Sorprendente, necesaria e ilusionante, esta novedad de FICTA constituye una primera aproximación de alto nivel, elaborada con el rigor analítico, el escrutinio minucioso y la autoexigencia propios de un musicólogo de solvencia indiscutible como fue Josep Dolcet (1961–2020), figura central de la musicología catalana en el tránsito hacia el siglo XXI. Y es que, dentro de la disciplina cultivada en nuestro ámbito, Domènec Terradelles. Un compositor català en l’escena europea adopta la forma de un estudio biográfico que representa el primer intento sistemático, en el seno de nuestra musicología, de restituir la trayectoria y ofrecer una visión panorámica del alcance creativo de un compositor todavía insuficientemente integrado en la historiografía europea del siglo XVIII como uno de sus principales referentes operísticos.
El volumen se abre con un repaso de tono hagiográfico dedicado a Dolcet, trazado por Bernat Cabré, quien, con una discreta inflexión nostálgica y desde su cercanía intelectual al autor, reconstruye las circunstancias que dieron origen al proyecto y que su muerte repentina dejó inevitablemente inconcluso. Cabré expone los obstáculos que Dolcet había identificado en la elaboración de un catálogo fiable de la obra conservada de Terradelles (1713–1751) y justifica su ausencia en esta publicación. Al mismo tiempo, pone de relieve la importancia de los premios destinados a la investigación y al desarrollo cultural impulsados por instituciones, entidades y fundaciones, gracias a los cuales —entre otros factores— pudo gestarse este estudio sobre Terradelles.
A partir de aquí, el libro se articula en capítulos de extensión moderada, acompañados de un sustancial aparato de notas a pie de página que refuerzan la claridad metodológica y expositiva en una presentación ágil y concisa de los ejes principales y sus subtemas, sin que el hilo argumental se resienta. En este sentido resultan especialmente oportunos los tres capítulos concebidos a modo de intermedio, titulados Intermezzo, donde el autor concentra lo que podrían haber sido amplias digresiones destinadas a complementar el conocimiento sobre la historia de la ópera. En el primero, aborda la reforma metastasiana de la ópera seria, contextualizando sus causas y consecuencias y definiendo la tipología del pasticcio. En el segundo, se detiene en la realidad veneciana que acogió temporalmente a Terradelles. Y, finalmente, analiza la relación de los enciclopedistas franceses con la obra del compositor catalán durante la Querelle des bouffons. En este apartado destaca la disección de las citas y controversias mediante las cuales, incluso tras su muerte, Terradelles se convirtió en un argumento recurrente para ambos bandos, especialmente para los italianistas. De hecho, como recoge Dolcet, décadas más tarde Joseph Teixidor lo ensalzaba con exageraciones interesadas en su Historia de la música “española”, hasta el punto de considerarlo “el Newton de la gran ciencia de la consonancia y la disonancia”, según cita Dolcet (p. 114). Cabe señalar, por cierto, que dicha cita pertenece a la página 109 de la edición de 1996 del texto de Teixidor, un dato que no figura en las notas a pie de página.
En el eje central del libro, Dolcet examina episodios clave de la trayectoria vital de Terradelles, situándolos en los marcos temporales y geográficos de su actividad, a menudo deficientemente documentados o interpretados de manera parcial: la contratación y posterior expulsión de Terradelles como maestro de capilla de Santiago de los Españoles en Roma; la hipótesis de su paso por territorios flamencos tras su regreso de Londres, que explicaría la presencia de obras suyas en diversos archivos centroeuropeos; o la singular recepción de su música por parte de figuras como el filósofo y compositor Rousseau o el joven Gluck. A ello se suman precisiones de carácter histórico, como las referencias al calendario veneciano, las dinámicas de los conservatorios napolitanos, cuestiones administrativas y legislativas o aspectos del urbanismo histórico, culminando en una panorámica especialmente vívida de la etapa londinense, en un momento de tensión marcado por el conflicto entre hannoverianos y jacobitas y por el dinamismo editorial que permitió al compositor ver impresas algunas de sus obras.
