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Crítica / “Einstein on the Beach” en el Colón - por Néstor Echevarría

Buenos Aires - 21/06/2023

Desde hace tiempo el Colón viene incorporando un ciclo  de música contemporánea y en esta ocasión, aunque con la distancia trascurrida desde su creación, presentó  como estreno local “Einstein on the Beach” del compositor norteamericano Philip Glass, con la colaboración del director teatral Robert Wilson.

De modo que se quiso dedicar la temática a la ópera, trayendo y armando eso si una producción muy vasta, diferente  de lo tradicional del género,  y propuesta por el afamado  Philip Glass, nacido en Baltimore hace ochenta y seis años , que estudió en la Universidad de Chicago, y luego siguió en la Escuela Juilliard neoyorquina habiendo estudiado también con Darius Milhaud.

Lo cierto que es que Glass es autor de numerosas obras como señalan  las estadísticas, de las cuales aquí se tomó la propuesta titulada “Einstein on the Beach” que fuera estrenada en el Festival de Avignon en 1976.

O sea que data de los inicios del llamado  minimalismo musical, al cual adhirió de entrada el compositor como uno de sus cultores principalísimos, en esa  corriente desarrollada en la década del sesenta, del siglo pasado,, sobre todo en los Estados Unidos, donde los norteamericanos lo relacionan como un movimiento “underground”, actuante en espacios alternativos, y pronto llegó a los lofts de Nueva York

En sus inicios tuvo adherentes y esta propuesta, sin argumento alguno y con textos solo brindados por narradores, lleva la colaboración como concepto del citado hombre de teatro Robert Wilson, nacido en Texas, artista visual y escénico.

Glass utiliza aquí sonidos reiterados, Con su música repetitiva  (como la llamaron en Francia) y con una extensión desmesurada en este caso, porque la obra se brindó de corrido, y duró en su totalidad unas tres horas y media sin intervalos, se vuelve monótona, al estructurarse en células reiteradas del sonido en forma canónica,

Está  animada visualmente con escenas rescatadas de viejas películas en blanco y negro, coreografías de grupos, efectos lumínicos constantes, videos, voces de las narradoras que el director de escena Martin Bauer,  hizo alternar con el monótono discurso, que dirigió el maestro francés Leo Warynski.

También intervienen, como dijimos,  narradores en inglés, dos actrices y un actor de origen venezolano, que propone al final del largo recorrido,  un homenaje al amor de los seres humanos. También de mérito la labor de la única cantante, Carla Filipcic Holm, vocalizando, aunque sin texto alguno.

Pero claro que cabe la pregunta sobre el título,” Einstein on the Beach”. Ocurre que el nombre de la obra es más una fantasía y una figuración, porque un par de veces aparece su rostro entre cantidad de elementos proyectados. Fue un simbolismo para producir impacto en su momento.

La versión  por su tendencia, diría  tautológica, una palabra que cabe al discurso musical minimalista, que repite constantemente, tuvo ejecución bien explicita, con el grupo coreográfico, el reducido coro y el ensamble interviniente, así como los efectos y tecnología de escena.

En suma,, la versión fue noble a la intención prevista, y hay que ponerse en esa época que hemos vivido, en la que Glass arranca con una intencionalidad critica, si cabe, a la sociedad norteamericana, reflejando su intencionalidad desafiante.

Con el tiempo, otras producciones del autor que realizó en el Met neoyorquino, como “Akhnaten” y “Satyagraha”, lograron ya niveles diferentes, incorporándose más hacia el género operístico, a diferencia de este trabajo inicial que remonta a cuarenta años de realizado como desafío novedoso.

Néstor Echevarría

 

Leo Warynski (dirección musical)

Martin Bauer (dirección escénica)

Carla Filipcic Holm (voz)

Mariana Tirante (escenografía) 

Carlos Casella (coreografia) y otros.

Einstein on the Beach”, ópera de Philip Glass

Teatro Colón de Buenos Aires

 

Foto © Teatro Colón - Maximo Parpagnoli / Arnaldo Colombaroli                                                                        

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