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Crítica / Peregrinación al Requiem (Ciclo Satélites) - por Luis Mazorra

Madrid - 21/11/2021

La obra de Robert Schumann no deja de sorprender. Aquello de "genuino romántico" se queda muy pequeño, y lo de "adelantado a su tiempo", como poco, cursi.

Rebosante de entusiasmo en su sentido más etimológico, y supurando poesía por encima de la mera sonoridad de sus piezas, la selección de coros, en versión más limitada con piano, de La peregrinación de la rosa op. 112, que presentó el Coro Nacional de España dirigido por Miguel Ángel García Cañamero con Sergio Espejo en exigente rol al teclado, convergió, tras buen número de "números", en uno pleno de rítmica exultante y, sobre todo, con un preludio de pasmosa modernidad.

Perdónenme, pero no puedo dejar de comentarlo en párrafo aparte: Una serie de quintas placadas y diatónicas; increíble, si no la viera después escrita en su versión original con orquesta, encabezada en su arranque en dominante, por la quinta do-sol (en las violas, además...). Aunque con el piano se desvirtúa el efecto tímbrico de los diferentes planos sonoros paralelos, sin embargo se deja, eso sí, desnuda al oyente, esta atrevida interválica. Con el si bemol en su centro, un "hexacordo" (!) desde fa (hexacordo del bemol o "molle"…), chocante y agresivo cluster (!!) si lo redujésemos todo a la misma octava. No sigo...

Dos de sus Canciones españolas, "Es revelado" , pero, especialmente, "Yo soy amada", ampliaron aquel dinamismo a una factura, si bien de parejo natural impulsivo, más brillante en su contrapunto.

Las Cinco canciones de caza para coro de voces masculinas junto con cuatro trompas de la sección correspondiente de la Orquesta Nacional, ofrecieron un diverso panorama tímbrico, en similar ánimo. Tímbrica y cambio de escenario que ayudó a diversificar aquella propuesta.

Las comprometidas Romanzas para coro de voces femeninas que le siguieron, "La novia del soldado" op. 69, núm. 4, y "Mi corona fúnebre" op. 91, núm. 1, mostraron mayor indagación expresiva en dinámicas más suaves, dinámicas que, hasta este momento, se habían sometido al "Florestán" de aquel impulso schumaniano.

El célebre Lied "Dedicatoria" de Schumann, aquí en una más difusa versión coral, encabezó un trío de obras de éste, la citada, de Clara (Wieck/Schumann) y de Johannes (Brahms), en arreglos corales al servicio de una idea argumental.

La delicadeza de "Si amas la belleza" de Clara, reflejó este ideal deleite. Brahms por su parte, en "Del amor eterno", presentó hechura compositiva más ambiciosa, con diversas secciones y una textura vocal a la que se adaptara mejor que con las partituras precedentes, la sonoridad y el oportuno empaste del coro.

Con la partitura vocal con piano, de Requiem aeternum del Requiem de Schumann, se exhaló un suspiro postrero... de la que fuera una vida intensa... y del concierto.

Luis Mazorra Incera

 

Sergio Espejo, piano. Idoris Verónica Duarte, soprano; Eduardo Redondo, José Enrique Rosell, Carlos Malonda y Raquel Jiménez, trompas.

Coro Nacional de España / Miguel Ángel García Cañamero.

Obras de Brahms / Raines, (Clara) Schumann / Collins y (Robert) Schumann.

OCNE-Satélites. Auditorio Nacional de MÚSICA. Madrid.

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