El Festival Perelada, en el año de su 40º aniversario, celebrará su cuarta edición de Pascua 2026 con una programación que articula un itinerario entre música sacra, meditación sonora y creación contemporánea. Entre el 2 y el 5 de abril, la iglesia del Carme y el claustro acogerán un conjunto de propuestas que, desde lenguajes artísticos diversos, comparten un mismo hilo conductor: el que une la contemplación del dolor con la búsqueda de sentido, la conciencia de la fragilidad humana con la persistencia de la belleza y la oscuridad litúrgica con la posibilidad de redención y luz. En este ciclo, la música sacra, el oratorio, el motete, el repertorio fúnebre, la meditación barroca y la creación performativa contemporánea conviven en un mismo campo expresivo que convierte la Pascua en una experiencia artística, espiritual y sensorial.
Se trata de una experiencia impregnada de un espíritu de recogimiento al que se ha referido, en numerosas ocasiones, el director artístico del festival, Oriol Aguilà, que considera que la edición de Pascua de Peralada está consolidada tras tres ediciones, que han tenido puntos álgidos remarcables, como los estrenos de las Lliçons de Tenebres de Joan Magrané o de Bernat Vivancos, por encargo del festival. De hecho, la presidenta de la Fundació Castell de Peralada y del Festival Perelada, Isabel Suqué Mateu, ya destacó que “este año el Festival Perelada celebra cuarenta años de compromiso con la música, la cultura y la creación artística al más alto nivel, y se consolida como un proyecto profundamente arraigado en el territorio y, al mismo tiempo, abierto al mundo” y subrayó que el Festival de Pascua “representa una extensión natural de este legado, que profundiza en la dimensión espiritual de la música y refuerza nuestro compromiso con el patrimonio musical europeo y con la creación”.
La apertura del festival, el jueves 2 de abril (20h) en la iglesia del Carme, correrá a cargo de Vespres d’Arnadí y el Cor Francesc Valls, dirigidos por Dani Espasa y Pere Lluís Biosca respectivamente, con el oratorio Il Cristo condannato, de Antonio Caldara. El concierto inaugural sitúa desde el primer momento uno de los grandes ejes del ciclo: la confrontación entre conciencia, poder y responsabilidad. El oratorio pone el foco en la figura de Poncio Pilato, atrapada entre la convicción de la inocencia de Cristo y la presión política y popular, y convierte este episodio en una reflexión musical sobre la justicia. La elección no es casual: Peralada abre la Pascua con una obra de fuerte relieve dramático y gran densidad moral, en la que la belleza melódica, la fuerza coral y el componente teatral del lenguaje barroco se ponen al servicio de un relato que apela directamente a la conciencia. El festival se inicia con una pregunta incómoda y viva sobre el peso de las decisiones humanas. Esta será la primera vez, en época moderna, que podrá escucharse la interpretación de este oratorio, del que no existe ninguna grabación íntegra, de modo que el público queda invitado al descubrimiento de la pieza.
Una visita muy esperada: William Christie & Les Arts Florissants
A partir de ahí, el recorrido se adentrará en formas cada vez más interiores del dolor y de la contemplación. El viernes 3 de abril (21h), la iglesia del Carme acogerá una de las citas centrales del programa: William Christie y Les Arts Florissants, que tuvieron que suspender su actuación en Peralada prevista para el verano pasado, interpretarán las Leçons de Ténèbres de François Couperin, con un programa completado por obras de Marc-Antoine Charpentier y Marin Marais. Si Caldara abre el festival con la tensión dramática de la pasión, Couperin aportará otro tipo de intensidad: más depurada, más nocturna, más vinculada al recogimiento y al simbolismo de los oficios de tinieblas. Basadas en las Lamentaciones de Jeremías, estas páginas se mueven en un espacio de gran sofisticación expresiva, en el que la música refleja el llanto, la penumbra y la idea de belleza. La presencia de William Christie refuerza aún más el sentido de esta velada, ya que se encuentra vinculado explícitamente a una idea de cultura europea basada en la memoria, la transmisión y la capacidad del arte para atravesar el tiempo, una mirada que encaja plenamente con el espíritu de Peralada. Su llegada a la Pascua del festival no se presenta solo como la visita de un gran nombre internacional, sino como la de un músico que ha hecho de la revitalización del repertorio barroco una manera de pensar la tradición como una realidad viva.
Ese mismo viernes, pero en otro espacio y en otro registro, el festival propone una apertura hacia la creación actual, uno de sus rasgos distintivos. El claustro del Carme acogerá, en dos sesiones (20h y 22.30h), la instalación performativa La luz del lobo no pesa, de Aurora Bauzà y Pere Jou, en colaboración con Jou Serra y con la participación del Cor Bruckner Barcelona, dirigido por Júlia Sesé. Lejos de funcionar como una pieza aislada, esta propuesta dialoga de forma muy directa con el núcleo simbólico del ciclo. Si los conciertos litúrgicos trabajan la lamentación, el duelo y la esperanza desde la palabra y la forma musical, la instalación lo hace desde una experiencia inmersiva en la que luz, cuerpo, arquitectura y rastro vocal transforman el espacio en un dispositivo de escucha y percepción. La pieza parte de fragmentos sin texto de De lamentatione Ieremiæ Prophetæ de Alonso Lobo, pero no busca reconstruirlos, sino activarlos en un nuevo marco perceptivo. El claustro se convierte así en un lugar habitable, suspendido, en el que una forma luminosa de grandes dimensiones flota sobre una atmósfera sonora hecha de respiraciones y vestigios vocales. El título juega con el doble sentido de “lobo”, a la vez compositor y animal, y abre una reflexión sobre la alteridad, el reconocimiento y la convivencia con aquello que percibimos como diferente.
