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Crítica / Iconos de la música rusa - por Juan Francisco Román Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria - 01/12/2022

Bajo el título de “Iconos de la música rusa” la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria dirigida por su director artístico y titular, Karel Mark Chichon, dedicó su 7ª concierto de abono 2022-23 a Chaikovski con dos de sus obras emblemáticas. 

En primer lugar escuchamos la suite op. 71a del ballet Cascanueces que Chichón dirigió primorosamente, comenzando por la Obertura miniatura, de extremada delicadeza, pasando por las danzas características, un prodigio de caracterización logrado con pequeños trazos, especialmente la mágica Danza del hada de azúcar que incluye la emblemática participación de la celesta, impecable Nauzet Mederos, donde la batuta remarcó las sucesivas entradas del clarinete bajo con amplísimos calderones, el frenesí de la Danza rusa, de tempi ágilmente marcados incluido el implacable acelerando final, o la languidez de la Danza árabe, cuidadísima en la regulación de las dinámicas más tenues, para desembocar en el Vals de las flores, distinguido en el fraseo, empleando un rubato de gran naturalidad, algo no al alcance de todas las batutas, que le permitió subrayar adecuadamente la apasionada sección central a cargo de los cellos.

Cerró programa el Concierto para violín, a cargo de Sergej Krylov, que atesora en sus manos las mejores características de la prestigiosa escuela rusa, amplio sonido, opulento en todos los registros, incluido un grave suculento tan requerido por esta pieza y un agudo igualmente contundente, incluso en los pasajes en armónicos, ágil en la resolución de las secciones rápidas más comprometidas, supo recrearse en las amplias meditaciones líricas, empleando un rubato muy maleable que le permitió retener el tempo a voluntad, aunque en esta ocasión no llegó a alcanzar lo obtenido hace unas temporadas con la misma batuta y orquesta.

Con todo, una gran interpretación de una de las piezas básicas del repertorio para violín, que contó con la inestimable colaboración de Chichón, atentísimo a un solista que por su libertad en los cambios de tempi resulta especialmente complejo de acompañar.

Momentos especialmente logrados fueron el monumental crescendo anterior a la cadencia del solista en el primer movimiento o el amplio despliegue de atmosferas plasmado en el tercer movimiento, que en manos de intérpretes menos dotados suele desembocar en una música de resonancias zíngaras algo banal.

Juan Francisco Román Rodríguez

 

Sergej Krylov, violín.

Orquesta Filarmónica de Gran Canaria / Karel Mark Chichon.

Obras de Chaikovski.

Auditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria.

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