Como #lecturasdeverano, continuamos con la publicación en abierto de las distintas entrevistas realizadas en la sección “Contrapunto”, publicadas en nuestra revista RITMO en su edición de papel, a personalidades de la cultura, y que solo estaban disponibles en dicho formato.
En esta ocasión publicamos la realizada para la revista especial NÚMERO 1000 de diciembre de 2025 (por Gonzalo Pérez Chamorro).
ERNEST URTASUN
Nuestro número 1000 da la bienvenida a Ernest Urtasun, ministro de Cultura del Gobierno de España, que reconoce que la música “es el arte que más me acompaña en mi vida”.
por Gonzalo Pérez Chamorro
¿Recuerda cuál ha sido la última música que ha escuchado?
Escucho música constantemente, a todas horas, y como ministro acudo también a todo tipo de eventos de carácter musical, el último de ellos la escucha pública, en el MNAC de Barcelona, del nuevo disco de Rosalía, Lux. También vi recientemente a Will Oldham en el Teatro Eslava de Madrid. Menudo regalo.
¿Y recuerda cuál pudo ser la primera?
Seguramente alguna canción que de niño me cantaba mi madre. Duerme negrito, de Víctor Jara.
Teatro, cine, pintura, poesía… ¿A qué nivel pondría la música con las demás artes?
Es difícil teorizar sobre algo tan sublime e indispensable como la música y mucho más establecer niveles. Ni siquiera creo que sea necesario. Personalmente es el arte que más me acompaña en mi vida.
Qué habría que hacer para que la música fuera pan de cada día…
Creo que ya lo es, solo hace falta consultar las encuestas de hábitos culturales o los datos del Bono Cultural Joven. Escuchamos mucha música en nuestro país y muy diversa.
¿Cómo suele escuchar música?
Me gusta concentrarme en lo que escucho, combino poco la música con otra actividad, salvo con el deporte. Aprovecho mucho mis desplazamientos en AVE para escuchar música nueva. Rockdelux sigue siendo una de mis guías imprescindibles para ello.
¿Qué ópera (o cualquier obra musical, etc.) le hubiera gustado componer?
Es muy difícil figurarse siquiera el esfuerzo compositivo de una ópera, quizás pensaría en algo aparentemente sencillo pero tan conmovedor como el Orfeo de Monteverdi.
¿Qué personaje le hubiera gustado cantar o interpretar en el escenario?
Si soy fiel a mi registro, diría que un tenor. ¿Por qué no el Nemorino de L’elisir d’amore?
¿Teatro o sala de conciertos favorita?
Dos coliseos operísticos, porque son los que ahora visito más habitualmente: el Teatro Real de Madrid y el Teatre del Liceu en Barcelona. Sala de conciertos le diré la sala Apolo de Barcelona.
¿Un instrumento?
Soy un pianista frustrado. Lo sigo practicando en la intimidad.
¿Y un intérprete?
Difícil elegir uno. Me quedo quizá con Tom Waits.
¿Un libro de música?
El ruido eterno, de Alex Ross, una historia del siglo XX a través de la música.
Por cierto, qué libro o libros tiene abierto ahora en su mesa de lectura…
La hora de los depredadores, de Giuliano da Empoli.
¿Una banda sonora?
Alguna de Alberto Iglesias para Almodóvar; La habitación de al lado, por ejemplo.
¿Cuál es el gran compositor de música española?
Tengo una especial admiración por Falla, entre los clásicos. ¿Otros dos compositores de hoy? Serrat y Rosalía, por ejemplo.
¿Una melodía?
Blackbird de Paul McCartney para The White Album de The Beatles. La belleza de su simplicidad y el mensaje de ese ‘mirlo’, relacionado con los derechos civiles de las personas afroamericanas en los años 60 en Estados Unidos.
¿Con qué música le gustaría despedirse de este mundo?
Eso ya lo elegirán otros por mí.
¿Un refrán?
“No hay mal que cien años dure”.
¿Una ciudad?
He viajado y vivido por todo el mundo, pero siempre vuelvo a Barcelona. “Gira el mon i torna al Born”.
En RITMO cumplimos 1000 números, pero nuestra preocupación es el 1001, el 1002... ¿Cuál es la política del Ministerio de Cultura con las publicaciones especializadas en papel?
Prestamos apoyo a la edición de libros, pero también a la edición de revistas culturales, porque son una puerta de acceso a la cultura y un espacio necesario para los profesionales de la información especializada. En el actual presupuesto destinamos un millón de euros apoyar a las revistas culturales de nuestro país, apoyo que vamos a mantener y tratar de incrementar en el futuro.
Si tuviera una varita mágica, ¿qué acciones llevaría a cabo para mejorar el sector cultural y musical de este país?
Sin varita mágica ya lo estamos haciendo, ampliando el acceso de cada vez más personas, y su participación activa, en la vida cultural de nuestro país, lo que conocemos como derechos culturales, en cuyo cumplimiento y difusión estamos plenamente implicados como Ministerio.
¿Qué cree que le sobra a este país? ¿O qué le falta?
Vivimos en un país maravilloso. Nos lo tienen que recordar muchas veces los extranjeros que tanto nos visitan. España es uno de los mejores lugares para vivir en el mundo, seamos conscientes de ello. ¿Qué le sobra? La cultura heredada en determinados sectores sociales tras 40 años de franquismo.
Háblenos de un trance cultural o musical en su vida que se le haya quedado grabado…
Como ministro he asistido en estos dos años a muchos eventos, pero disfruto especialmente los triunfos de las películas españolas en los festivales de cine internacionales, del teatro o de espectáculos tan increíbles como Afanador de nuestro Ballet Nacional de España.
Si pudiera retroceder a un momento de la historia de la humanidad, ¿dónde iría Ernest Urtasun?
A 1789. He perdido la cuenta de las veces que he leído los tres volúmenes sobre la revolución francesa de Albert Mathiez.
¿Qué cosa le molesta en su vida diaria?
El machismo en todas sus formas, tan cotidiano en todas partes. Estoy en combate permanente contra cualquier paso atrás en la igualdad.
Cómo es Ernest Urtasun, defínase en pocas palabras…
Un ciudadano preocupado y ocupado por la Europa en la que crecerán sus hijos.
Foto © Ministerio de Cultura