Música clásica desde 1929

Anna Petrova publica ‘Slavic Heart’, su primer disco en solitario

19/05/2022

Anna Petrova ha lanzado internacionalmente Slavic Heart [Corazón Eslavo], un disco en el que aborda obras de Alexander Scriabin, Sergei Rachmaninoff, Sergei Prokófiev y Pancho Vladigerov. La pianista búlgara, radicada en EE UU y muy vinculada a España por su labor docente y artística en Madrid, Valencia, Málaga y León, presenta su cuarto trabajo discográfico, el primero que afronta en solitario, editado por el reputado sello alemán Solo Música.

La intérprete, que fue PORTADA DE RITMO en julio-agosto de 2019, incluye en el cd las obras Sonata para piano nº 2 en sol sostenido menor, Op 19 de Scriabin; Variaciones sobre un tema de Corelli, op. 42 de Rachmaninoff; Sonata para piano nº6 en la mayor, op. 82 de Prokófiev; y Acuarelas para piano op. 37 nº 6 de Vladigerov. Las composiciones están ordenadas cronológicamente y cabe destacar la cercanía temporal entre ellas. Entre la primera y la última solo transcurren 50 años y suponen un viaje musical a caballo entre el siglo XIX y el XX, en concreto desde 1892 hasta 1942.

El álbum presenta la música de cuatro relevantes compositores eslavos: los tres primeros son rusos, aunque Prokófiev nace Sóntsovka (actual Ucrania), y el búlgaro Vladigerov es el que cierra el cd. Sobre el título, Petrova aclara en las notas del libreto que el corazón es “el núcleo de mi existencia como música y ser humano”, por eso lo titula Slavic Heart, “en sentido metafórico es eslavo, y me representa”. 

Una especificidad que supone una comunión de Oriente y Occidente y en su identidad musical, “una mezcla fértil de dos tradiciones culturales muy diferentes, una especie de encrucijada cultural, un crisol de diferentes corrientes de civilización unidas por idiomas, religiones y otros rasgos culturales compartidos”. Petrova expone que se refiere a un “corazón musical eslavo” y que la cultura común que le interesa es la que tiene que ver con las artes, “y específicamente con la música”. La intérprete, que escribió estos textos antes del inicio de la guerra de Ucrania, considera que “es crucial señalar que estoy hablando de cultura y nunca de etnicidad”.

Petrova subraya que “estoy muy ilusionada y satisfecha con este disco en solitario, ha sido una bonita experiencia y un viaje musical distinto a los que he realizado en trabajos con los grupos de cámara Iris Trio o con el Carr-Petrova Duo”. La pianista destaca que “este proyecto rinde homenaje a músicos y músicas que forman parte de una cultura, la eslava, a reivindicar; por encima del protagonista de una guerra en Europa vergonzante, responsable de miles de muertos y unos graves desastres humanitarios que nos entristecen mucho”. 

El mar como icono sonoro

En relación con las composiciones, la intérprete búlgara las describe y contextualiza el momento en el que son creadas. Alexander Scriabin (1872-1915) escribe la Sonata n.º 2, dividida en dos movimientos (andante y presto), durante cinco años, de 1892 a 1897, y forma parte de una tradición de obras de arte que se inspiran en el mundo del agua. En esta pieza, “el mar es visto tanto como un icono sonoro del infinito, de nuestro útero ancestral, el agua cósmica, como también como una metáfora de un entorno hostil y peligroso, un espejo de nuestras propias corrientes psíquicas subterráneas”.

Sergei Rachmaninoff (1873-1943) escribió sus Variaciones sobre un tema de Corelli en 1931, casi 35 años después de la sonata de Scriabin, y lo hizo en poco más de tres semanas cerca de París. La tonada Folia, un tema anónimo originario del siglo XV, fue la catalizadora de esta obra con 20 variaciones, un Intermezzo “que ofrece un respiro nostálgico”; y una Coda oscura “que cierra la obra trágicamente y casi en silencio, como resignada al juicio impenetrable del destino”. El compositor reemplaza en este trabajo “la antigua confianza en la melodía, el vocalismo exaltado y el romance por su interés en el color, la textura y los contrastes rítmicos incisivos, así como por el humor, el sarcasmo y el ingenio seco”.

Lo fantástico y el ballet

En 1940 y nueve años más tarde, Sergei Prokófiev (1891-1953) compone su Sexta sonata para piano, escrita cuando el mundo estaba sumido en la Segunda Guerra Mundial. El nombre de Sonata de guerra con el que se la conoce hace poca justicia “al contenido poético de la obra, que habita el mundo de lo fantástico y el ballet”. La obra está dividida en cuatro movimientos (allegro moderato, allegretto, tempo di valzer lentissimo y vivace): el primero posee un ritmo muy dramático; el segundo es una parodia humorística del ballet del militarismo; el tercero es un vals lírico que recuerda los pasajes lentos del ballet Cenicienta; el último comienza con urgencia obsesiva y se desarrolla con un aumento de energía aterrador para llegar a un final dramático, lleno de sonoridades de campanas que chocan entre sí en pura agonía y heroísmo.

