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Crítica / Brisalia: joven complicidad, sólida proyección - por Darío Fernández Ruiz

Santander - 20/04/2026

El joven Dúo Brisalia llegó el pasado viernes 10 de abril al escenario del Casyc Up dentro de su ciclo de conciertos con una propuesta directa y sin rodeos. Dos intérpretes, voz y piano, y una idea clara: comunicar. Y lo hicieron.

Creado en 2022 por la soprano Sofía Gutiérrez-Tobar y la pianista María Argüeso Vega, el dúo empieza a consolidar una trayectoria en clara proyección. A su actividad en Cantabria se suman ya citas como el Festival Guadix Clásica o su reciente actuación en Mascate, además de su inclusión en el circuito AIEnRUTa-Clásicos. Un crecimiento sostenido, sin prisa pero sin pausa.

El programa de la velada que nos ocupa se articuló en dos partes bien diferenciadas. La primera, más introspectiva, transitó por la canción de concierto, desde la raíz cercana de Arturo Dúo Vital hasta el refinamiento de Henri Duparc —Phidylé y Vie antérieure— y el lirismo de Guridi. En este bloque, las páginas de Duparc destacaron por un cuidado sentido del color, trabajado con detalle y sostenido desde el piano con inteligencia.

La segunda parte cambió el pulso. Llegaron la escena, el teatro, la proyección. Menotti, Verdi, Sorozábal y Roig ofrecieron un terreno más expansivo, más directo. Aquí la conexión con el público fue inmediata. En Monica’s Waltz, la soprano brilló por una dicción clara y precisa, especialmente eficaz en un repertorio donde el texto marca el carácter. Y en el exigente Sempre libera, resolvió las agilidades con suficiencia, manteniendo el control sin perder impulso.

Fue precisamente en este tránsito hacia lo escénico donde se percibieron con mayor claridad las cualidades del instrumento de Sofía Gutiérrez-Tobar, que mostró una voz de color claro, irisada de armónicos y bien timbrada. Nos pareció el propio de una soprano lírico-ligera, de momento, pero bien pertrechado y dotado de un centro sólido, bien nutrido, que deja intuir una evolución hacia repertorios de mayor peso. La emisión es firme y el volumen —generoso— llenó el auditorio, sosteniendo con solvencia tanto la intimidad de la primera parte como la expansión teatral de la segunda. Hay materia prima, pero también criterio. No es casualidad que su trayectoria reciente incluya su debut en la Ópera de Oviedo y su próxima participación en La flauta mágica con la que se inaugurará el 75º Festival Internacional de Santander, junto a nombres como los de Javier Camarena, Kathryn Lewek o Franz Josef Selig.

A su lado, María Argüeso Vega se confirmó como una acompañante ideal. Atenta en todo momento, flexible, siempre al servicio de la voz pero sin diluir su presencia. Su piano respiró y dialogó. Esa complicidad —tan necesaria en este repertorio— fue uno de los puntos fuertes de la velada.

El cierre, con Summertime y La petenera, dejó una sensación agradabilísima. Un broche sencillo para un recital que funcionó. Fresco, bien defendido y con margen —y ganas— de seguir creciendo.

Darío Fernández Ruiz

 

Dúo Brisalia: Sofía Gutiérrez-Tobar (soprano) y María Argüeso Vega (piano).

Obras de Dúo Vital, Duparc, Guridi, Menotti, Verdi, Sorozábal y Roig.

Teatro CASYC_UP

Fundación Caja Cantabria, Santander.

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