Vox Luminis y O Vos Omnes, sobriedad y emoción para el Sábado Santo
Al día siguiente, sábado 4 de abril, el festival retomará el hilo en la Iglesia del Carmen con otra gran meditación musical sobre la muerte y el consuelo. A las 18h, Vox Luminis, bajo la dirección de Lionel Meunier, presentará Ein deutsches Barockrequiem, un programa integrado por obras de compositores alemanes del siglo XVII y comienzos del XVIII. Este capítulo del festival se sitúa en el universo de la música sacra alemana, con un programa que ha sido concebido como un recorrido sobre la relación entre la muerte, el consuelo y la esperanza, inspirado en las Musikalische Exequien de Schütz y planteado también como un homenaje lejano a Brahms. No es un réquiem litúrgico en sentido estricto, sino una arquitectura musical construida a partir de piezas diversas que, reunidas, acaban formando un discurso compacto y muy expresivo. El recorrido comienza en la gravedad, atraviesa espacios de súplica, de meditación y de duelo, y avanza hacia una resolución de signo consolador.
El mismo sábado (22h), la Pascua de Peralada alcanzará uno de sus puntos álgidos con el Officium Defunctorum, de Tomás Luis de Victoria, interpretado por el conjunto O Vos Omnes bajo la dirección de Xavier Pastrana. Si el programa de Vox Luminis dibuja una meditación plural y casi panorámica sobre la muerte, Victoria concentra en una sola obra una de las expresiones más remarcables de la música fúnebre de la tradición hispánica. La fuerza de la obra radica en su capacidad para transformar la sobriedad en emoción profunda. Victoria despliega en ella un lenguaje de gran densidad expresiva y, en la secuencia que va de la lamentación a la aceptación y de esta a una forma de paz interior, el Officium Defunctorum muestra una actitud ante la muerte que es a la vez espiritual, musical e histórica. Situado después del programa alemán de Vox Luminis, este concierto refuerza la imagen de una Pascua concebida como un gran arco europeo sobre el duelo, la trascendencia y la necesidad de consuelo: Italia, Francia, Alemania y la península ibérica comparecen aquí como tradiciones distintas, pero vinculadas por una misma pregunta sobre la condición humana.
Una clausura luminosa con misas de Mozart y Schubert
El festival se clausurará el domingo 5 de abril a las 12 h, con un concierto de signo distinto, sin romper, sin embargo, la coherencia del trayecto. La clausura llegará con el concierto matinal Misas de Mozart y Schubert, a cargo de la Franz Schubert Filharmonia y el Cor Francesc Valls, dirigidos por Guillermo García Calvo y Pere Lluís Biosca. El programa incluye el Ave verum corpus y la Misa brevis en Sol mayor, KV 49, de Mozart, y la Misa en Sol mayor, D 167, de Schubert. Después de la intensidad dramática y fúnebre de las jornadas precedentes, este último concierto pondrá el punto final, la conclusión, y la misma espiritualidad que antes había comparecido bajo el signo de la oscuridad, aquí se manifiesta en formas más luminosas y serenas. El diálogo entre Mozart y Schubert permite, además, cerrar el festival en un territorio de transición entre clasicismo y romanticismo, y hacer visible otra variante del recogimiento religioso. En Mozart, el programa pone en relación la energía de una misa juvenil con la depuración extrema del Ave verum corpus. En Schubert, la fe se expresa menos en clave dogmática que a través de una espiritualidad íntima, pastoral y lírica. El resultado es una clausura que no niega la oscuridad anterior, pero la atraviesa y la reordena bajo una luz más limpia.
La iconografía de San Sebastián, en la Biblioteca
Desde su creación, la edición de Pascua del Festival Perelada no se limita solo a los conciertos. Este año, incluida dentro del programa de Confluències, que propone al público profundizar en los contextos históricos, artísticos y espirituales que dan forma a la música interpretada, también se vivirá un nuevo encuentro. Se trata de una conversación prevista para el jueves 2 de abril (18h) en la Biblioteca del Castillo: Un martirio de san Sebastián: del ámbito de Guido Reni a las colecciones de Peralada. Esta sesión profundiza en la iconografía de san Sebastián y en la mirada clasicista que Guido Reni convirtió en imagen de belleza idealizada. Ignacio G. Panicello, historiador y restaurador de pintura, analizará las obras conservadas en las colecciones de Peralada, mientras Susana García, conservadora del castillo de Peralada, contextualizará la pieza dentro del conjunto patrimonial y artístico del castillo. La conferencia, que cuenta con la colaboración de Amics del Liceu y el Museu Castell Peralada, ofrece una mirada exclusiva al valor histórico y artístico del patrimonio del Festival.
Foto: Vespres d'Arnadí / © Elisabet Bataller