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Crítica / Tiento Nuovo, Núria Rial y Maurice Steger acarician el cielo - por Simón Andueza

Madrid - 28/02/2021

Se presentó en la sala de cámara del Auditorio Nacional Tiento Nuovo, bajo la dirección de su fundador, director y clavecinista Ignacio Prego con un precioso programa titulado ‘De la Naturaleza’ en el que pudimos disfrutar de los hábiles recursos sonoros que los compositores barrocos manejaron en sus óperas, cantatas u oratorios empleando los diferentes colores que la primitiva orquestación les ofrecía. En este caso pudimos comprobar las delicias que puede ofrecernos la flauta de pico, que lamentablemente cayó en desuso al finalizar el Barroco.

El eje central de la velada fueron los compositores del barroco pleno de la Escuela Napolitana, que tuvo como máximo exponente a Alessandro Scarlatti y que terminó evolucionando hacia el denominado ‘Estilo Galante’, como pudimos comprobar en la pieza que cerró el programa de Johann Adolph Hasse, L’augelletto in lacci stretto, de su ópera Didone abbandonata.

No debemos dejar de mencionar que se incluyeron en el programa dos recuperaciones de nuestro patrimonio musical, las cantadas Árboles y flores de Juan Manuel de la Puente y Desde la cárcel de Cupido ciego de Francesco Corradini, compositor napolitano afincado en Madrid. Su rescate fue posible gracias a la magnífica labor que realizan los musicólogos Raúl Angulo y Toni Pons, quienes conforman la Asociación Ars Hispana.

Tiento Nuovo nos sorprendió con una nutrida formación violinística -3 violines primeros y 2 violines segundos- para lo que estamos acostumbrados a escuchar en este ciclo de la sala de cámara, y que se asemeja a algunas formaciones que actúan con mínimos integrantes en la sala sinfónica. Con este orgánico pudimos disfrutar de un rico sonido en las cuerdas altas propio de una orquesta de cámara.

El Concerto Grosso n. 3 de Alessandro Scarlatti que abrió el concierto nos permitió disfrutar de los magníficos intérpretes que Prego supo reunir para la ocasión. Como concertino, Hiro Kurosaki, toda una leyenda de la interpretación historicista, como solista de los violines segundos se encontraba nada menos que Emmanuel Resche-Caserta, habitual concertino de algunas de las principales formaciones instrumentales del mundo, a los que se sumaron algunos de nuestros más aclamados instrumentistas históricamente informados: los violinistas Pablo Prieto, Daniel Pinteño y Marta Mayoral, el violista José Manuel Navarro, y con un bajo continuo igualmente formidable, capitaneado desde el clave por el propio Ignacio Prego, junto a la violonchelista María Martínez, el contrabajista Ismael campanero y el organista Alberto Martínez.

Todos ellos, tras algún pequeño desajuste de tempi al comienzo, propiciado seguramente por el empleo de las mascarillas y las mayores distancias entre músicos que impiden compartir atril  pero que fue subsanado ya en el segundo movimiento, dieron toda una lección de interpretación rigurosa, vital, minuciosa y llena de una musicalidad desbordante. Destacaron como solistas al violín Hiro Kurosaki y Emmanuel Resche-Caserta, quienes mostraron su virtuosismo y conjunción. María Martínez nos ofreció una dicha de musicalidad y un diálogo constante y verdaderamente cómplice con los solistas, algo que mantuvo durante el resto de la tarde. El fugato que cerró la pieza fue de una ejemplaridad de cómo se debe abordar cada tema, con perfectas imitaciones en su articulación y forma. En este mismo movimiento el bajo continuo funcionó como un verdadero reloj de precisión, absolutamente conjuntado e imponiendo una rotundidad envidiable.

A este excelente grupo de instrumentistas se les sumaron dos solistas que nada tuvieron que envidiarles: la soprano Núria Rial, una de nuestras sopranos más aclamadas mundialmente, especialista indispensable en el repertorio barroco actual, y el flautista suizo Maurice Steger, una de las personalidades musicales más influyentes de la interpretación histórica, tanto como solista de flauta de pico o como director.

Núria Rial no deja de asombrarnos con su timbre pulcro, de una dulzura sobrecogedora, con su enorme musicalidad y con esa luz especial que transmiten tan solo un puñado de privilegiados artistas. Pudimos disfrutar especialmente de su calidad vocal en el aria Usignolo, che col volo de la ópera Engelberta del milanés Andrea Stefano Fiorè, puesto que la falta de textura orquestal sobre la voz nos regaló esa magia sin interferencias instrumentales, que en otras piezas, como en la obra de Juan Manuel de la Puente, dificultaban la escucha de la voz de Rial, por el exceso de sonido orquestal y por la escritura de la partitura en donde los violines doblan la melodía de la soprano solista, así como por la tesitura más grave de la pieza.

Maurice Steger, todo un prodigio de la técnica en las flautas de pico -sopranino y soprano- brilló con toda la espectacularidad en dos los conciertos para flauta de pico y orquesta que degustamos, especialmente en el primer movimiento del Concierto para flauta y cuerdas en sol mayor de Leonardo Leo con la flauta sopranino. Con un tempo extremadamente veloz las semicorcheas fueron de una asombrosa claridad y precisión. Es asombroso cómo de un pequeño palo de madera con agujeros se puede realizar una labor tan espectacular, musical y vital como la ofrecida por Steger. Asimismo, la impecable técnica respiratoria del solista suizo permitió unos fiatos extremadamente largos y poderosos.

Pero el elemento diferenciador del concierto lo encontramos en ese bucólico duelo sonoro entre los dos solistas, convirtiendo a la flauta de pico en un encantador y virtuoso pájaro que dialoga con la soprano. Destacaron sobremanera las cadencias ejecutadas a dúo por los dos solistas, en donde la complicidad, el virtuosismo y la dulzura nos dejaron recuerdos sonoros realmente imborrables.

Ignacio Prego dirigió con vitalidad y entusiasmo a este fantástico grupo de músicos, y pudimos escuchar su inteligente realización del bajo continuo sobre todo en los momentos más dolces y en los recitativos, aunque en muchos momentos el conjunto instrumental funcionaba de modo autónomo, realizándose un fabuloso ejercicio de música de cámara.

El público asistente ovacionó largamente, puesto en pie, a todos los artistas que se vieron obligados a interpretar, de nuevo, el bellísimo movimiento Spirituoso del Concierto para flauta, dos violines y bajo continuo de Domenico Sarro.

Simón Andueza

Núria Rial, soprano, Maurice Steger, flautas de pico. Tiento Nuovo, Ignacio Prego, clave y dirección.

De la Naturaleza’. Obras de Alessandro Scarlatti, Juan Manuel de la Puente, Leonardo Leo, Francesco Corradini, Domenico Sarro, Andrea Stefano Fiorè y Johann Adolph Hasse.

Ciclo Universo Barroco del CNDM.

Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música, Madrid. 26 de febrero de 2021, 19:30 h.

Foto © Elvira Megías / CNDM

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