Uno de los lanzamientos comerciales más relevantes de la irregular pero perseverante y necesaria colección de Dinsic Publicacions Musicals SL es, sin duda, este título que pone al alcance del lector una referencia internacional sobre una de las figuras más universales de nuestra cultura en el sentido más amplio: Pau Casals (1876-1973). La edición en catalán llegó en un momento especialmente oportuno, entre el cincuentenario de su muerte (2023) y el 150.º aniversario de su nacimiento (2026), circunstancia que refuerza la pertinencia de recuperar un texto de esta naturaleza. Nos hallamos ante uno de los pocos libros dedicados a Casals que lo abordan desde parámetros estrictamente musicales, centrados en su condición de intérprete y pedagogo. En este sentido, conviene destacar la excelente traducción de Ramon Vilalta, que ya había demostrado su solvencia con versiones catalanas de textos fundamentales como el Ensayo de un método para aprender a tocar la flauta travesera de Johann Joachim Quantz o El violín tal como yo lo enseño de Leopold Auer, publicados igualmente por el mismo sello editorial.
Publicado originalmente en 1977 en inglés, el volumen se organiza en siete capítulos, además de un epílogo, cada uno encabezado por una cita de Casals que actúa como puerta de entrada según la selección del director de orquesta, pedagogo y escritor estadounidense David Blum (1935-1998). A partir de una rica combinación de anécdotas, recuerdos y declaraciones, el autor analiza pasajes concretos del repertorio, abordándolos tanto desde el punto de vista técnico como expresivo. Este procedimiento permite revelar no solo el carácter del músico, sino también su manera de entender el ensayo: a menudo concisa y directa, aunque en ocasiones más prolija, pero siempre orientada a una comprensión emocional profunda de la música a partir de una selección de ejemplos meticulosa y graduada en distintos niveles de dificultad, que constituye uno de los grandes aciertos del libro. Desde esta perspectiva emerge constantemente la capacidad de Casals para estimular la creatividad durante los ensayos, con formulaciones tan sugestivas como “tocar con franqueza” —entendida como una plenitud expresiva— o con apelaciones constantes a la fuerza interior de la música. La mirada de Blum consigue retratarlo con extraordinaria vivacidad humana, especialmente mediante afirmaciones de gran intensidad emotiva, cargadas de símiles y metáforas, así como por una perseverancia de fines incluso cuando ello suponía ir contracorriente.
Según recoge el autor, las indicaciones de Casals incidían especialmente en la construcción del perfil melódico y en la modulación de las dinámicas dentro del arco expresivo: la búsqueda de inflexiones internas, la función estructural del diminuendo para dar relieve a la articulación o el juego de claroscuros como recurso esencial de variación. Todo ello orientado a encontrar el sentido del “cantar” incluso en pasajes rítmicos, en sintonía con aquella máxima suya tan reveladora: “no toquéis las notas; tocad el significado de las notas”, idea que remite, en términos afines a Gustav Mahler, a aquello que permanece más allá de la partitura. Algo que conecta con lo expuesto con gran finura analítica por el violonchelista Trino Zurita en su extraordinaria monografía La interpretación del violonchelo romántico. De Paganini a Casals (Antoni Bosch, 2016), donde en las páginas dedicadas al insigne músico de El Vendrell subraya que el rasgo más fascinante de los intérpretes tardo-románticos registrados fonográficamente reside en el carácter prosódico como conciliación entre el ritmo musical y el ritmo acentual de la palabra; es decir, en la concepción vocal del cantabile instrumental, con una puntuación más marcada como elocuencia emotiva para vivificar el fraseo, así como en el trabajo con todas las variedades de portamento.
El quinto bloque temático, por ejemplo, se centra en cuestiones de afinación y en la técnica del arco, mientras que otros apartados profundizan en aspectos como los trinos —entendidos como exaltación de la nota—, diferenciando su tratamiento en el repertorio barroco, o en el uso de los glissandi, la digitación y los cambios de posición. Se detallan asimismo rasgos característicos de su fraseo, especialmente en la mano izquierda, como la liberación inmediata del primer y tercer dedo tras tocar la nota o la búsqueda de una verdadera independencia digital. Los dos últimos capítulos constituyen una auténtica cumbre en la ejemplificación pedagógica: uno dedicado a Johann Sebastian Bach y el otro a la Sinfonía Pastoral de Ludwig van Beethoven; mientras que el breve epílogo recupera el último encuentro de Blum con Casals evocando los ideales de amor y paz que marcaron su trayectoria vital y ética.
En conjunto, el libro sitúa a Casals en diálogo con diversas tradiciones pedagógicas e interpretativas, desde Carl Philipp Emanuel Bach y Quantz hasta Wolfgang Amadeus Mozart —y su padre Leopold—, pasando por Beethoven a través de Carl Czerny y llegando a Frédéric Chopin por vía de Franz Liszt y Richard Wagner. La mayoría de los fragmentos analizados proceden del repertorio de cuerda, con una presencia destacada del violonchelo, tanto en el ámbito sinfónico y concertante como en la música de cámara. Metodológicamente, la edición se completa con una extensa relación de piezas analizadas —244 ejemplos, a los que hay que añadir los del capítulo beethoveniano— y una lámina final en color con las partes del violonchelo y el arco, además de un útil índice onomástico. Sin embargo, el reducido formato del volumen y la abundancia de pasajes musicales han obligado a situar las notas al final, circunstancia que puede interrumpir la fluidez de la lectura. Del mismo modo, se echan en falta epígrafes más definidos que delimiten mejor algunos desarrollos temáticos dentro de los capítulos.
Al margen de estas leves carencias, estamos ante un auténtico baluarte musicológico. Publicaciones de este tipo, de circulación necesariamente restringida, poseen un valor incalculable porque hablan de música desde la música misma. No es, ciertamente, un libro para todos los públicos, pero sí una lectura casi imprescindible para directores, instrumentistas de cuerda y músicos en activo. Por encima de todo, invita a volver a escuchar las grabaciones de Casals con una atención renovada, atentos a aquellos detalles que Blum recogió minuciosamente en este estudio publicado originalmente en 1977: un compendio de sus principios interpretativos que, por su exhaustividad —casi compás a compás—, difícilmente encuentra paralelo en otros testimonios dedicados a grandes intérpretes.
Albert Ferrer Flamarich
Casals i l’art de la interpretació.
David Blum.
Dinsic Publicacions Musicals SL, Barcelona, 2024. 261 pàgs.
ISBN: 978-8416623-94-5