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Crítica / Festival de Semana Santa de San Lorenzo de El Escorial - por Paulino Toribio

El Escorial (Madrid) - 07/04/2021

Formando parte de la asociación FESTCLÁSICA, se celebró en el Teatro Auditorio de San Lorenzo del Escorial, los pasados días 1,2 y 3 de abril, el Festival de Semana Santa.

Raquel Andueza & La Galanía abrió el ciclo con un programa de música sacra y moral italiana del siglo XVIII. La soprano navarra tiene una larga trayectoria en el repertorio vocal barroco y ha colaborado con algunas de las principales agrupaciones especializadas como la Orquesta Barroca de Sevilla, Al Ayre Español, El Concierto Español, La Real Cámara. En 2011 funda el grupo La Galania junto al tiorbista Jesús Fernández Baena, grupo galardonado en 2014 como mejor grupo Barroco por la Asociación de Grupos Españoles de Música Antigua. Debuta en el 2012 en el Carnegie Hall de Nueva York y en los BBC Proms londineneses.

En programa obras de Francesca Caccini, Cristoforo Caresana, Benedetto Ferrari y Claudio Monteverdi, otras anónimas exclusivamente instrumentales, chacona y pasacaglia, para violín y bajo continuo extraídas de un manuscrito que se encuentra en la Real Academia de la Lengua Española.

Raquel Andueza  se mostró resuelta, luciendo un bello timbre con cambios de registro  acordes con  el texto y la interpretación, algo inestable en determinadas regiones pero siempre en estrecho contacto con el público, se afanaba por explicar el contenido de los textos lo cual es de agradecer aunque no se escuchaba bien y hubiésemos preferido seguirlos en una pantalla, el violinista Pablo Prieto que seguía como un espejo el discurso melódico de la soprano, propio de las composiciones del primer barroco, presentaba un sonido compacto, aunque algo hierático en sus movimientos y en su expresividad, correcto en la Chacona y Pasacaglia pero falto de brillo. Manuel Vilas con el arpa de dos órdenes y Jesús Fernández Baena con la tiorba aportaron  color, precisión rítmica, flexibilidad ante las voces de la soprano y del violín, lo que se dice una buena resolución del bajo continuo.

El programa resultó ameno y el público entregado.

En general cualquier concierto, entendido como espectáculo musical, no debería dar la sensación de ser una sucesión de obras una tras de otra, desde la entrada y salida de los músicos a escena, la iluminación, el contacto directo o no con el público, el vestuario, los movimientos corporales, todo, absolutamente todo influye en la escena, influye en el público y debería cuidarse mas en el terreno de la clásica, en este caso de la música antigua. Los intérpretes de música antigua parecen algo sombríos, tristes en sus atuendos, hasta para dar esa sensación de abandono, de volatilidad, de misticismo, se necesita una concepción definida, un cierto planteamiento.

Amigos de la interpretación antigua, habría que replantearse la puesta en escena, todo es demasiado gris y negruzco, el propio Teatro debe replantearse esa iluminación tristona, con sombras, muy lejos del barroquismo de donde proviene esa música. Utilicemos la gran técnica de un Sala como es la del Escorial para animar y dar vida a los grandes de la música antigua. Hagamos partícipes a diseñadores de ropa, a directores de escena, a técnicos de iluminación para “actualizar” esta gran música.

El segundo de los conciertos estuvo a cargo de la Capella de Ministrers, Èlia Casanova, soprano, Carles Magraner, director y violas, Robert Cases, arpa, cítola y laúd, Eduard Navarro, cornamusas, laúd, xirimia y mandola. Un programa basado en las Cantigas de Alfonso X el Sabio, bien planificado y estructurado.

La Capella de Ministrers es una agrupación muy arraigada en los circuitos de música antigua y con una amplísima discografía especializada, más de medio centenar de grabaciones desde el año 1989. Hemos de destacar el perfecto equilibrio de sonoridades, la solidez y la expresividad. La soprano Èlia Casanova se mostró flexible, con una clara dicción y perfectamente integrada en el conjunto, tanto es así que cuando no intervenía con su voz lo hacía con percusiones. Carles Magraner, director y musicólogo, lució su versatilidad instrumental con las diversas violas, un virtuosismo bien arraigado, profundo y siempre al servicio de un concepto común. Robert Cases muy correcto y versátil con el arpa, la cítola y el laúd y finalmente el polifacético hombre de los vientos y las cuerdas Eduard Navarro, con las cornamusas, xirimias, laúd y mandola, que aportó colorido, frescura y un toque de viveza.

El tercero y último de los conciertos lo realizó La Grande Chapelle, conjunto vocal también de larga trayectoria y con un sello discográfico propio, especializados en música de los siglos XVI al XIX, integrado por Albert Recasens, director, Victoria Cassano, soprano, Gabriel Díaz Cuesta, contratenor, Ferrán Mitjas, tenor, Achim Schulz, tenor y Javier Cuevas, bajo. Un programa íntegro de Cristóbal de Morales.

Buena resolución general de las voces en un programa muy exigente. Destaquemos la naturalidad, ligereza, precisión y  claridad de la soprano Victoria Cassano, un auténtico faro de atracción dentro del conjunto vocal,  la belleza tímbrica del contratenor Gabriel Díaz Cuesta, la expresividad y calidez del tenor Ferrán Mitjas, el pastoso timbre del tenor Achim Schulz aunque se mostró algo inseguro y el buen apoyo y robustez del bajo Javier Cuevas. Todos en perfecta sincronía con el director Albert Recasens que salvo un momento en que se vio obligado a repetir una de las entradas, eso si con mucha naturalidad, consiguió guiar con precisión, elasticidad y buen equilibrio estos magníficos contrapuntos.

Lleno total del Teatro, algo inusitado en este tipo de repertorio. Todos los músicos de este ciclo debieron hacer un gran esfuerzo por adaptarse a las condiciones de un gran teatro, lejos de sus entornos más habituales como son iglesias, monasterios o salas más recogidas. Lo que se gana en cantidad de público se pierde en definición y creemos que puede ser evitable utilizando los medios apropiados.

Aun contando con las restricciones de aforo y teniendo en cuenta que el Teatro Auditorio del Escorial tiene una capacidad de unas 1200 personas y por tanto que un tercio estaba fuera de uso por medidas de seguridad, es muy posible que asistieran unas 800 personas. Será la pandemia que nos hace salir de nuestras casas y que estamos ávidos de reencontrarnos con otros seres humanos, será el confinamiento de Madrid en Semana Santa y entonces optamos por acoger lo mas cercano, disfrutar de nuestros músicos, nuestros festivales, aunque solo sea por esto, bienvenido sea el confinamiento.

Paulino Toribio 

Teatro Auditorio de San Lorenzo del Escorial, Festival de Semana Santa.
Raquel Andueza & La Galanía.
Capella de Ministrers, Carles Magraner.
La Grande Chapelle, Albert Recasens. 

Foto: Carles Magraner, director de la Capella de Ministrers / © Javier Ferrer

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