Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Linda Coronación de Popea - por Francisco Carlos Bueno Camejo

Valencia - 18/05/2023

Pese a contar con un atrezzo minimalista y decorados reducidos a la mínima expresión, lo cierto es que esta ópera seria de Monteverdi, L’Incoronazione di Poppea, representada en el Palau de Les Arts, es una lindura, una pequeña joyita. En el atrezzo, las sillas y las mesas para el retiro de los cantantes, o bien, para configurar el cenáculo de Nerón y Popea.

En los decorados, un gran cilindro central con bicromía, para simbolizar el día y la noche, el Amor versus la Virtud. En los vestuarios, modernos, se vieron ataviados con pelucas de la Belle Époque. Para simbolizar la lascivia de Popea, ésta se quedó semidesnuda en el Acto I. Algunas voces masculinas lucieron prendas femeninas. En la iluminación, destacó la luz cenital dorada, para contrastar con tenues proyecciones celestes o las de lámparas laterales.

No es fácil cantar este tipo de óperas, trufadas de coloraturas en donde aletea el aliento de la retórica musical. En general, la interpretación contó un magnífico semillero de cantantes.

En primer lugar, Jacquelyn Stucker, en el papel femenino estelar. Esta soprano norteamericana es una magnífica actriz y cantante. Desplegó toda su sensualidad para dibujar a una Popea sabina, caprichosa y lasciva. Preciosa voz, de amplia gama, enfatizando muy bien los recitativos y preservando la dulzura en el dúo final con Nerón.

A su lado, con una actuación espectacular, el contratenor italiano Nicolò Balducci. Un Nerón que combinó la ira con el lirismo. Una voz muy rica en matices, de grandes ataques, sabiendo emular su papel como gran actor y cantante que es. La confrontación entre Nerón y Séneca estuvo revestida de un gran dramatismo.

La mezzosoprano mexicana Mariana Sofía anduvo más discreta. Empero, no obstante, la lagunera tiene buenos graves, con los cuales perfilar con tensión sus personajes, sobre todo el de Octavia.

El contratenor español Alberto Miguélez Rouco bordó el papel del atribulado Otón. A diferencia del italiano, un contratenor dramático, el gallego es una voz muy lírica. El coruñés posee un timbre muy sedoso, propenso a inducir el barroco afecto lamentoso.

Excepcional el bajo Alex Rosen en su papel de Séneca. Una voz muy apropiada para los personajes rocosos de Monteverdi, como el barquero Caronte, y para representar la idea barroca de la dignitas ciceroniana, la autoridad moral. Gamas graves impresionantes, rotundas, casi de ultratumba. No le falta al norteamericano el talante dramático. Buen cometido el del tenor británico Joel Williams.

Correcta también la soprano valenciana Rosa María Dávila Rivera. La soprano chilena Pilar Garrido perfiló muy bien su papel del dios Amor, cantando con mucha flexibilidad, asistida por una notable tesitura.

El conjunto instrumental, la Capella Mediterranea, bajo la dirección de su fundador, Leandro García Alarcón, son excelentes músicos, especializados en el Barroco.

Francisco Carlos Bueno Camejo

 

Nicolò Balducci, Jacquelyn Stucker, Mariana Sofía, Alberto Miguélez Rouco, Álex Rosen, etc.

Cappella Mediterranea / Leonardo García Alarcón.

Escena: Ted Huffman.

L’incoronazione di Poppea, de Claudio Monteverdi.

Palau de Les Arts, Valencia.

 

Foto: Una visión muy minimalista de L’Incoronazione di Poppea, la ópera de Monteverdi, a cargo de Ted Huffman / © Mikel Ponce

88
Anterior Crítica / Imaginativo clave de Yago Mahúgo - por José Antonio Cantón
Siguiente Crítica / Bruckner y Herbig o la tradición bien entendida - por Juan Francisco Román Rodríguez