Música clásica desde 1929

Crítica - Una apertura desigual (Madrid)

10/10/2018

El CNDM presenta una nueva edición del ciclo Universo Barroco- el último de los diseñados por Antonio Moral- con la ya clásica conjunción Europa Galante, Biondi y Vivaldi.

El programa elegido esta vez por Biondi ya anticipaba el desequilibrio que sería la nota dominante de la noche: una primera parte con una cantata casi desconocida, Gloria e Imeneo y una segunda parte con una de las obras más interpretadas del catálogo del veneciano, la serie de conciertos Las cuatro  estaciones. Formato además que la formación italiana ha paseado, con ligeras variaciones, por varios auditorios españoles y que no constituye por tanto novedad alguna.

Gloria e Imeneo (RV 687) es una de las ocho serenatas que compuso Vivaldi entre 1708 y 1727, de las cuales sólo se conservan tres. Las serenatas eran obras a medio camino entre la cantata y la ópera, compuestas para circunstancias especiales y en escenarios efímeros e improvisados. Esta misma, fue encargada por el embajador de Francia en Venecia el conde Gergy, con motivo de la boda entre Luis XV y la princesa polaca  Maria Leszczyńska. La obertura se perdió y el resto es una sucesión de recitativos y arias de escritura virtuosística, donde la personificación de la Gloria y del Matrimonio (Imeneo), la llevaron  a cabo las  voces de las mezzosopranos Sonia Prina y Vivica Genaux respectivamente.

Quizá podía ser la obra con mayor interés del programa, pero resultó un Vivaldi no muy inspirado, plagado de préstamos y lugares comunes al que precisamente no lograron remontar las dos cantantes. Sonia Prina, con una importante trayectoria hendeliana, suplió con desenvoltura escénica – que en algunos momentos giraba hacia la excesiva gestualización- carencias técnicas como la falta de homogeneidad de su tesitura (graves abiertos, medios inexistentes y agudos brillantes)  y la poca precisión en las coloraturas que en algunos momentos le ocasionaron descuadres con los instrumentos. Vivica Genaux sin embargo, no defraudó. Con la destreza y agilidad vocal que la  caracteriza, abordó los pasajes más difíciles de las arias con un timbre bello , un registro sin fisuras y una elegante expresividad que fue reforzada por un imaginativo continuo en el que destacaron el tiorbista Giangiacomo Pinardi y la clavecinista Paola Poncet.

Basadas en varios sonetos anónimos, Las cuatro estaciones (op. VIII) es uno de los primero ejemplos de música programática. Provenientes de  la colección Il cimento dell’armonia e dell invenzione, son cuatro conciertos para violín solista, cuarteto de cuerda y bajo continuo divididos cada uno en tres movimientos contrastantes, rápido-lento-rápido. El contraste entre movimientos y a su vez la alternancia entre un solista y el tutti es la característica de este tipo de estructuras,  factor que aprovechó Vivaldi para describir de forma genial escenas que van desde una apacible siesta hasta el fragor de una cacería. Ha sido, desde la mítica grabación de 1991 una de las piezas estrella de Europa Galante, muchas veces laureada e interpretada –incluso reinventada-.  

Y fue justamente aquí, donde menos sorpresas se esperaban, cuando sobresalió la formación italiana, ofreciendo una versión algo distinta de lo habitual en ellos, más sosegada en la articulación melódica, menos brusca y con un fraseo más legato. Con un sonido compacto, absolutamente afinado y sabiendo dosificar las tensiones dinámicas hasta resolverlas en los momentos álgidos de forma luminosa, consiguieron hechizar al público. Lástima que Fabio Biondi realizara su parte con un trazo de brocha gorda: obligado por los tempi de vértigo que él mismo impuso, se precipitó por  los pasajes a solo con bastantes desajustes de afinación e incluso notas falsas, desluciendo el magistral trabajo del resto del conjunto.

Fue un recital barroco en el sentido literal de la palabra: desigual, lleno de imperfecciones, pero a las que supieron sobreponerse los extraordinarios componente de Europa Galante consiguiendo finalmente apasionar, conmover y poner en pie al público, que es en definitiva lo que programadores y promotores buscan.

Mercedes García Molina

Vivica Genaux, Sonia Prina. Europa Galante/Fabio Biondi. Obras de Vivaldi.
Ciclo CNDM, Universo Barroco. Auditorio Nacional de Música, Madrid. 

Foto: Europa Galante y Fabio Biondi.
Foto de E.G Gennaio (2012). 

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