Música clásica desde 1929

El Teatro Real estrena una nueva producción de Ariadna y Barbazul, un alegato contra el maltrato a las mujeres

15/01/2026

Entre el 26 de enero y el 20 de febrero se ofrecerán 6 funciones de Ariadna y Barbazul, de Paul Dukas, en una nueva coproducción del Teatro Real y la Ópera de Lyon, donde se estrenó en marzo de 2021, sin público, debido a las restricciones provocadas por el COVID. 

La génesis de esta ópera fue singular, ya que el escritor simbolista belga Maurice Maeterlinck (1862-1949) -premio Nobel en 1911 y cuya obra Pelleas et Mélisande originó la genial partitura de Claude Debussy- redactó el texto original de Ariadna y Barbazul como un libreto operístico para ser protagonizado por su pareja Georgette Leblanc, actriz y cantante que finalmente estrenó la ópera, aunque no fuera la intérprete más idónea para el papel, sobre todo por las limitaciones de su técnica vocal. 

En el texto de Maeterlinck, inspirado en el cuento de Charles Perrault (1628-1703), Barbazul, tirano cruel que mantiene cautivas y maltratadas a sus cinco esposas, ocupa un lugar casi subliminal, ya que todo el drama se centra en el valeroso camino de liberación exterior e interior que emprende la protagonista. 

Ariadna, mujer impetuosa, audaz e íntegra que acaba de casarse con Barbazul, decide adentrarse en la terrorífica oscuridad de su residencia -y en el laberinto de su alma-, luchando con la misma valentía para liberar a las prisioneras y para defender a su marido de las calumnias y de la ira del pueblo sometido. Pero las esposas oprimidas, que ya tienen sus almas aprisionadas y su voluntad anulada, no consiguen seguir a Ariadna: temen la luz y la libertad y optan por quedarse en la penumbra protectora de su cautiverio. 

Paul Dukas (1865-1935), compositor reservado, trabajador minucioso, reflexivo y profundamente autocrítico -destruía gran parte de lo que escribía-, que logró mantenerse al margen de la pugna entre las corrientes estéticas que dividían el mundo artístico y político francés, aceptó con ilusión transformar en ópera el evocador texto de Maeterlinck. 

La partitura, gestada lentamente, une la influencia de Wagner -con una sólida e imbricada estructura y sutiles leitmotive asociados más a ideas que a personajes- y la claridad y refinamiento de la música francesa, con una escritura vocal declamatoria que evoca a Debussy. De hecho, el compositor homenajea a epígonos de ambas corrientes estéticas aparentemente antagónicas, incorporando en la partitura un tema de la Mélisande de Debussy y otro de la segunda sinfonía de Vicent D’Indy, aguerrido wagneriano antisemita que fue mentor de Dukas pese a su origen judío. 

En la puesta en escena de Alex Ollé (La Fura dels Baus), que ya dirigió en el Teatro Real Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny (2010), El holandés errante (2016), Faust (2018) y Juana de Arco en la hoguera (2022), se sobreponen dos planos: uno real ­toda la ópera se desarrolla durante la boda de Ariadna y Barbazul­ y otro simbólico, que representa el subconsciente de Ariadna, inspirado en La interpretación de los sueños, de Sigmund Freud (1856-1939), en boga en la época. 

Con la complicidad de sus colaboradores habituales -Alfons Flores (escenografía), Josep Abril Janer (vestuario) y Urs Schönebaum (iluminación)-, Àlex Ollé acompaña a la protagonista en su camino de liberación -de las tinieblas hacía la luz- articulando sus mundos exterior e interior, con un poético y evocador juego de tules, marcos, luces y sombras que potencian el simbolismo, misterio y hondura de la ópera. 

El veterano director israelí Pinchas Steinberg, que en el Real dirigió La mujer sin sombra (2005) y La ciudad muerta (2010), dará vida a la partitura de Paul Dukas (1865-1935), al frente de un reparto mayoritariamente femenino conformado por las mezzosopranos Paula Murrihy (Ariadna), Silvia Tro Santafé (El aya), Aude Extrémo (Sélysette) y Renée Rapier (Bellangère), las sopranos Jaquelina Livieri (Ygraine) y Maria Miró (Mélisande), y los bajos Gianluca Buratto (Barbazul) y Luis López Navarro (Un campesino anciano), que actuarán junto al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. 

Ariadna y Barbazul llegó al Teatro Real en 1913, con tres representaciones, seis años después de su estreno en la Opéra-Comique de París.  Hoy, 113 años después, la obra vuelve a su escenario con una producción de gran calado simbólico, ético y moral, que defiende la búsqueda valiente del conocimiento y de la verdad en un mundo de falsedades que esconde la opresión y la tiranía: la luz al final del túnel. 

Foto: Ariadna y Barbazul, de Paul Dukas (Opéra national de Lyon) / © Mar Flores

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