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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica - Desde la suavidad a la extrañeza (Laura Puerto / El canto de Polifemo)

Madrid - 27/04/2019

Antonio de Cabezón. Un silencio sordo debería seguir siempre al pronunciamiento de estas tres palabras. Ciego, burgalés, servidor de su rey, y a su vez, rey indiscutible de su arte, es lo poco que podemos decir del excelso músico que a cada paso firme que daba por Europa, dejaba una huella tan imborrable como la cifra sobre la que plasmaba su música.

Su legado, infinitamente más efímero que su sombra, solo ha viajado hasta nosotros a través de dos volúmenes que deben descansar bajo la almohada de todo buen músico hispano: el Libro de cifra nueva, dado a luz en la universitaria ciudad de Alcalá de Henares al auspicio de su padre Luis Venegas de Henestrosa; y las Obras de Música, torneadas en compendium por el propio Hernando de Cabezón tras recoger las supuestas “migajas” que caían de la mesa de su padre.

Es por esto y por muchas otras consideraciones más, que un concierto que tiene este corpus musical de primer orden en su centro de gravedad, se convierte en un acontecimiento cultural de proporciones únicas. Laura Puerto es consciente de este hecho, se compromete, y por ello, el resultado abruma y encanta a partes iguales. Es vital y seria al mismo tiempo, todoterreno desde que su incursión en el arpa de dos órdenes la obligó a remodelar su cerebro, ya extraordinariamente bien cincelado desde el clave, y consciente de la importancia que tiene la música que hace y de la titánica tarea que supone emparejar en una misma velada a dos comensales con tantas aristas como son estos dos instrumentos.

Pero no hay duda de que ya desde los entrantes, ambos encajan a la perfección en un romance exquisito. El clave, flamenco (obra de Titus Crijnen, afincado en Sabiñán), aporta fulgor, arrojo y auténtico virtuosismo a la glosa cabezoniana, que va y viene como estrella en cerrado firmamento. El arpa, copia del emblemático instrumento barcelonés de Pere Elías, concede los momentos de solaz, buen temple y melancolía que tanto precisan los humores, goteando cada nota con el impacto de la lágrima más pura.

Es marco tan elegante y recomendable como la archiconocida Mille Regretz, la escogida para abrir y cerrar esta irrepetible reunión de elementos. En su longitud de circunferencia, encierra las mejores líneas de Gombert, Crecquillon, Verdelot y para sorpresa del forofo estándar, Mudarra, sacado de la roseta de la vihuela para dar un breve paseo entre los plectros de Flandes. Un verdadero homenaje, festín digno del más enriquecido bodegón que del siglo XVI podamos esperar.

Como colofón, una copa ofrecida a los muertos. Aquí, Crecquillon, en la tinta de Venegas, y en las manos de la artista, para dar consuelo a los que lo necesitan. A lo lejos, desde su lecho, el Emperador, observando; arriba, desde el órgano, el ciego de Burgos, sonriendo.

Javier Serrano Godoy

Laura Puerto, clave y arpa de dos órdenes. 
Las canciones del Emperador: canciones franco-flamencas de los tiempos de Carlos V intabuladas para tecla y arpa. El canto de Polifemo. Ciclo Soledades.
Madrid. Iglesia Evangélica Alemana. 6 de abril de 2019.
Ciclo «Soledades» de El canto de Polifemo

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