La octava edición del Festival Internacional de Guitarra de Madrid está dedicada a Federico Moreno Torroba. ¿Qué representa su figura dentro de la historia de la guitarra española y qué le interesaba especialmente reivindicar de su legado en esta edición?
Se cumple el 135 aniversario de su nacimiento además de que es uno de los principales compositores no guitarristas que han escrito para el instrumento. Algunas de las obras de Moreno Torroba, como Castillos de España o la Suite Castellana, son emblemáticas dentro del repertorio guitarrístico y muy queridas por el público. Son interpretadas en las principales salas de concierto de todo el mundo y por grandes figuras de la guitarra.
Es por eso que es una figura muy importante para la guitarra clásica y por lo que se le rinde homenaje en esta edición del festival.
El festival ha conseguido consolidarse en muy pocos años dentro del panorama guitarrístico nacional. ¿Qué cree que ha diferenciado al Festival Internacional de Guitarra de Madrid de otras propuestas similares?
La propuesta artística y la elección de las salas, creo que ha sido el elemento diferenciador. Cuidamos mucho las salas, que sean de primera línea de programación como es el Auditorio Nacional, con una acústica exquisita para la guitarra clásica. El Ateneo de Madrid por ejemplo, es un lugar emblemático al igual que la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Al igual que seleccionamos muy bien el tipo de artista que puede gustar y atraer más público para esas salas.
Esta edición reúne nombres como David Russell, Pablo Sainz Villegas, Rafael Aguirre o el Dúo Melis. ¿Cómo se construye una programación capaz de combinar excelencia artística, diversidad estética y conexión con el público?
Teniendo una visión amplia de lo que al público le puede gustar, conociendo muy bien a los artistas, el tipo de concierto que hacen en directo y a su vez, educando al público a conocer repertorios nuevos y a nuevos artistas no tan conocidos.
Uno de los aspectos más interesantes del festival es el diálogo que plantea entre grandes maestros y jóvenes intérpretes emergentes. ¿Por qué considera importante generar ese espacio de convivencia entre distintas generaciones de guitarristas?
Lo veo fundamental para que pueda haber futuro en la guitarra, si solamente se programaran a figuras consagradas no tendrían visibilidad las nuevas generaciones. Por eso tenemos un escenario joven dentro del festival donde actúan las jóvenes promesas.
El Concurso Internacional de Guitarra Leona Cases se ha convertido en una de las señas de identidad del festival. ¿Qué tipo de oportunidades reales puede ofrecer hoy un certamen de estas características a los jóvenes músicos?
El concurso se ha convertido en un evento anual imprescindible para los jóvenes guitarristas que quieran impulsar sus carreras. Las finales son en la Real Academia de Bellas Artes, un escenario único donde pueden desarrollar sus mejores interpretaciones y con acceso libre al público para darles a conocer a estos jóvenes talentos.
Además los premios no son solamente en metálico, sino que hay una red de conciertos con los que los ganadores disfrutarán de gran visibilidad, también recibirán guitarras, cuerdas, accesorios, etc...
El festival mantiene además una apuesta muy clara por la presencia femenina, tanto en los escenarios como en la docencia, la gestión o los jurados. ¿Sigue siendo necesario reivindicar ese espacio dentro del ámbito de la guitarra clásica?
Pienso que todavía sigue siendo muy necesario, han sido muchos años en los que la mujer estaba más apartada, y es fundamental el programar en igualdad siempre, hay mujeres que son grandísimas guitarristas.
Usted dirige el festival y al mismo tiempo desarrolla una intensa carrera como intérprete. ¿Cómo influye su experiencia como guitarrista en la manera de concebir el festival y relacionarse con los artistas invitados?
Creo que soy más consciente de las necesidades de los artistas, el trato que a mí me gusta que me den como concertista, el tipo de salas que nos va mejor al instrumento, lo que los jóvenes guitarristas necesitan para ayudarles en sus carreras... y sobre todo, desde la primera vez que pensé en hacer el festival, lo que tenía claro es que quería que la guitarra clásica fuera muy valorada, quitar mitos y que se llenaran las salas principales de la ciudad, para que el público disfrute como yo del instrumento.
El Auditorio Nacional, el Ateneo de Madrid o la Real Academia de Bellas Artes forman parte este año de las sedes del festival. ¿Qué importancia tiene el diálogo entre música y espacios patrimoniales o históricos en la experiencia del público?
Los espacios son fundamentales para la buena experiencia con el público. Elegimos espacios que tengan muy buena acústica como es el Auditorio Nacional, o que sean emblemáticos como he mencionado antes, con algún poso de nostalgia como lo es el Ateneo de Madrid donde debutó Andrés Segovia.
También la localización es importante, que sean de fácil acceso.
La guitarra española vive un momento de enorme proyección internacional, pero quizá no siempre ocupa el espacio mediático o institucional que merece. ¿Cuál cree que es hoy el gran reto para acercar la guitarra clásica a nuevos públicos?
Hacer una labor divulgativa a nivel de educación, instituciones, medios, prensa… es muy importante para seguir abriendo ese camino. Nosotros seguiremos aportando nuestro granito de arena siempre.
Después de ocho ediciones y del crecimiento que ha experimentado el festival, ¿cómo imagina el futuro del Festival Internacional de Guitarra de Madrid y cuáles son los sueños o metas que todavía le gustaría alcanzar?
Me lo imagino aumentando la afluencia de público siempre, siendo la cita imprescindible anual en Madrid como evento cultural por excelencia en la capital de la guitarra clásica, atrayendo a gran afluencia de turistas alrededor del festival, y con gran reconocimiento institucional.
por Blanca Gallego
Foto: Laura Verdugo del Rey, Directora del Festival Internacional de Guitarra de Madrid / © Michal Novak