Música clásica desde 1929

Libros / Bach · La música infinita o La pasión según Mateo (Regino) - por Darío Fernández Ruiz

24/01/2026

La figura y la obra de Johann Sebastian Bach han sido escrutadas desde prácticamente todos los ángulos imaginables. Musicólogos, filósofos, intérpretes y ensayistas han dejado páginas que hoy consideramos —si no definitivas— sí difícilmente eludibles. Ahí están, por ejemplo, Bach. El músico sabio de Christoph Wolff, o Johann Sebastian Bach: los días, las ideas y los libros de Ramón Andrés, dos hitos que han contribuido a fijar un retrato sólido, complejo y profundamente documentado del compositor de Eisenach. Sin embargo, no abundan los libros que se atrevan a formular —y, sobre todo, a responder— una pregunta tan simple en apariencia como incómoda en el fondo: ¿por qué Bach es tan importante para los músicos? Y, si se me permite añadir, ¿por qué debería serlo también para los profanos? Bach. La música infinita, escrito por Regino Mateo y publicado por El Desvelo Ediciones, afronta precisamente ese reto y lo hace con una combinación poco frecuente y muy bienvenida de rigor, desenfado, originalidad y sencillez expositiva.

El rigor se manifiesta en el cuidadoso recorrido por la peripecia vital de Bach, en la abundancia de nombres, sucesos y fechas que jalonan el relato: su pródiga genealogía, los detalles de muchos de sus antepasados y descendientes, la descripción de los puestos que desempeñó, sus rivales… Pero —y esto es clave— se trata de un rigor sin aparato académico visible: no hay notas al pie ni se echan de menos. El texto fluye con naturalidad, sostenido por una erudición perfectamente asimilada, nunca ostentosa.

Hablo de desenfado porque, de principio a fin, se percibe un tono levemente humorístico que cumple una función nada menor: desacralizar la imagen solemne, casi marmórea, que tantas veces se ha proyectado sobre Bach. Regino Mateo no rebaja al compositor; lo devuelve a su condición humana, laboriosa y, en ocasiones, contradictoria, como ya apreciamos en el segundo capítulo, El Rey en el Norte, donde Mateo da las primeras pinceladas de un retrato psicológico que irá matizando a lo largo del libro y que se non è vero, è ben trovato.

También me ha parecido original, entre otras cosas, en la estructura: cada capítulo se abre con una cita —poética o no, pero siempre pertinente— y se cierra con una cuidada y ecléctica propuesta de audiciones, de modo que las obras recomendadas llegan al oyente perfectamente contextualizadas y su audición es casi un imperativo categórico reclamado por el propio discurso. Además, cuando el camino exige adentrarse en vericuetos intrincados, como sin duda lo son desentrañar el barullo confesional de la Alemania de los siglos XVII-XVIII, clarificar arduas cuestiones técnicas como qué es una fuga, una cantata o un oratorio y detallar, en la medida de lo posible, los constantes ires y venires profesionales del músico (Lüneburg, Arnstadt, Lübeck, Mühlhausen, Weimar, Köthen, Leipzig…), el autor opta por la sencillez expositiva, explicando lo necesario sin subrayados superfluos ni condescendencia.

El estilo de Mateo es, por otra parte, natural y libre de artificio. Más que leer, uno tiene la sensación de estar escuchando a un brillante profesor o divulgador que se mueve con soltura en un territorio que le apasiona, que conoce a fondo y que disfruta compartiendo. No es poco.

Queda, por último, el juego —explícito y deliberado— que articula el libro: sus catorce capítulos, equivalentes a los catorce versos de un soneto, y el hecho de que todo ello responda a un encargo de ese inquieto editor que es Javier Fernández Rubio. Un aprieto, sin duda. Pero uno del que el autor -poeta y músico versado en Derecho y múltiples saberes- sale más que airoso, por cuanto responde a la gran pregunta que se planteaba y lo hace de una manera cabal y convincente, tales son los argumentos y la pasión que pone en el empeño y tan nimias las inevitables erratas tipográficas y sintácticas, fácilmente subsanables en futuras ediciones.

Rindamos, en fin, cuentas del encargo y del resultado con un intento de soneto que, con perdón de Lope, vendría a decir algo así:

Un libro pidió a Mateo el editor,

que Bach fuera su tema y su argumento;

catorce eran capítulos, lo siento,

y el plazo, como siempre, algo traidor.

Pensó: «¿Cómo explicar algo tan denso,

fuga, coral, pasión y contrapunto,

sin peso doctoral en tal asunto,

ni perder al lector en el proceso?»

Mas verso a verso fue domando el miedo,

fecha y compás entraron en la danza,

y Bach habló, sin mármol ni tieso.

Si el soneto acabó sin desaliento

y el libro cumple encargo y esperanza,

demos gracias al maestro… y al aprieto.

Darío Fernández Ruiz

 

Bach. La música infinita,

Autor: Regino Mateo

El Desvelo Ediciones (Almuzara)

1008
Anterior Benjamin Bernheim, uno de los tenores más destacados del momento, llega al Ciclo de Lied
Siguiente La Fundación SGAE destina 130.000 euros para incentivar la creación sinfónica en 2026

Publicidad

FBE_Ibermusica_Abonos26-27_20260917
FBE_Liceu_Aida_202600910-20261014
FBE_BOS_Abonos26-27_20260901_20260930
FBE_DonizettiOperaFestival2026_20260901-20260930
FBC_Lat_1_202609_DVD_772608_CMajor_ForzaDestino
FBE_ENSEMS48_20260907-20260927
FBE_ABAO_Entradas_20260901-20260930
FBE_SociedadConciertosAlicante_20260901-20261231
FBC_Lat_3_202609_DVD_773008_CMajor_MariaStuarda
FBC_Lat_11_202609_CD_Naxos_8.660528_Guarnieri
FBC_Lat_5_202609_DVD_OA1398D_OpusArte_TrialJuryOperetta
FBC_Lat_8_202609_CD_Naxos_SWR19172CD_SWR_TrioETA
FBC_Lat_6_202609_CD_BRKlassic_900237-Mahler
FBC_Lat_7_202609_CD_Capriccio_C5558_Schwindl