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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

Crítica / De naturaleza feérica - por Justino Losada

Sevilla - 11/07/2024

Con los dos últimos conciertos de abono titulados Cantos de verano concluía la actual temporada 2023/2024 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla con un programa original, bien hilado y compuesto de obras infrecuentes en los atriles que, mediante la magia y la fantasía como vasos comunicantes, ligaba mitología, naturaleza y cuentos de hadas con un más que notable resultado. Este aspecto puso de manifiesto que, pese a la turbulenta temporada pasada, la ROSS es una orquesta que cuenta con una sonoridad específica, un sonido balanceado nítido y propio y, sobre todo, una extraordinaria profesionalidad que bien merece respuesta justa a toda reivindicación de sus trabajadores. Por ello, creo que es más que conveniente recordar que, a día de hoy, cuando más en duda se ponen nuestras bases de civismo y tolerancia no nos podemos permitir ser más pobres ante la mínima posibilidad de perder instituciones culturales.

La velada se abrió con el estreno en España de Rapaukes Sommernachtstraum, suite orquestal de título veraniego de la compositora jerezana Nuria Núnez Hierro, por lo que se concluyó así la serie de obras dedicadas a las estaciones del año compuestas también por las compositoras Elena Mendoza, Lula Romero e Inmaculada Almendral.  Alumbrada en el seno del proyecto educativo Rapauke macht Musik de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, la obra muestra un fantástico recorrido presentado por Rapauke, un amigable personaje ficticio encarnado por un bombo, encargado de mostrar la plantilla de la orquesta al público más infantil. Mediante una policromada arquitectura multicapa entre los diferentes números de la suite, escuchada en concierto sin solución de continuidad, Núñez Hierro los intercala y hace dialogar con los del homónimo Sueño de una noche de verano de Mendelssohn mediante acordes, células o gestos recreados y reinventados por sonoridades instrumentales que, de manera gregaria y con contrastada dinámica, juegan con brumosas atmósferas encantadas. Así, bajo un refinado ejercicio de especulación tímbrica emergieron las sonoridades del waterphone o las cajas de música en un alarde de orfebrería sonora que recuerda a otras obras recientes de la compositora como Unvollendete Wege (Caminos inconclusos) que estrenara la Orquesta Nacional de España con Pablo González en 2022.  El director de origen singapurés Darrel Ang al frente de una atenta y precisa Real Orquesta Sinfónica de Sevilla tradujo, quizás con excesiva premura, una obra que necesita de una interpretación más reposada para adentrarnos en su estatismo atmosférico.

Los largos paseos de niño por el paisaje volcánico de Auvernia y su consecuente exposición a las coplas de baile en los pueblos, los cantos a aire libre en los valles, o las melodías de los pastores fueron la razón para que Joseph Canteloube recogiera y armonizara la serie de canciones populares que conforman sus Chants d’Auvergne hace casi cien años. Reelaboradas en su occitano original con deliciosos acompañamientos que imitan los sonidos que escuchaba en el campo, la brillante y colorista orquestación rebosa de gorjeos y arabescos que arropan una línea vocal de naturaleza modal como habitualmente se encuentra con frecuencia en la música popular. En una breve selección de cinco canciones, la soprano Meigui Zhang supo proyectar su cálida voz sobresaliendo en el nostálgico Baïléro, así como en el más dicharachero Lou Coucut junto a un elegante, matizado y fluido acompañamiento de Darrel Ang al frente de la orquesta. Aun así, pese a los buenos resultados en conjunto se echaron de menos algunas otras canciones en las que el rango dinámico es superior como L’Antoueno o Malurous qu'o uno fenno en los que solista, director y orquesta hubieran dado más de sí.

Tras el intermedio, y con una orquesta de mayores dimensiones, se interpretó el poema sinfónico Die Seejungfrau completado por Alexander Von Zemlinsky en 1903  como catártico exorcismo de la crisis sentimental derivada de un desigual romance con su alumna, la prometedora compositora Alma Schindler, antes de que esta contrajera matrimonio con Gustav Mahler. Basada en el cuento de Hans Christian Andersen Die Seejungfrau se estructura como fantasía sinfónica en tres partes cuya ambición pictórica resulta de clara ascendencia brahmsiana que, si bien no sigue una línea programática, defiende una dramaturgia que, desde la abstracción, trabaja y aúna diferentes motivos reconocibles. Pese a estrenarse y ser bien recibida en 1905 por público y crítica, el compositor de la Sinfonía Lírica no debió mostrar interés por una obra que, finalmente, retira de su catálogo para ser  redescubierta ochenta años después y recibir un segundo estreno en Viena en 1984.  Con una gestualidad ágil, muy alla Markevitch, Ang desgranó con envidiable desenvoltura al frente de una equilibrada y entregada ROSS una versión tan meditada y contrastada como brillante que miraba más hacia el Hollywood de Korngold que a la herencia decimonónica del compositor. En ese sentido, las diferentes familias instrumentales brillaron resaltándose la carnosa cuerda y los precisos ataques de maderas y metales que, pese a quedar deslucidos estos últimos por las coloreadas reverberaciones fruto de los problemas de proyección de la caja acústica del Teatro de la Maestranza,  resolvieron concierto y temporada con un gran alto nivel.

Justino Losada

 

Meigui Zhang, soprano

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla / Darrel Ang

Obras de Núñez Hierro, Canteloube y Zemlinsky

Ciclo sinfónico 2023/2024

Teatro de la Maestranza, Sevilla

 

Foto © Guillermo Mendo

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