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Críticas seleccionadas de conciertos y otras actividades musicales

 

CRÍTICA / Bal y Gay, entre Mozart y Mendelssohn (Real Filharmonía de Galicia)

Mondoñedo (Lugo) - 14/08/2020

Concierto de apertura del VII Festival Bay y Gay que desde sus comienzos promueve el Concello de Foz y que en esta convocatoria realizará actividades en siete concellos da Mariña: Foz, Mondoñedo, Viveiro, Ribadeo, Vilanova de Lourenzá, Barreiros y Treboada.

La Real Filharmonía de Galicia, con Maximino Zumalave al frente, incluyó tres obras en programa, partiendo con el Adagio y fuga, en Do m.K 546, de W.A. Mozart, una reelaboración de la obra para dos pianos K.426, casi perdida en la memoria y que verá la luz en 1788, tras su regreso a Viena desde Salzburgo y Linz.

El autor se dedicará a la labor adaptándola para una instrumentación de cuerda y no de orquesta. Para Mila tiene un vigor y una perfección de desarrollos dignos de J.S.Bach; el Adagio podría ser uno de los más fuertes documentos para los defensores  de la presencia  de transcendencia metafísica en la inspiración de Mozart, aunque refrescante y natural para un programa de esta idiosincrasia.

Bal y Gay, indiscutible por el reclamo del festival, contaba con el Concerto Grosso, de 1951, en homenaje a Bach y es posterior a su orquestación del Sexto Concierto de Brandemburgo. Fue estrenado por la O.Nacional de Méjico, dirigida por Carlos Chávez, con Agustín Oropeza (flauta), Ben Ftorch (oboe), Martín García (clarinete) y Alfredo Bonilla (fagot). Chávez le había recibido tras las referencias que tenía gracias a Moreno Villa, por la estancia en la Residencia de Estudiantes y sería clave en su arraigo durante veintisiete años.  Nacía como homenaje a Bach por el segundo centenario celebrado el año anterior, adoptando las líneas generales de construcción de los Conciertos de Brandemburgo. La escritura, es muy avanzada armónicamente, y en cuanto a estilo, es en el segundo movimiento en donde se encuentran giros  melódicos que recuerdan al Kantor de Leipzig. Tres movimientos: Adagio-moderato que expone en arpegio las notas del acorde básico generador; Adagio, que adopta rasgos estilísticos típicos de la melodía bachiana y Allegro, vivo y con ritmos y giros melódicos de sabor popular. Bal y Gay justamente tratado por una orquesta que le tuvo en consideración en otras convocatorias, y pocas tan en su justo medio como la escuchada.

F.Mendelssohn y la Sinfonía nº 4 Op. 90 (Italiana), un reflejo de su visita a Roma que tendrá su estreno en Londres, en 1833. El Allegro es un despliegue de entusiasmo, planteado por los violines, para dar pie a los instrumentos de viento. El Andante,  adorna una especia de balada con talante legato y que para otros compañeros, insinúa un canto bohemio. Tercer tiempo Con moto moderato, un scherzo que tantean la familia de las cuerdas, antes de que las trompas se aboquen al trío central, con un aroma de encantamiento umbrío. El Presto, tan atractivo, resulta un seductor saltarelo, precisamente bajo la influencia perceptible de la tarantela napolitana, en su refrescante frescura. El salto de la sala de conciertos a un espacio como el elegido, no suponía el someterse a los condicionantes de las previsibles e inoportunas reverberaciones que pudiesen levantar suspicacias ante el oyente menos habituado. Para aceptar el resultado conseguido, el agradecimiento a director e intérpretes por el tiempo dedicado a medir las posibilidades óptimas.

Ramón García Balado   

Festival Bal y Gay

Real Filharmonia de Galicia / Maximino Zumalave. Obras de W.A. Mozart, J. Bal y Gay y F. Mendelssohn

Catedral de Mondoñedo

Foto © Alberte Peiteavel

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