al descubierto una textura más transparente, casi de caja de música, que potencia el carácter soñador y dulce de la pieza.
En el ámbito contemporáneo, y como coda final del disco, Jalak Suren de Alexander Liebermann, y dedicada a Moliner, introduce un paisaje sonoro inspirado en el canto de las aves. La escritura, basada en ostinati y melodías fragmentadas, crea una atmósfera horizontal, cercana al “soundscape”, que resalta la capacidad evocativa de la marimba. Como obra final, está Solo V – Sentir Rapaz! de Moliner, donde el disco alcanza su punto culminante. Aquí, el percusionista-compositor, explora los límites físicos y expresivos del instrumento. Como se puede leer en las notas de programa del compositor, publicadas la partitura editada por la Universal Edition: “Esta obra está basada en los sentimientos de una persona cuya energía se está marchitando, pero cuya ambición inherente lo lleva a tomar decisiones intensas e irracionales”.
El emotivo y original programa provoca que la pieza se abre con una energía incisiva, casi violenta, pero que progresivamente contrasta con espacios de silencio y elementos inesperados como el aire, el silbido o sonidos no convencionales. Esta dialéctica entre lo percutido y lo soplado genera una investigación tímbrica constante, en la que cada gesto sonoro parece cuestionar la identidad misma de la marimba. Hacia el final, la incorporación del silbido del intérprete no solo amplía el espectro sonoro, sino que introduce un elemento de virtuosismo híbrido que refuerza la fusión entre cuerpo e instrumento. En este sentido, Moliner se inscribe en la tradición del intérprete-compositor, desde el propio Bach hasta figuras contemporáneas, como su maestro el clarinetista-compositor Jörg Widmann.
Joan Gómez Alemany