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Discos recomendados de Ritmo

En esta sección encontrará los 10 discos que la revista RITMO recomienda cada mes, clasificados por meses y por su orden de recomendación del 1 al 10. Se archivan los recomendados desde junio 2011, para ver anteriores ir a "Ritmo Histórico".
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Ritmo Marzo 2023 - Núm. 970

HAENDEL: Theodora

Lisette Oropesa, Joyce DiDonato, Paul-Antoine Bénos-Djian, Michael Spyres, John Chest.
Il Pomo d’Oro / Maxim Emelyanychev.
Erato 5054197177910 (3 CD)



La crítica

RELUCE LA MEJOR THEODORA

Georg Friedrich Haendel tenía 64 años cuando comenzó a escribir Theodora. El libretista fue Thomas Morell, gran amigo del compositor y con quien ya había trabajado en otras ocasiones. Morell se basó para su libreto en El martirio de Teodora y de Dídimo (1687) de Robert Boyle. Por primera vez Haendel no elige un argumento basado en el Antiguo Testamento: Theodora es una cristiana de Antioquía que sufre la persecución de Diocleciano, cuyo brazo armado es el malvado gobernador Valens. Valens obliga a la comunidad cristiana a adorar a Júpiter. Theodora se niega y es sometida a un castigo peor que la muerte, ejercer la prostitución. El oficial romano Dydimus, enamorado de ella, cambia su uniforme por la vestimenta de Theodora, para que ésta pueda escapar. Ambos son descubiertos y decapitados. El oratorio sólo resistió tres representaciones (el propio Haendel regalaba las entradas y bromeaba diciendo que había tantos espacios en las butacas “que se podía danzar entre ellas”). Al parecer, un oratorio con un final tan trágico, pocos coros, predominio de movimientos lentos y tonalidades menores no fue  agradable (ni entendible) para el público inglés.

Sin embargo, Theodora es una obra de madurez, intensa, concentrada y en la que un Haendel maduro canaliza todos sus conocimientos y recursos dramáticos, no sólo del oratorio, sino también de la ópera.

Hay muchas grabaciones precedentes, incluida una de Harnoncourt, aunque las dos últimas de referencia son las de McCreesh (2000) y William Christie (2003). Pero nada más escuchar la Obertura de esta Theodora, las anteriores versiones quedan como una amable conversación galante, tal es la fuerza dramática que desde el primer acorde despliega Maxim Emelyanychev. Es llamativa en su lectura la atención exhaustiva a la expresión de los afectos plasmados en el libreto, jugando con infinidad de planos sonoros y colores instrumentales, especialmente en el acompañamiento de las arias. Esta paleta tan variada y la viva y afectiva expresión musical, se ve reforzada por un elenco de cantantes muy interesante. Jonn Chest destaca por su amplio registro y agilidad en el papel de Valens. Igualmente versátil resulta Michael Spyres (Septimius), muy bien adaptado a este repertorio barroco, demostrando pleno control del fiato y del fraseo. Paul-Antoine Benos-Djian (Dydimus) sorprende por la destreza técnica y la belleza del timbre en sus dificilísimas arias. Y funciona muy bien en los dúos con su amada, Theodora, encarnada por Lisette Oropesa. Oropesa es también técnicamente intachable, pero su particular vibrato queda fuera de estilo en este repertorio. Joyce DiDonato, en el papel de Irene, reina sobre todos los demás: hace literalmente lo que quiere con la voz. Y este dominio del instrumento le permite la libertad de no atender más que a la expresión de texto para conmover al oyente. No hay más que oír “As with rosy steps o Lord, to thee each night and day”, para caer rendidos a sus pies. Otra de las joyas del registro es el coro de Il Pomo d’Oro. En su primera  aparición ya hace gala de las mismas características de la formación instrumental: con pocos efectivos (cuatro cantantes por cuerda) consigue un sonido lleno y de gran belleza. Su dicción inglesa de los cantantes es impecable y juega extraordinariamente el doble papel de Heathens y Christians, pasando del carácter festivo (con un punto sarcástico) de “Venus, laughing from the skies”, al carácter piadoso del impresionante coro final, “O love divine”.

Haendel consideraba Theodora una de sus mejores obras y esta magnífica versión la hace relucir aún más.

Mercedes García Molina

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