Todo ello se despliega con una honestidad intelectual que Dolcet convirtió en método. En este sentido, el autor delimita con escrúpulo aquello que puede afirmarse con certeza, remite a los testimonios coetáneos cuando es necesario, identifica las conjeturas y explicita sus puntos débiles, estableciendo una genealogía documental clara. Este proceder, que constituye uno de los principales baluartes del trabajo, será sin duda valorado por los estudiosos actuales y futuros, ya que despeja errores, falacias y lagunas desde su origen en las fuentes documentales matrices, por mucha legitimidad que estas hubieran tenido en su tiempo o incluso en el nuestro. Con todo, el objetivo —claramente formulado— no era fijar una biografía definitiva, sino ordenar la información disponible, enriquecerla en la medida de lo posible y sentar las bases para una investigación posterior más exhaustiva. Otro de los méritos más tangibles del volumen reside en el amplio anexo final, que reúne documentación de variada naturaleza heurística: la partida de bautismo, el registro de ingreso en el Conservatorio dei Poveri di Gesù Cristo, el testimonio de Burney, materiales atribuidos al conde Orlov o documentos de carácter económico. Un conjunto que, por sí solo, justifica la utilidad de la edición.
Por otra parte, se echa en falta un apartado más desarrollado sobre los retratos y grabados conservados —como el mencionado en la página 62— y, especialmente, el imprescindible índice onomástico que facilitaría una consulta más rápida y eficaz, una carencia que los responsables editoriales deberían haber subsanado. También conviene señalar un pequeño error en la página 43 en la atribución de los extractos documentales relativos al primer y segundo oratorio, así como la indeterminación del nombre de la primera cantata de Terradelles (p. 45). Al margen de estas sombras puntuales, un título como este justifica sobradamente la labor de FICTA, en la medida en que cubre un vacío real en la bibliografía y aporta un eslabón inicial esencial, donde divulgación y erudición no se presentan como polos opuestos, sino como vectores complementarios de una misma voluntad de conocimiento. Con este volumen no solo se ordena y se impulsa la difusión y el estudio de Domènec Terradelles —un ámbito que aún reclama una mayor profundidad estilística y musicológica de las partituras conservadas, algunas ya disponibles en grabaciones, como las óperas Artaserse o Sesostri—, sino que también se honra la memoria y el legado intelectual de Josep Dolcet.
En este sentido, no sería en absoluto descabellado que la editorial gerundense considerara la publicación de un volumen que reuniera los principales textos de Josep Dolcet, en particular los dedicados a la música catalana —mayoritarios en su producción—, cuya vigencia e interés merecen una difusión más amplia que la que proporcionan las revistas especializadas. Asimismo, resultaría oportuno recuperar su tesis El somni del Parnàs. La música a l’Acadèmia dels Desconfiats (1700–1705), aún inédita, y situarla junto a otros modelos de edición crítica que, en las últimas décadas, han rescatado la faceta ensayística de personalidades como el compositor Ramón Barce (ICCMU, 2009), el compositor y crítico musical Òscar Esplà (Libargo Editorial, 2024) o el director de orquesta, pedagogo y compositor Juan José Olives (Reichenberger, 2025), por citar solo tres ejemplos. Y puesto que Charles Burney es citado en el volumen como uno de los testimonios de época más fiables, tampoco resultaría descabellado plantear la traducción al catalán de algunos de sus otros textos históricos, prolongando así la línea iniciada por Acantilado en 2014 con The Present State of Music in France and Italy (1771).
Albert Ferrer Flamarich
Domènec Terradelles. Un compositor català en l’escena europea.
Josep Dolcet
FICTA, Girona, 2025. 197 páginas.
ISBN: 978-84-12853-39-1