Pancho Vladigerov (1899-1978) escribió sus Seis acuarelas Op. 37 en Sofía (Bulgaria), en 1942, en el ecuador de la Segunda Guerra Mundial. La música del compositor, pedagogo y pianista búlgaro, que sigue siendo un gran desconocido excepto en su país, ha sido reconocida y admirada por  Richard Strauss, Dmitri Shostakovich y Aram Khachaturian. La obra que cierra el disco, Movimiento Rítmico, es una danza folclórica búlgara con su característica métrica construida alrededor de varias combinaciones de ritmos rápidos y lentos. Vladigerov es el músico búlgaro más influyente de todos los tiempos y uno de los primeros en conjugar con éxito los modismos de lo tradicional y popular con la música clásica, elementos que confluyen en esta pieza.

La discografía de Petrova incluye los discos Les Noces de Ígor Stravinsky con la Virginia Symphony Orchestra, dirigida por JoAnn Falletta, editado por Naxos; Novel Voices con obras de Rebecca Clarke, Mieczyslaw Weinberg, Aram Khachaturian y Fernando Arroyo con el Carr-Petrova Duo, junto con la violista estadounidense Molly Carr, publicado por el sello Melos; y Hommage and Inspiration con piezas de Robert Schumann, György Kurtág, Wolfgang Amadeus Mozart y Christof Johannes Weiss, con Iris Trio, junto a Carr y la clarinetista canadiense Christine Carter, con Coviello Classics. Slavic Heart fue grabado en el Conservatorio de Catarroja (Valencia), con Jorge Bastidas, ingeniero de grabación, y Leonie Wagner, productora; y ve la luz tras la pandemia y grave crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

Anna Petrova

Anna Petrova es doctora por la Manhattan School of Music (Nueva York), profesora asistente de piano en la Universidad de Louisville (Kentucky) y profesora en Musical Arts Madrid. La revista Ritmo eligió el álbum Novel Voices del dúo Carr-Petrova Duo como el mejor álbum del año, elogiando la interpretación de la Sonata de Rebecca Clarke como “la mejor interpretación de esta sonata hasta la fecha”, mientras que Canadian Broadcasting Company (CBC) seleccionó el álbum debut de Iris Trio, Homage and Inspiration, como uno de “Los 10 mejores cds para entusiasmarse”.

La pianista ha colaborado como solista con prestigiosas orquestas y directores como Jonathan Pasternack, Horia Andreescu, Bruno Aprea, y los valencianos Ramón Tébar y Francisco Valero-Terribas. Ha ganado numerosos concursos internacionales como el XI José Roca (España), I Bösendorfer (Bulgaria), VI Maria Yudina (Rusia), y fue semifinalista en el Concurso Internacional de Piano Queen Elizabeth en Bélgica. Petrova ha ofrecido conciertos en Amsterdam (Concertgebouw), Nueva York (Carnegie Hall, Museo Metropolitano de Arte), Chile (Teatro Municipal), Monterey, California (Sunset Center), España (Palau de la Música de Valencia y Auditorio de León), Oslo Concert Hall (Noruega) y Tianjin Grand Theatre (China), entre otros.

Reconocimiento de la ONU

En octubre de 2018, Petrova fue elegida como una de las principales "Mujeres creativas" de EE UU. Junto con Carr fue honrada en las Naciones Unidas por su trabajo con los refugiados de todo el mundo a través del proyecto de ayuda Novel Voices del Carr-Petrova Duo. Las intérpretes tomaron de su Proyecto Nuevas Voces el título para su disco, que pretende dar voz y visibilidad a los refugiados y poblaciones desplazadas a través de la música y el cine. La labor de esta organización sin ánimo de lucro también fue reconocida por la ONU.

La obra Novel Voices de Fernando Arroyo Lascurian, que cierra el disco homónimo de Carr y Petrova, es una composición inspirada en los viajes realizados por ellas a campamentos de refugiados y programas de apoyo en EE UU, Europa y Oriente Medio, en el que realizaron conciertos y talleres, además de escuchar, aprender, documentar y grabar sus historias. Arroyo, un joven compositor mexicano, utilizó las conversaciones y encuentros como base para una magnífica obra musical para viola y piano en la que entrelaza diferentes paisajes sonoros, a modo de mosaico, de las culturas ancestrales de los niños que conocieron en Afganistán, Bulgaria, Chechenia, Irak, Irán, Kuwait, Siria, y su México natal.

AUDIOS

https://solo-musica.de/prelisten-sm383/

https://open.spotify.com/album/5czeLDExx15R2ZPFP3fYOf

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