El prestigioso director de orquesta toledano Ulises Illán y su reconocida orquesta barroca Nereydas actuarán el día 21 de marzo en la Catedral de Toledo en un proyecto pionero. La lira del cielo, un instrumento único en el mundo que llegó al templo en 1628 y que ahora llevaba más de 200 años sin sonar en su contexto original, volverá a escucharse en una copia moderna reconstruida por Sławomir Zubrzycki a partir del ejemplar histórico e interpretada por Juan José Montero.
El instrumento original -atribuido al fraile dominico Fray Raymundo Truchado en 1625 y conservado en el Museo de Instrumentos Musicales de Bruselas- no puede utilizarse. La actuación tendrá lugar en el Día Europeo de la Música Antigua, una jornada internacional que reúne conciertos y actividades en todo el continente para poner en valor el patrimonio musical histórico. Permitirá escuchar un sonido perdido de la Catedral Primada de España en su VIII Centenario, regresar a la atmósfera de la Semana Santa toledana del siglo XVIII y sentir cómo la historia, cuando se recupera con verdad y belleza, puede volver a hacerse presente.
Un hallazgo en el que se cruzan la invención, el arte, la ciencia y la liturgia
“Lo fascinante de este proyecto es que reúne muchas dimensiones: la investigación y edición musicológica, la reconstrucción organológica, la recuperación de repertorio inédito y la emoción artística. Recuperamos obras de Juan Rossell, maestro de capilla de la Catedral de Toledo, escritas para dos coros y orquesta para la Semana Santa de 1764, y las devolvemos al espacio para el que fueron concebidas. Hay una dimensión histórica increíble: la idea de un instrumento así, un teclado cuyas cuerdas suenan por fricción y producen una sonoridad mágica, de cuerda frotada, cercana a un consort de violas da gamba. Esta idea ya aparece intuida en el ‘Codex Atlanticus’ de Leonardo da Vinci. Estamos ante algo muy raro y muy refinado: un hallazgo en el que se cruzan la invención, el arte, la ciencia y la liturgia, y que hoy, gracias a esta iniciativa del Cabildo de la Catedral de Toledo dentro del VIII Centenario, vuelve a cobrar vida de una manera verdaderamente única”, ha explicado Ulises Illán en torno a una actuación cuyas obras han sido investigadas y editadas por el musicólogo Carlos Martínez Gil, a partir de los fondos del Archivo de Música de la Catedral de Toledo.
“Este proyecto tiene un valor inmenso en mi trayectoria porque resume muchas de las líneas que han marcado mi camino artístico. Trabajo en la recuperación del patrimonio musical español con una convicción muy clara: nuestro pasado musical no es un museo, es una fuente de presente y de futuro. Y este proyecto lo encarna de manera perfecta. Como director, hay pocos privilegios comparables al de poder devolver a la vida una música que no solo ha dejado de interpretarse, sino que ha dejado de existir en la experiencia real de los oyentes durante más de dos siglos. Es uno de esos proyectos que uno sueña durante mucho tiempo y permite restituir algo profundamente valioso: la memoria sonora de una de las grandes catedrales de Europa”, ha añadido Ulises Illán al respecto.
Un instrumento esencial en cada semana santa toledana durante 175 años
La lira del cielo no supone una curiosidad organológica ni un simple guiño histórico. Su música es parte esencial del tejido sonoro de las obras. Un instrumento obligado, con partitura propia y una función específica dentro de la escritura musical, plenamente integrado en la concepción sonora de la Semana Santa toledana durante 175 años. Una voz inconfundible que formaba parte del pensamiento mismo de esta música. Un sonido suave, sutil, delicadísimo, casi etéreo, producido por un teclado cuyas cuerdas son frotadas por ruedas. No tiene el brillo rotundo del órgano ni el ataque percutido del clave; posee más bien una cualidad suspendida, íntima, espiritual, como un zumbido milagroso, como si el sonido flotara en el aire del templo. Uno entiende enseguida por qué quedó asociada de manera tan profunda al recogimiento de los sonidos del Oficio de Tinieblas. No fue una anécdota, sino un rasgo exclusivo del paisaje sonoro de la Semana Santa toledana, algo verdaderamente excepcional en el mundo. Toledo custodió durante siglos un timbre propio, un sonido casi secreto, que contribuía a hacer de sus oficios de Tinieblas una experiencia única.
Referente español indiscutible en la divulgación del patrimonio musical
El prolífico director de orquesta Ulises Illán, también divulgador musical, es el fundador de la versátil formación barroca Nereydas, referente español en la divulgación del patrimonio musical del siglo XVIII. Nereydas colabora con instituciones y participa en programaciones de Patrimonio Nacional, CNDM, Teatro Real, Festival de Música Antigua de Versalles (Francia), Semana de Música Religiosa de Cuenca, Fundación Juan March, FIAS de Madrid, Festival de Granada o Museo del Prado.
Foto © Samuel Pereira