Querida Marisa, amiga, compañera de vida, ¿cómo has podido partir así, de una forma tan inesperada y violenta?
Está claro que la vida dura un segundo y que tenemos que aprovecharlo, pero a veces ese segundo se nos va entre los dedos.
Ojalá hubiera podido despedirme de ti como siempre, con un abrazo y unas risas, pero el destino tenía otros planes.
Un 28 de octubre de 2026 madrugaste, cosa que no te gustaba nada, y cogiste un tren Ave que te arrancó de nuestro lado.
Con el corazón roto y casi sin poder escribir estás líneas sin llorar y sentir un dolor inmenso, me gustaría contar al mundo la verdad de Marisa, de mi Marisa.
Marisa Manchado ha sido, me cuesta hablar en pasado, una MUJER comprometida con su tiempo, una amiga fiel, una gran profesional, una música excelente y un gran ser humano, como diría nuestro común Maestro Carmelo Bernaola.
Compartimos toda una vida juntas, desde que estudiábamos en el Real Conservatorio de Música de Madrid en los años 70 del siglo pasado, hasta hace tres días cuando tu tren literalmente voló y te llevó a otro lugar.
Un lugar donde espero que encuentres tanto amor como el que tú siempre nos diste.
Tú me aconsejabas, yo te decía que fueras un poco más moderada, pero siempre nos poníamos de acuerdo y acabábamos riendo a carcajadas. Yo adoraba tu forma de ser, siempre directa, siempre espontánea y siempre verdadera para lo bueno y para lo malo. Nunca olvidaré tu risa socarrona…
Ho hay consuelo, no hay consuelo…, pero saber que te fuiste feliz y alegre en el momento más álgido de tu carrera y esperando la entrega de tu merecido Premio Nacional de Música en Composición que te concedieron en 2024 por tu ópera La Regenta, me ayuda a seguir adelante y me sirve de ejemplo. ¡Hay que estrujar la vida!
Saliste, salimos de momentos muy duros y amargos y seguimos haca adelante. Tú conociste a mis hijos, y yo conocí al tuyo… Para mi gente Marisa era y es una histórica de la familia… solo me queda el pesar de que no conocieras a mi nieto Daniel.
¡Últimamente estabas viajando tanto! No encontramos el momento de vernos, nos comunicábamos por WhatsApp (muy modernas) y nos faltó ese segundo de espacio para abrazarnos.
Estoy segura de que nos volveremos a encontrar más pronto o más tarde y nos abrazaremos riendo.
Mientras tanto, cuida de nosotros y ayúdanos a superar este enorme vacío que has dejado en nuestras vidas y en la música española.
Adiós Marisa, Adiós amiga.
por Zulema de la Cruz, compositora (31 de octubre de 2026)
Foto © Pepe Molina (AMCEXPONE, exposición fotográfica sobre las principales mujeres compositoras españolas)