Música clásica desde 1929

 

Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / Fin de curso con repertorio pleno de lógica y muy bien interpretado - por José M. Morate

Valladolid - 27/06/2022

Como cierre de la temporada en que la Orquesta Sinfónica de Castilla y León ha cumplido sus 30 años de vida, se contó con el Director vallisoletano Roberto González-Monjas, (de meteórica carrera europea con sus dos Orquestas y la invitación de bastantes  más amén de mantener su alto nivel como concertista de violín), que presentó un programa que aunaba lógica en su elección como homenaje al Ballet orquestal, en atractivo final para todo público y unos músicos que podían exhibir sus capacidades; como solista de piano debutó la surcoreana Yeol Eum Son (Wonju 1986), emergente también gracias a sus Premios y colaboraciones con Directores y Orquestas de alto nivel. El concierto fue el 14º en el abono Enero-Junio, que ha disfrutado de magníficos momentos recogidos ya por RITMO, más otros no comentados como los del soberbio Sibelius con Hilary Hahn al violín y el propio González-Monjas; la Leonskaja en "El Emperador" con Moritz Gnann más la "Heroica" o el sabio Inbal y su "7ª" de Mahler.

En ese homenaje, González-Monjas eligió Ravel para la 1ª Parte, con su Bolero en Do M. (1928), dedicado a la bailarina Ida Rubinstein, que con esta versión sinfónica alcanzó su gran fama; eligió un tempo más próximo a lo que determinó el compositor y ello le permitió una estupenda versión, con un crescendo perfectamente graduado y una exacta medida del  tema y contratema ostinatos, que permitió el lucimiento de todos los solistas y sus familias instrumentales respectivas, desde las pianísimas caja y flauta iniciales, hasta la que fue muy natural modulación a Mi M., logrando que las 169 repeticiones tuvieran su sentido y atractivo rítmico hasta la brillante coda final. Merecieron cita particular dentro del alto nivel general, fagot, los dos saxos, oboe y clarinetes. La ovación fue enorme y los saludos aclamados.

Completó parte raveliana su Concierto para piano y orquesta en Sol M. (1929-31), dedicado a Marguerite Lang, simple y complicado a la vez pues su tratamiento jazzístico exige virtuosismo a concertista y profesores de la orquesta y musicalidad en su particular impresionismo. Yeol Eum Son fue intérprete ideal  por su delicado toque, sensibilidad y capacidad dinámica cuando era preciso.; el Adagio assai fue una belleza, expresivo, con un pedal exquisito en los sutiles pianísimos, como  vientos, cuerdas graves y segundos violines  y el corno maravilloso; antes, el Allegramente tuvo un bonito sonido en toda la cuerda, teniendo el Presto final un ritmo perfecto y musical en el que Yeol Eum y González-Monjas caminaron unidos en la misma dirección, redondeando una hermosa versión; cita  para  fagot, arpa y trompa como avezados  solistas. Se  justificó la inclusión en programa,  por la influencia del ritmo y la breve cita del ballet Petruska de Stravinski en el primer movimiento. De nuevo éxito completo, salidas varias y una Yeol Eum Son que hubo de regalar una delicadísima muestra de su aprecio por lo contemporáneo de sabor oriental, luciendo pianísimos increíbles en su instrumento. que volvieron a encandilar a la rendida y casi completa Sala.

Y para Stravinski fue la 2ª Parte con su ballet La consagración de la Primavera (1913). El orgánico tremendo y la originalidad del mensaje del autor, fueron muy bien manejados por el Maestro, que continúa su mejora en lo técnico y en experiencia, ya que su estudio y valor como músico integral estuvieron y están fuera de toda duda. Así, la complicada tarea transcurrió firme, sin dudas ni fisuras, desde la lenta Introdución de la Adoración de la Tierra (con fantásticos fagot y clarinete), hasta la vibrante Danza sagrada (La Elegida) que cierra El sacrificio. Entrambas, momentos especialmente logrados fueron las Rondas primaverales: Tranquilo-Sostenuto e pesante-Vivo, con esa capacidad que González-Monjas tiene para el contraste, exposición de toda la agógica y naturalidad en los cambios de compás y ritmo; muy limpio el Prestissimo de Danza de la Tierra y gran expresividad en el Lento de Evocación y Acción ritual de los antepasados. Fue una muy buena lectura, con excelentes prestaciones de todo el amplio elenco, a la que sólo se pudo pedir un sonido más redondo de los metales en alguna intervención concreta pero que, en general, mantuvo el mismo buen nivel que el resto del programa. Así lo entendió el auditorio, que ovacionó a Director, solistas y conjunto, repetida y calurosamente.

José M. Morate Moyano

 

Yeol Eum Son, piano.

Orquesta Sinfónica de Castilla y León / Roberto González Monjas.

Obras de: M. Ravel e I. Stravinski

Sala sinfónica "Jesús López Cobos" del CCMD de Valladolid.

 

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